Emulsión

Por: Bertha Alicia Galindo

berthaliciagalindo@alcanzandoelconocimiento.com

Premios Nobel: seis hombres, cero mujeres

En pleno siglo XXI, el galardón de la ciencia más esperado, el nobel, sigue siendo en mayor proporción para hombres.

Unos días antes de que se comenzara la Nobel Week, la revista científica Nature puso sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿cuántas mujeres capaces de ganar un Nobel de Física, Química o Medicina puede usted nombrar?

Y es que vísperas de los Nobel científicos de 2026, Nature publicó un ejercicio para poner a prueba cuánto conocemos a las mujeres que han recibido estos reconocimientos. Y el resultado de fondo es difícil de ignorar: las mujeres siguen siendo una minoría extraordinariamente pequeña entre quienes han recibido el máximo reconocimiento científico internacional.

La propia Fundación Nobel registra que, entre 1901 y 2025, 68 mujeres habían recibido un Nobel o el premio de Ciencias Económicas. Pero esa cifra incluye todas las categorías. Cuando la lupa se coloca exclusivamente sobre la ciencia, el panorama se vuelve mucho más estrecho.

En Física, de los 229 laureados registrados hasta 2025, solamente cinco son mujeres: Marie Curie, María Goeppert Mayer, Donna Strickland, Andrea Ghez y Anne L’Huillier.

En Química, son apenas ocho mujeres entre 198 personas laureadas: desde Marie Curie hasta Carolyn Bertozzi, pasando por Dorothy Crowfoot Hodgkin, Ada Yonath, Frances Arnold, Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna.

Y en Fisiología o Medicina, la proporción tampoco cambia radicalmente: 14 mujeres entre 232 laureados hasta 2025.

Y entonces llega la ironía de esta semana.

La llamada “Nobel Week” comenzó el lunes 5 de octubre con Medicina. El martes llegó Física. Este miércoles, Química. Tres de las disciplinas científicas centrales. Tres anuncios. Ninguna mujer entre los galardonados.

En Medicina, el Nobel 2026 fue para Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel, por sus descubrimientos relacionados con los canales iónicos activados por luz y la optogenética misma que nos puede ayudar a avanzar mucho en las enfermedades neurodegenerativas.

En Física, el reconocimiento fue para Francis Halzen, por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y el descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico.

Y en Química, Henri B. Kagan y Kenso Soai fueron reconocidos por sus descubrimientos sobre efectos no lineales y autocatalisis en síntesis orgánica asimétrica, una investigación que incluso ayuda a explicar uno de los grandes enigmas de la química de la vida: la homoquiralidad.

Término derivado de las palabras griegas «mismo» y «mano». Es decir, en algunas moléculas, como los aminoácidos, existen en dos variantes que son imágenes especulares la una de la otra, es decir son iguales pero asimétricas, como nuestra mano izquierda y nuestra mano derecha que son lo mismo pero no se pueden superponer una encima de la otra. Este descubrimiento en moléculas es vital para la producción de fármacos.

De los tres premios no hay nada que discutir en cuanto a ciencia, sólo que llama la atención que no hay paridad en los premios.

No se trata de regalar premios a mujeres. Se trata de preguntarnos por qué, después de 125 años de Nobel, el mapa del reconocimiento científico continúa siendo tan desproporcionadamente masculino.

Porque el problema no puede reducirse a una supuesta ausencia de mujeres brillantes.

La historia de la ciencia está llena de ellas.

Marie Curie sigue siendo el caso excepcional: ganó el Nobel de Física en 1903 y el de Química en 1911. Es, hasta ahora, la única mujer que ha recibido dos Nobel científicos.

Pero también están Gerty Cori, Rosalyn Yalow, Barbara McClintock, Rita Levi-Montalcini, Gertrude Elion, Christiane Nüsslein-Volhard, Ada Yonath, Frances Arnold, Emmanuelle Charpentier, Jennifer Doudna, Carolyn Bertozzi, Donna Strickland, Andrea Ghez y Anne L’Huillier, entre muchas científicas cuyos trabajos transformaron campos completos del conocimiento.

Y hay otra pregunta todavía más incómoda: ¿cuántas mujeres hicieron ciencia fundamental que nunca llegó a convertirse en un Nobel con su nombre?

El caso de Rosalind Franklin es prácticamente un símbolo de esa discusión. Su trabajo con difracción de rayos X fue fundamental para revelar la estructura del ADN, pero ella no recibió el Nobel. Investigaciones posteriores sobre los grandes descubrimientos científicos han documentado precisamente la enorme brecha de reconocimiento que han enfrentado las mujeres.

Por eso el ejercicio de Nature resulta mucho más importante de lo que parece.

No es solamente un quiz.

Es una pregunta sobre memoria científica. Es decir, en pleno siglo XXI la ciencia para las mujeres pareciera que sigue condicionada por quién aparece en los libros, quién obtiene financiamiento, quién dirige laboratorios, quién publica, quién es citado, quién es nominado y, finalmente, quién recibe el premio.

El Nobel no creó la desigualdad en la ciencia. Pero durante más de un siglo sí ha funcionado como uno de sus escaparates más visibles.

Y mientras las academias han reconocido el problema y han modificado procedimientos de nominación para ampliar y diversificar el universo de candidatos, las cifras históricas todavía cuentan otra historia. Nature lo pone delante de nosotros justo cuando el mundo vuelve a mirar hacia Estocolmo.

Y además de preguntarnos, cuántas mujeres han ganado el Nobel

¿Cuántas mujeres tuvieron que ser extraordinarias para que unas cuantas pudieran llegar hasta ahí? Y ¿Cuántas científicas extraordinarias seguimos sin reconocer?

Porque si después de 125 años seguimos celebrando la excepcionalidad femenina en la ciencia, quizá el problema no esté en que haya pocas mujeres capaces de hacer ciencia extraordinaria.

Quizá el problema esté en quién decide qué ciencia merece pasar a la historia.

Ni para mujeres ni para población latina

Además de la poca presencia de mujeres en los premios Nobel, hay que añadir otra variable, tampoco hay ni científicas ni científicos latinos premiados y la razón mucho tiene que ver con la promoción de la ciencia y por supuesto con presupuestos para la investigación que en gobiernos de México y América Latina es en la ciencia en donde los gobiernos recortan primero.

Universidades piden más presupuesto

Como lo he informado en este espacio, desde hace meses la ANUIES ha acudido a la Cámara de Diputados a exponer que las universidades públicas tienen un déficit presupuestal acumulado de 55 mil 400 millones de pesos, entre 2019 y 2026.

Las universidades no están pidiendo 55.4 mdp, la cantidad que solicitaron a los legisladores es de 36 mil 800 mdp, divididos en dos bloques. Uno por 9 mil 500 mdp, de aplicación inmediata en salarios, reformas a los sistemas de pensiones y jubilaciones y un fondo solidario para mantenimiento e infraestructura.

El segundo bloque es por 27 mil 300 mdp destinados a crear un Fondo Federal Especial para la Obligatoriedad y Gratuidad de la Educación Superior.

La cifra solicitada tiene dos maneras de verse: representa poco más de la mitad del subsidio propuesto para las universidades de los estados en 2027, que asciende a 72 mil 941 millones de pesos. Desde otra óptica, son recursos adicionales que las universidades plantean frente a un déficit acumulado durante ocho años.

Pensiones universitarias ¿nudo gordiano?

Las pensiones en las universidades públicas estatales son un tema complejo. Hay universidades que tienen un régimen propio, como la UdeG, la UANL, la UJAT, la BUAP, la UADY y la UACJ. Otras tienen a sus trabajadores incorporados al régimen federal del ISSSTE. También existe el régimen estatal, como en la Universidad Veracruzana, cuyos trabajadores académicos reciben los beneficios del Instituto de Pensiones del Estado de Veracruz.

Y hay esquemas mixtos o complementarios, como en la UAZ y la UAS, aunque funcionan de manera distinta. En la UAZ, para los trabajadores con derechos adquiridos antes de 1991, la universidad complementa la pensión del ISSSTE hasta alcanzar el 100 por ciento del salario tabular y las prestaciones correspondientes. En la UAS, quienes ingresaron antes de julio de 1997 pueden tener una pensión de la universidad y otra del IMSS, mientras que otros trabajadores conservan el derecho a la jubilación dinámica de la institución.

Toda esta variedad y complejidad está siendo analizada por el gobierno de la presidenta Sheinbaum. De acuerdo con datos de la ANUIES, las pensiones representan entre 40 y 50 por ciento de la nómina de las universidades estatales. Una presión financiera que limita los recursos disponibles para otros rubros como infraestructura y equipamiento.

La presidenta dijo este martes que el subsecretario de Educación Superior, Ricardo Villanueva “está platicando con los rectores, las rectoras, con los académicos para ver de qué manera puede generarse una condición que sea sustentable, y que sea justa”. Estaremos pendientes de lo que se informe al respecto.

Sinaloa, un caso emblemático

Que las pensiones representen el 50% del presupuesto es preocupante, pero la situación de la Universidad Autónoma de Sinaloa es crítica: el gasto en pensiones supera el 90% de su nómina. Durante años la pensión dinámica se cubrió con el flujo ordinario de la universidad, en abril de 2026, esta casa de estudios creó un fideicomiso de pensiones para buscar dar sostenibilidad al pago de pensiones y jubilaciones.

IPN, pagos pendientes este año

Parece que ahora sí, el IPN va a pagar los adeudos que tiene con sus jubilados. Durante la Décima Segunda Sesión Ordinaria y Segunda Sesión Extraordinaria y Solemne del XLIV CGC del IPN, celebrada el 30 de septiembre, Arturo Reyes Sandoval, director de la institución, informó que ya se están pagando los adeudos pendientes con quienes se jubilaron en 2024, aunque de manera más lenta porque los movimientos administrativos y presupuestales así lo han pautado.

¿No estaba eso presupuestado ya? Bueno, Reyes Sandoval dijo que recibió una llamada en la que se le informó que en “este semestre se contará con las condiciones necesarias para continuar atendiendo este compromiso y realizar los pagos pendientes antes de que concluya 2026”.

Ayer, el sindicato anunció en redes sociales que la próxima semana quedarán cubiertos los pagos para quienes se jubilaron en 2024. No dijeron qué pasará con los de 2025 y los de este año.

Nos comentan que, ante la falta de información que se ha dado a lo largo de varios meses, el personal jubilado del IPN ya prepara otra manifestación en el cruce de Bellas Artes y Eje Central el próximo miércoles. Pendientes.

Comparte este post:

Facebook
X
LinkedIn
Pinterest
WhatsApp