Las altas temperaturas que enfrenta la Ciudad de México hacen necesario replantear el diseño de edificios y espacios urbanos mediante materiales, sistemas constructivos y estrategias bioclimáticas que permitan reducir la captación de calor y el impacto ambiental de las ciudades, señalaron especialistas de la Cumbre Climática Juvenil CDMX 2026 y del sector de planeación urbana.
Durante el ciclo Construcción Sostenible, realizado como parte del seminario “Tecnologías para la mejora urbana” del Programa Universitario de Estudios de la Ciudad (PUEC) de la UNAM, Diana Laura Pacheco Barbina, coordinadora de Vinculación y Alianzas Estratégicas de la Cumbre Climática Juvenil CDMX 2026, explicó que las características de la construcción en la capital contribuyen a generar diferencias importantes de temperatura entre distintas zonas de la ciudad.
La especialista señaló que la Ciudad de México combina construcciones tradicionales de alta masa térmica, como mampostería, cantera y tezontle, con la expansión urbana del siglo XX basada en materiales como concreto, asfalto y vidrio.
A esta configuración se suma la expansión de las superficies urbanizadas, lo que favorece la formación de islas de calor urbanas, es decir, zonas donde las temperaturas son superiores a las de sus alrededores.
Islas de calor y ondas de calor
Pacheco Barbina explicó que las condiciones térmicas no son iguales en toda la capital.
Alcaldías densamente pobladas como Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo e Iztapalapa presentan condiciones diferentes a zonas con mayor cobertura vegetal o suelo de conservación, como Tlalpan y Milpa Alta.
La combinación de las islas de calor urbanas con el calentamiento global contribuye, señaló, al incremento en la frecuencia y duración de periodos con temperaturas inusualmente elevadas durante varios días, conocidos como ondas de calor.
Estas condiciones tienen efectos que van más allá de la sensación térmica. De acuerdo con la especialista, el aumento de temperatura intensifica la evaporación, incrementa el estrés hídrico de la vegetación y acelera las reacciones fotoquímicas relacionadas con el ozono.
Ante este escenario, planteó la necesidad de realizar reacondicionamientos bioclimáticos en los edificios existentes y considerar criterios de adaptación climática en las nuevas construcciones.
Diseñar edificios para reducir el calor
Pacheco Barbina explicó que una construcción sostenible debe considerar desde su diseño factores como el consumo de energía y las emisiones asociadas, los materiales utilizados, la gestión del agua y las condiciones de salud y bienestar térmico de quienes utilizan los inmuebles.
Entre las medidas que propuso se encuentran los dispositivos de sombreado fijos, móviles y vegetales, particularmente en ventanas y fachadas.
También recomendó utilizar celosías, estructuras que permiten el paso de luz y aire al tiempo que ofrecen protección solar y privacidad.
Otra alternativa son los dispositivos de control solar en las cubiertas, cuyo diseño puede adaptarse para regular la captación de calor de acuerdo con las condiciones de cada estación.
Los aislantes térmicos e impermeabilizantes de color blanco, agregó, pueden reducir la captación de radiación solar y, de acuerdo con los datos presentados durante la sesión, disminuir hasta 15 grados Celsius la temperatura asociada a la superficie expuesta.
Vegetación en azoteas y edificios
La incorporación de vegetación también puede contribuir a disminuir las temperaturas al interior de los inmuebles.
La especialista señaló que incluso plantas sembradas en macetas en las azoteas pueden ayudar a reducir hasta 10 grados Celsius la temperatura interior de un edificio.
Además de aportar sombra y contribuir a regular la temperatura, estos espacios pueden ayudar a mejorar la calidad del aire, capturar dióxido de carbono y generar condiciones favorables para los polinizadores.
La propuesta forma parte de una visión de construcción sustentable que no se limita al ahorro energético, sino que incorpora la relación entre edificios, vegetación, agua y condiciones ambientales de las ciudades.
Calles que permitan infiltrar el agua
Por su parte, Gustavo Madrid Vázquez, consultor especializado de la oficina de diseño y planeación urbana “Espacio ÷ tiempo estudio”, planteó que la adaptación también debe extenderse de los edificios al diseño de las calles.
Entre sus propuestas está mejorar la eficiencia vial y transformar algunas calles para dar prioridad al tránsito peatonal.
También planteó que las vialidades incorporen mayor cantidad de árboles y que, en determinados espacios, el asfalto pueda sustituirse por materiales como adoquines, que permitan una mayor captación e infiltración del agua de lluvia.
Otra alternativa son los dispersores subterráneos, sistemas de ductos perforados colocados sobre una base de arena fina y otros materiales que faciliten la infiltración del agua hacia el subsuelo.
Madrid Vázquez también mencionó los pozos de visita, estructuras que conectan la superficie de las calles con las redes de servicios subterráneos, como parte de la infraestructura que debe considerarse en la planeación urbana.
Construcción y emisiones
Durante el encuentro, Pacheco Barbina señaló que a escala mundial las obras de construcción representan 34 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono asociadas con la energía utilizada para poner en funcionamiento, calentar, enfriar y fabricar los edificios.
Por ello, sostuvo que la transformación del sector requiere considerar el comportamiento energético de los inmuebles desde su diseño y no únicamente incorporar medidas correctivas una vez construidos.
La discusión forma parte del seminario “Tecnologías para la mejora urbana” del PUEC-UNAM, que aborda alternativas para enfrentar los desafíos ambientales y urbanos de la Ciudad de México mediante nuevas tecnologías, materiales y estrategias de planeación.
El reto, de acuerdo con las propuestas presentadas, consiste en combinar diseño bioclimático, vegetación, manejo del agua y nuevos materiales para que los edificios y las calles puedan adaptarse mejor a temperaturas cada vez más elevadas y reducir su impacto ambiental.



