El telescopio Roman inicia su viaje para estudiar la materia y energía oscuras

El observatorio despegó a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX y viajará durante tres meses hasta el punto L2, a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra; estudiará materia y energía oscuras y buscará miles de mundos fuera del Sistema Solar

La NASA puso en órbita este domingo el Nancy Grace Roman Space Telescope, un observatorio espacial diseñado para investigar algunos de los mayores misterios del universo, entre ellos la naturaleza de la materia oscura y la energía oscura, además de ampliar la búsqueda de planetas fuera del Sistema Solar.

El telescopio despegó a las 7:26 de la mañana, hora del este de Estados Unidos, a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, desde el Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, en Florida.

Tras separarse del cohete, Roman comenzó un viaje de aproximadamente tres meses y un millón de millas —unos 1.5 millones de kilómetros— hasta alcanzar el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra, conocido como L2. Desde allí realizará sus observaciones del cosmos.

La misión representa un nuevo paso para la astronomía espacial: Roman combinará una visión infrarroja de alta precisión con un campo de visión al menos 100 veces mayor que el del telescopio espacial Hubble, lo que le permitirá estudiar grandes regiones del cielo en periodos mucho más cortos.

Un nuevo mapa del universo

Una de las principales características del Roman será su capacidad para observar enormes extensiones del cielo y construir un mapa de miles de millones de galaxias.

La NASA señala que el telescopio está diseñado para realizar estudios del universo hasta mil veces más rápido que Hubble, gracias a su amplio campo de visión y a su capacidad para desplazarse rápidamente entre diferentes regiones del cielo.

Su principal instrumento científico será el Wide Field Instrument (WFI), una cámara infrarroja de 300 megapíxeles equipada con 18 detectores 4K.

Estos detectores captarán fotones de luz provenientes de objetos situados a enormes distancias, que posteriormente serán procesados para producir imágenes y mapas detallados del cosmos.

La combinación de velocidad y amplitud permitirá estudiar fenómenos que hasta ahora han requerido grandes cantidades de tiempo de observación.

El misterio de la materia oscura

Uno de los objetivos fundamentales de Roman será investigar la materia oscura, una forma de materia que no emite, absorbe ni refleja luz y que, por ello, no puede observarse directamente con los telescopios convencionales.

Aunque no puede verse, los astrónomos han inferido su existencia por los efectos gravitacionales que produce sobre estrellas, galaxias y la estructura del universo.

Roman podrá estudiar esos efectos a gran escala y contribuir a determinar cómo está distribuida la materia en el universo.

Al observar enormes cantidades de galaxias, los científicos podrán analizar cómo la gravedad modifica la trayectoria de la luz y utilizar esas distorsiones para construir mapas de la distribución de materia.

La energía oscura y la expansión del universo

El segundo gran objetivo es estudiar la energía oscura, el fenómeno que se considera responsable de que la expansión del universo se esté acelerando.

Los científicos todavía no saben qué es exactamente la energía oscura.

Roman permitirá observar la evolución del universo a lo largo de miles de millones de años y obtener mediciones más precisas sobre la velocidad a la que se ha expandido.

Para ello estudiará, entre otros fenómenos, supernovas y galaxias, que funcionan como herramientas para reconstruir la historia de la expansión cósmica.

La información obtenida podría ayudar a determinar si la energía oscura es una propiedad constante del espacio o si ha cambiado a lo largo de la historia del universo.

La búsqueda de exoplanetas

Roman también tendrá una misión importante en la búsqueda de exoplanetas, es decir, mundos que orbitan estrellas distintas del Sol.

La NASA estima que el observatorio podría contribuir al descubrimiento de alrededor de 100 mil nuevos exoplanetas durante su misión científica.

Una de las técnicas que utilizará será la microlente gravitacional.

Cuando un planeta pasa frente a una estrella distante desde la perspectiva de la Tierra, su gravedad puede modificar temporalmente la luz de esa estrella.

Roman podrá detectar esas pequeñas variaciones y utilizarlas para identificar planetas que serían difíciles de encontrar mediante otras técnicas.

El método permitirá ampliar el conocimiento sobre la diversidad de sistemas planetarios de nuestra galaxia.

Un paso hacia la búsqueda de vida

El telescopio también lleva un instrumento experimental que podría ayudar a preparar futuras misiones destinadas a buscar planetas similares a la Tierra.

Se trata del Coronagraph Instrument, diseñado para bloquear la luz de una estrella y permitir observar directamente objetos mucho más débiles que orbitan a su alrededor.

Durante la misión, el coronógrafo realizará observaciones de planetas similares a Júpiter, como demostración tecnológica.

La tecnología podría servir como antecedente para futuros observatorios capaces de obtener imágenes directas de planetas rocosos similares a la Tierra y buscar indicios de condiciones compatibles con la vida.

Roman no sustituirá a Hubble ni a Webb

El Nancy Grace Roman no está diseñado para reemplazar al Hubble ni al James Webb Space Telescope.

Su principal ventaja será la capacidad para observar grandes áreas del cielo rápidamente.

Hubble, por ejemplo, ha proporcionado imágenes extremadamente detalladas de regiones específicas del universo, mientras que Webb tiene capacidades extraordinarias para estudiar objetos muy distantes y observar el universo en longitudes de onda infrarrojas.

Roman tendrá un enfoque diferente: realizar grandes estudios panorámicos del cosmos.

Su campo de visión permitirá observar en una sola toma una región del cielo mucho mayor que la que puede cubrir Hubble.

Por eso, los tres observatorios podrán complementarse y permitir a los astrónomos estudiar desde grandes estructuras cósmicas hasta objetos individuales.

Viaja hacia L2

Después del lanzamiento, el telescopio comenzó su recorrido hacia L2, una región del espacio ubicada aproximadamente a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección opuesta al Sol.

Desde ese punto, Roman podrá mantener condiciones adecuadas para sus observaciones y operar con una geometría estable respecto del Sol y la Tierra.

Durante las primeras horas después del lanzamiento, el equipo de control confirmó que el observatorio había comenzado a enviar datos.

Aproximadamente 31 minutos después del despegue, el Falcon Heavy se separó de Roman. Posteriormente, los propulsores laterales del cohete regresaron a tierra para su reacondicionamiento.

Una hora y 23 minutos después del lanzamiento, el equipo confirmó también el despliegue de los paneles solares y del parasol inferior del instrumento.

Tres meses de preparación

Aunque Roman ya está en camino hacia su destino, sus primeras observaciones científicas todavía tardarán algunos meses.

Durante aproximadamente tres meses, los equipos de la NASA realizarán pruebas, calibraciones y ajustes de los instrumentos.

En los próximos días se desplegarán la antena de alta ganancia y una cubierta protectora del telescopio.

También se realizarán las primeras correcciones de trayectoria y comenzará la activación del instrumento coronógrafo.

El Wide Field Instrument se activará algunas semanas después de iniciado el viaje.

La NASA prevé publicar las primeras imágenes del Roman a comienzos de 2027.

1.4 terabytes de información al día

La cantidad de información que producirá el telescopio será enorme.

Roman enviará aproximadamente 1.4 terabytes de datos por día, la mayor tasa de transmisión registrada hasta ahora por una misión de astrofísica de la NASA.

Para analizar semejante volumen de información, los científicos utilizarán herramientas de aprendizaje automático e inteligencia artificial, además de la participación de científicos ciudadanos.

Los sistemas automatizados ayudarán a identificar patrones y posibles hallazgos relevantes para que posteriormente los astrónomos puedan analizarlos con mayor profundidad.

Una misión adelantada

El lanzamiento de Roman estaba originalmente previsto para una fecha posterior, pero la misión pudo adelantarse debido a que el telescopio terminó su preparación antes de lo previsto.

La NASA señaló que el lanzamiento fue acelerado nueve meses respecto de la fecha previamente contemplada, gracias a la conclusión anticipada de los trabajos del observatorio.

El Falcon Heavy realizó así su cuarto lanzamiento de una misión primaria de la NASA.

¿Quién fue Nancy Grace Roman?

El telescopio lleva el nombre de Nancy Grace Roman, la primera jefa de astronomía de la NASA y una de las figuras fundamentales en el desarrollo de la astronomía espacial estadunidense.

Roman desempeñó un papel decisivo para impulsar el desarrollo de observatorios espaciales y es considerada una de las principales impulsoras del proyecto que posteriormente se convertiría en el telescopio Hubble.

Por ello, la NASA la reconoce como la “madre del Hubble”.

El observatorio que lleva su nombre representa, en cierto sentido, una continuación de aquella visión: utilizar telescopios espaciales para observar el universo desde fuera de la atmósfera terrestre y responder preguntas fundamentales sobre su origen y evolución.

Una nueva mirada al universo oscuro

Con Roman comienza una nueva etapa de observaciones astronómicas a gran escala.

Su capacidad para estudiar miles de millones de galaxias, investigar la materia y energía oscuras y encontrar decenas de miles de mundos fuera del Sistema Solar permitirá abordar preguntas que siguen sin respuesta.

La NASA espera que el telescopio no sólo confirme teorías existentes, sino que también encuentre fenómenos inesperados.

Como señaló Julie McEnery, científica principal del proyecto Roman, los astrónomos nunca habían podido observar el universo con una capacidad como la que ofrecerá este telescopio.

Tras su lanzamiento, Roman tiene ahora por delante un viaje de tres meses hasta L2 y una etapa de calibración antes de comenzar su misión científica.

Si todo marcha según lo previsto, las primeras imágenes llegarán a comienzos de 2027 y con ellas comenzará una nueva exploración del universo invisible: la materia oscura, la energía oscura y los mundos que orbitan otras estrellas.

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