Mujeres STEM abren camino a nuevas generaciones con mentorías y redes profesionales

La iniciativa Tres Generaciones de Mujeres busca conectar a líderes consolidadas, profesionistas en desarrollo y estudiantes seleccionadas mediante convocatoria; durante los conversatorios, participantes plantearon abrir oportunidades laborales, combatir barreras estructurales y fortalecer el liderazgo femenino

Acompañar a jóvenes universitarias para que desarrollen su trayectoria científica y tecnológica, fortalecer sus redes profesionales y acercarlas a oportunidades de investigación, prácticas laborales y empleo son los objetivos de la iniciativa Tres Generaciones de Mujeres Consolidando el Liderazgo STEM en México (TGM), presentada durante el Primer Encuentro Nacional de Mujeres STEM 2026.

El programa articula a mujeres con trayectorias consolidadas en la ciencia, la academia, el gobierno y la industria con profesionistas que se encuentran en proceso de fortalecer su liderazgo y estudiantes de licenciatura y posgrado seleccionadas mediante una convocatoria.

La subsecretaria de Ciencia y Humanidades de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), Violeta Vázquez Rojas Maldonado, informó que 33 universitarias de distintas instituciones del país comienzan esta etapa de acompañamiento. Sus áreas de formación incluyen biomedicina, biotecnología, ciencias de la salud, electrónica, telecomunicaciones, computación, ciberseguridad, ingeniería de materiales, mecatrónica, ingeniería aeroespacial y ciencias ambientales, entre otras.

La iniciativa plantea que las estudiantes no recorran solas su formación académica y su incorporación al mundo laboral, sino que cuenten con mujeres que compartan experiencias, orienten sus decisiones y faciliten conexiones profesionales. El esquema también busca que las participantes de las generaciones intermedia y consolidada fortalezcan sus propias capacidades de liderazgo mientras acompañan a las más jóvenes.

Durante el encuentro, organizado con la participación de la Secihti, el Centro de Investigación en Materiales Avanzados (CIMAV), Queen Mary University of London y Corporativo MAF, las participantes coincidieron en que aumentar la presencia femenina en carreras STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— no es suficiente si las mujeres no encuentran condiciones para concluir sus estudios, incorporarse al empleo y llegar a puestos de decisión.

Una red de mentorías para que ninguna estudiante avance sola

María de los Ángeles Fromow Rangel, directora ejecutiva de Corporativo MAF, explicó que el programa busca construir una red que conecte a las estudiantes seleccionadas con profesionistas, empresas, cámaras, organizaciones y fundaciones dispuestas a abrir oportunidades.

Indicó que entre las posibilidades planteadas se encuentran prácticas y estancias con sentido profesional, además de acompañamiento para que las jóvenes definan una ruta de trabajo, identifiquen sus objetivos y fortalezcan su perfil antes de incorporarse al mercado laboral.

“Cada trayectoria necesita redes facilitadoras, mentoras, aliadas y oportunidades”, señaló.

Fromow Rangel subrayó que el encuentro representa un punto de partida para convertir la colaboración entre las tres generaciones en acciones concretas. La intención, dijo, es que las estudiantes sepan dónde pueden encontrar apoyo y cómo aprovecharlo para desarrollar sus proyectos y capacidades.

Teresa Alonso Rasgado, vicerrectora asociada de Queen Mary University of London, explicó que TGM no pretende limitarse a ofrecer capacitación, sino construir una comunidad en la que la experiencia de las mujeres con trayectorias consolidadas contribuya al desarrollo de quienes comienzan su camino profesional.

La primera generación está integrada por mujeres líderes que compartirán sus conocimientos y abrirán espacios; la segunda, por profesionistas que fortalecen su trayectoria y acompañarán a las estudiantes; y la tercera, por jóvenes universitarias de licenciatura y posgrado.

Entre los propósitos del programa están contribuir a disminuir la deserción académica en áreas STEM, facilitar la incorporación temprana al mundo laboral y fortalecer el liderazgo femenino para que las participantes puedan convertirse en agentes de cambio.

Alonso Rasgado sostuvo que México necesita aprovechar el talento de sus mujeres, no sólo para que ingresen a carreras científicas y tecnológicas, sino para que permanezcan en ellas, concluyan sus estudios y alcancen posiciones desde las cuales puedan liderar, innovar y transformar.

La directora general del CIMAV, Leticia Miriam Torres, destacó que la experiencia de las mujeres con mayor trayectoria debe convertirse en orientación para las nuevas generaciones. A su juicio, la conexión entre generaciones puede transformar una relación en una oportunidad y una oportunidad en una trayectoria profesional.

Torres llamó a las estudiantes a preguntar, proponer, equivocarse y volver a intentarlo, además de confiar en sus capacidades. Consideró que fortalecer estas redes constituye una inversión en el futuro científico y tecnológico del país.

Violeta Vázquez Rojas añadió que el modelo debe funcionar en ambas direcciones: las mujeres con mayor experiencia pueden compartir conocimientos y oportunidades, pero también deben escuchar las aspiraciones de las jóvenes y aprender de sus perspectivas.

La funcionaria destacó la diversidad de las estudiantes seleccionadas, provenientes de instituciones como el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de Baja California, el Instituto Tecnológico Superior de Huichapan, la Universidad Nacional Autónoma de México, el CIMAV, la Secretaría de Marina y el Instituto Tecnológico de Sonora.

Subrayó que acompañar sus trayectorias significa fortalecer capacidades nacionales en campos estratégicos como la salud, la soberanía tecnológica, la seguridad digital, las comunicaciones, la movilidad, la producción sustentable y el desarrollo de nuevos materiales.

La subsecretaria también propuso que las participantes compartan lo aprendido con otras jóvenes para ampliar el alcance de la iniciativa. Durante el conversatorio Voces de Mujeres STEM, la moderadora Ofelia Angulo planteó que las 33 estudiantes de esta primera edición podrían transmitir su experiencia a otras diez jóvenes cada una, con el objetivo de extender la red de acompañamiento.

De la política científica al empleo y la innovación

El panel magistral Liderar para transformar a México: innovación, oportunidades y futuro STEM, moderado por Adriana Basulto-Tara, cofundadora de Tech for Equity Ventures y directora ejecutiva de VI Inmobiliaria, amplió la discusión hacia las políticas públicas, la infraestructura, los conocimientos comunitarios, la industria y la energía.

Violeta Vázquez Rojas señaló que una de las áreas que requiere atención es la evaluación de las trayectorias académicas. Explicó que los cambios en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores y la integración de comités de evaluación paritarios han contribuido a dar mayor presencia a las mujeres, pero advirtió que también debe transformarse la cultura institucional.

Recordó que las reglas deben ser claras y aplicarse de manera que las medidas para atender situaciones como la maternidad puedan ejercerse sin prejuicios. En su opinión, no basta con modificar lineamientos si persisten prácticas que dificultan a las mujeres ejercer sus derechos.

En el ámbito del transporte y la infraestructura, Tania, participante del panel, destacó que las mujeres pueden contribuir en planeación estratégica, sustentabilidad, seguridad vial, gestión de riesgos, ciencia de datos e inteligencia artificial. Estas herramientas, dijo, permiten anticipar problemas y mejorar la toma de decisiones en materia de movilidad y logística.

Ingrid, desde la perspectiva de las nuevas generaciones, reiteró que la confianza personal, las mentorías, el apoyo institucional y la disciplina son elementos necesarios para transformar ideas en proyectos. Relató que el acompañamiento de mujeres con experiencia le permitió ampliar sus horizontes y acercarse a nuevas oportunidades.

La senadora participante en el panel llamó a reconocer los conocimientos de las comunidades indígenas y afromexicanas, particularmente las aportaciones de las mujeres. Señaló que prácticas como el tejido, los textiles y los sistemas de cultivo contienen conocimientos tecnológicos y matemáticos que deben ser valorados, protegidos e incorporados a una visión más amplia de la innovación.

Mariana, representante de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), sostuvo que la inclusión de las mujeres debe abarcar todos los sectores productivos y llegar hasta los puestos directivos y los consejos de administración. Explicó que la organización ha impulsado mediciones sobre la participación femenina en las empresas y proyectos como Conductoras del Cambio, orientados a facilitar la capacitación y contratación de mujeres en el transporte de carga.

Advirtió que la responsabilidad de las empresas no termina al permitir que las jóvenes estudien carreras STEM: también deben garantizar condiciones para su permanencia, contratación y ascenso profesional. Consideró que incorporar más mujeres constituye tanto un asunto de justicia como de competitividad económica.

Elizabeth, primera directora del Instituto Mexicano del Petróleo, expuso que las mujeres pueden participar en áreas que abarcan desde la investigación en hidrocarburos hasta la transición energética, la inteligencia artificial, los gemelos digitales, la economía circular y la recuperación de cuerpos de agua.

Destacó que el instituto ofrece espacios para que estudiantes se incorporen durante dos meses a proyectos de investigación y señaló la importancia de abrir oportunidades de experiencia profesional para quienes suelen enfrentar el requisito de haber trabajado antes de conseguir su primer empleo.

En la ronda de preguntas, otra de las participantes llamó a desarrollar habilidades como hablar en público, negociar salarios, crear redes profesionales y comunicar las propias capacidades. Vázquez Rojas, al responder sobre la investigación interdisciplinaria, explicó que los problemas nacionales requieren la colaboración de diversas disciplinas y que las humanidades y las ciencias sociales son fundamentales para construir soluciones.

Las mentorías también enseñan a construir confianza

En el conversatorio Voces de Mujeres STEM: experiencias, retos y caminos hacia el liderazgo, moderado por Jesús Ofelia Angulo Guerrero, directora general de Promoción e Incidencia de la Ciencia y las Humanidades de la Secihti, las participantes compartieron experiencias sobre las barreras que enfrentan las mujeres en su desarrollo profesional y las medidas necesarias para abrir oportunidades a quienes vienen detrás.

La contraalmirante Isa Nubia Frías Aguirre, directora del Centro de Estudios Navales en Ciencias de la Salud, consideró que transmitir experiencias, valores y conocimientos permite fortalecer la confianza de las nuevas generaciones. En su intervención, llamó a ejercer el liderazgo mediante el ejemplo y a compartir herramientas que ayuden a otras mujeres a avanzar.

Berenice Reséndiz Hernández, coordinadora de logística de Grupo Bimbo, abordó las barreras que persisten en el sector del autotransporte de carga. Explicó que, aunque existen programas para incorporar a más mujeres, siguen presentes sesgos inconscientes en los procesos de selección y condiciones laborales que no siempre consideran sus necesidades.

Para ella, las empresas deben revisar sus prácticas de contratación y adecuar sus instalaciones, además de impulsar a las mujeres hacia posiciones de mayor responsabilidad. También sostuvo que quienes ya consiguieron abrirse camino tienen la responsabilidad de acompañar a otras, compartiendo tanto sus logros como los errores que debieron superar.

Alicia Ortiz Moreno, profesora investigadora del Instituto Politécnico Nacional, señaló que las mujeres han ganado visibilidad en la investigación, aunque persisten techos de cristal. Consideró que el trabajo en equipo es fundamental para superar las barreras y que las nuevas generaciones necesitan comprender que el desarrollo profesional requiere tiempo, paciencia y aprendizaje continuo.

La doctora Dora Luz Flores, coordinadora general de Investigación y Posgrado de la Universidad Autónoma de Baja California, compartió su trayectoria desde sus estudios de ingeniería hasta la gestión universitaria. Señaló que liderar implica tomar decisiones que afectan a otras personas, escuchar distintas perspectivas y mantener la sensibilidad al ejercer la autoridad. Invitó a las jóvenes a no esperar a tener un cargo para comenzar a ejercer su liderazgo.

Adriana Luna Díaz, cofundadora y directora general de Tierra de Monte, planteó que muchos obstáculos que enfrentan las mujeres no son individuales, sino estructurales. Relató las dificultades para conciliar responsabilidades familiares y profesionales, así como situaciones de acoso, exigencias desiguales y falta de reconocimiento.

Ante ello, propuso dejar de concentrar los esfuerzos únicamente en enseñar a las mujeres a resistir y trabajar para transformar las instituciones. Sostuvo que es necesario construir entornos seguros donde cuidar no penalice el desarrollo profesional, la colaboración sea valorada y las mujeres puedan equivocarse sin poner en riesgo sus carreras.

La rectora de la Unidad Azcapotzalco de la UAM, Yadira Zavala Osorio, destacó que las universidades pueden impulsar el liderazgo de las estudiantes mediante proyectos en los que asuman responsabilidades reales y participen en decisiones que impacten a sus comunidades. También llamó a fortalecer las redes de apoyo y a garantizar que la participación de las mujeres en investigación y vinculación sea reconocida de manera efectiva.

La estudiante Ivonne Michelle Morales Pexa, quien cursa el primer semestre del doctorado en Ciencias en Biomedicina y Biotecnología Molecular en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, destacó el papel que tuvieron sus profesoras y asesoras en su decisión de seguir una trayectoria científica.

Explicó que el ejemplo de mujeres que combinaban el rigor académico con la empatía y la congruencia la inspiró a continuar su formación. También habló de las dificultades que ha enfrentado por la combinación de desigualdades económicas, de género y otras condiciones personales, así como por el reto de ser escuchada en espacios donde las opiniones de las mujeres jóvenes pueden recibir menor reconocimiento.

Para superar esos obstáculos, dijo, han sido fundamentales las redes de apoyo, la familia y las relaciones construidas desde el respeto y la empatía. Consideró que el liderazgo femenino se fortalece cuando las mujeres dejan de competir entre sí y comienzan a colaborar.

Ingrid, estudiante de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Azcapotzalco, relató que comenzó a desarrollar proyectos desde la adolescencia y que las mentorías le permitieron conocer a otras mujeres, ampliar sus perspectivas y encontrar nuevas oportunidades.

También destacó la necesidad de contar con respaldo institucional para impulsar proyectos, así como dedicarles tiempo y disciplina. Su experiencia, sostuvo, muestra que el acompañamiento debe complementarse con alianzas y oportunidades concretas.

En conjunto, las intervenciones apuntaron a una idea central: las mentorías son más útiles cuando no se quedan en consejos, sino que ayudan a construir condiciones para que las jóvenes participen, desarrollen proyectos, sean reconocidas y encuentren oportunidades de crecimiento.

De la experiencia compartida a oportunidades concretas

La iniciativa TGM busca vincular la formación académica con el desarrollo profesional mediante una red en la que participen universidades, instituciones públicas, empresas y organizaciones. Su apuesta es que las estudiantes seleccionadas puedan construir una ruta profesional acompañadas por mujeres que ya han enfrentado los retos de la investigación, la gestión, el emprendimiento y la industria.

Las participantes de los conversatorios coincidieron en que el liderazgo no depende únicamente de alcanzar posiciones de poder, sino también de crear condiciones para que otras mujeres puedan desarrollarse, tomar decisiones y aportar sus conocimientos.

El desafío será traducir esa red de mentorías en oportunidades sostenidas de formación, investigación, prácticas profesionales, empleo y acceso a puestos de responsabilidad. La expectativa expresada durante el encuentro es que las jóvenes que hoy reciben acompañamiento puedan convertirse, en el futuro, en mentoras de nuevas generaciones y ampliar así las posibilidades de participación de las mujeres en la ciencia y la tecnología en México.

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