- La investigadora del Cinvestav, Silvia Cruz Martín del Campo, explica por qué el fentanilo sigue siendo uno de los analgésicos más importantes de la medicina moderna.
Durante una entrevista en Alcanzando el Conocimiento, la doctora Silvia Cruz Martín del Campo señaló que el fentanilo tiene dos realidades completamente distintas: una como medicamento de uso hospitalario y otra como droga producida ilegalmente por organizaciones criminales.

Explicó que el fentanilo farmacéutico se utiliza desde hace más de 60 años en anestesia y manejo del dolor intenso. Su principal ventaja es que permite reducir la cantidad de anestésicos durante procedimientos quirúrgicos, favoreciendo una recuperación más rápida de los pacientes.
La especialista explicó que el fentanilo no sustituye al anestésico durante una cirugía, sino que se administra junto con otros medicamentos para proporcionar analgesia, disminuir la cantidad de anestesia general necesaria y facilitar una recuperación más rápida y segura del paciente.

Asimismo, indicó que también se emplea en cuidados paliativos para pacientes con enfermedades terminales mediante parches de liberación controlada que alivian el dolor durante varias horas.
La investigadora advirtió que campañas de prevención como “El fentanilo mata” han generado temor entre algunos pacientes que desconocen la diferencia entre el medicamento y la sustancia elaborada clandestinamente.
Subrayó que el fentanilo médico se produce bajo estrictos controles de calidad y distribución, mientras que el ilícito se fabrica sin regulación, con impurezas y mezclado con otras drogas, aumentando considerablemente el riesgo de sobredosis.
Añadió que en México la producción, distribución y prescripción de opioides está estrictamente regulada, desde el manejo de los precursores hasta las recetas médicas especiales utilizadas por anestesiólogos, especialistas en manejo del dolor y médicos de cuidados paliativos.
“La sustancia no es el problema por sí misma; el riesgo depende de cómo se produce y para qué se utiliza”, puntualizó.
La investigadora insistió en que preservar el acceso al fentanilo de uso médico resulta indispensable para miles de pacientes que requieren cirugías, tratamiento del dolor intenso o cuidados paliativos, sin que ello implique minimizar los riesgos asociados con su producción y consumo ilícitos.

El mercado de las drogas sintéticas: por qué el fentanilo desplazó a la heroína
La doctora Silvia Cruz Martín del Campo explicó que el mercado internacional de las drogas ha cambiado profundamente debido al crecimiento de las sustancias sintéticas.
A diferencia de drogas como la heroína o la cocaína, cuya producción depende de cultivos agrícolas, las drogas sintéticas pueden elaborarse rápidamente en laboratorios clandestinos, con menores costos y mayores ganancias para las organizaciones criminales.
Explicó que este cambio responde a una lógica económica: al no depender del cultivo de amapola o de coca, las organizaciones criminales pueden producir drogas sintéticas en cuestión de horas, reduciendo costos de producción, mano de obra y riesgos asociados a los cultivos ilícitos.
La especialista señaló que el fentanilo se convirtió en un negocio altamente rentable por su enorme potencia, ya que cantidades extremadamente pequeñas producen efectos muy intensos.
Inicialmente comenzó mezclándose con heroína para aumentar su potencia, pero en muchos mercados terminó sustituyéndola casi por completo.

Además, explicó que actualmente las drogas ilícitas suelen contener múltiples adulterantes, entre ellos la xilazina, un relajante muscular de uso veterinario que provoca graves lesiones en la piel y aumenta el riesgo de intoxicación.
Advirtió que, además del fentanilo, comienzan a aparecer otros opioides sintéticos, como los nitacenos, sustancias de gran potencia cuya presencia preocupa a la comunidad científica debido a que muchas aún no están plenamente reguladas.

La investigadora destacó que en las últimas décadas han surgido más de mil 400 nuevas sustancias psicoactivas diseñadas para generar dependencia y evadir temporalmente la regulación internacional.
Explicó que varias de estas sustancias fueron desarrolladas originalmente con fines farmacológicos, pero fueron descartadas por su capacidad para generar dependencia. Años después, laboratorios clandestinos retomaron esas fórmulas para comercializarlas antes de que fueran incorporadas a los listados internacionales de sustancias fiscalizadas.
Ante este panorama, consideró indispensable fortalecer el monitoreo permanente de las sustancias que circulan en el mercado ilegal para identificar nuevas mezclas y proteger a la población.

Adicciones: cómo actúan los opioides en el cerebro y qué políticas públicas pueden salvar vidas
Durante la entrevista para Alcanzando el Conocimiento, la doctora Silvia Cruz Martín del Campo explicó que los opioides producen dependencia porque modifican el funcionamiento del sistema de recompensa del cerebro.
La investigadora señaló que estas sustancias favorecen una intensa liberación de dopamina, neurotransmisor asociado con las conductas relacionadas con la supervivencia, lo que lleva al cerebro a interpretar el consumo como una experiencia que debe repetirse.
Con el uso continuo, el organismo desarrolla adaptaciones que generan tolerancia y un síndrome de abstinencia caracterizado por dolor generalizado, ansiedad, diarrea, alteraciones cardiovasculares e intensa necesidad de volver a consumir la droga.

Respecto a la crisis de opioides en Estados Unidos, explicó que tuvo su origen en la sobreprescripción de analgésicos opioides, situación que no ocurrió en México gracias a una regulación mucho más estricta sobre estos medicamentos.
Precisó que la llamada crisis de los opioides comenzó con la prescripción masiva de oxicodona para dolores que no requerían este tipo de analgésicos. Miles de pacientes desarrollaron dependencia y, cuando se restringió su acceso al medicamento, muchos migraron al consumo de heroína y posteriormente al fentanilo producido ilegalmente.
No obstante, advirtió que el fentanilo ilícito ya ha sido detectado en diversas muestras de drogas en la frontera norte del país y que las mezclas con otras sustancias representan un riesgo creciente.
Citó investigaciones realizadas en ciudades fronterizas de México que han encontrado presencia de fentanilo en aproximadamente tres de cada cuatro muestras de heroína analizadas, lo que confirma la creciente adulteración del mercado ilícito de opioides.

Como parte de las políticas públicas, propuso ampliar el acceso a tratamientos para personas con dependencia, facilitar la disponibilidad de naloxona para revertir sobredosis, fortalecer los programas de reducción de daños y mantener vigilancia constante sobre las nuevas sustancias psicoactivas que llegan al mercado ilegal.
Subrayó que la naloxona, un medicamento capaz de revertir una sobredosis por opioides en pocos minutos, debería estar ampliamente disponible para personal de salud, familiares y personas que conviven con consumidores de opioides, ya que su aplicación oportuna puede salvar vidas.
Finalmente, destacó que la prevención debe sustentarse en evidencia científica, diferenciando claramente entre el uso médico de los opioides y su producción clandestina, con el objetivo de proteger la salud pública sin limitar el acceso de los pacientes a tratamientos indispensables.




