Personas encapuchadas lanzaron petardos y artefactos incendiarios contra el Palacio de Gobierno, el Congreso estatal y el Palacio de Justicia; el gobernador Pablo Lemus informó de cinco detenidos.
La segunda movilización ciudadana para exigir agua limpia en la Zona Metropolitana de Guadalajara, Jalisco, terminó este domingo con incendios, daños a edificios públicos y enfrentamientos, luego de que grupos de personas encapuchadas lanzaran petardos y objetos contra las sedes de los poderes estatales.
La protesta, convocada para reclamar una solución al problema del agua contaminada que llega a los hogares y exigir justicia por la actuación policial durante la manifestación del 11 de octubre, comenzó en el Parque Revolución. Sin embargo, la presencia de personas con el rostro cubierto, palos y artefactos explosivos provocó tensiones entre los propios asistentes.
Ante estos hechos, los organizadores decidieron suspender el recorrido previsto hacia el Palacio de Gobierno. Pese a ello, los incidentes continuaron en el Centro Histórico de Guadalajara.
Alrededor de las 15:30 horas, un grupo de manifestantes comenzó a lanzar objetos contra el Palacio de Gobierno, dañó cristales y realizó pintas en la fachada. También se reportaron intentos de golpear las puertas del inmueble y el lanzamiento de artefactos incendiarios.
Más tarde, alrededor de las 17:00 horas, se escucharon detonaciones en las inmediaciones del Congreso de Jalisco. Personas encapuchadas lanzaron explosivos contra el acceso principal, lo que provocó un incendio en la parte exterior del edificio. El fuego fue sofocado desde el interior.
También se registró un incendio en la parte posterior del Palacio de Justicia. Los hechos ocasionaron daños en los accesos de los inmuebles, además de afectaciones a comercios y mobiliario urbano.
Gobierno de Jalisco reporta cinco detenidos
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, informó que cinco personas fueron detenidas presuntamente por su relación con los hechos violentos. De acuerdo con su versión, viajaban en una camioneta con reporte de robo en cuyo interior fueron localizados bidones de gasolina.
Las autoridades investigan la posible participación de los detenidos en los incendios registrados durante la jornada. Hasta el momento, la información difundida no permite atribuirles de manera definitiva todos los daños ocurridos en los distintos edificios.
El Gobierno estatal señaló que la movilización comenzó con una participación ciudadana numerosa y pacífica, pero que un grupo de personas provocó los incidentes. En su balance preliminar, indicó que al inicio de la convocatoria se encontraban alrededor de 9 mil 500 personas en el punto de reunión.
La jornada también estuvo marcada por el rechazo de asistentes a la presencia de encapuchados, a quienes señalaron por portar objetos contundentes y lanzar explosivos. Algunos manifestantes pidieron que se apartaran de los contingentes para evitar que la protesta derivara en nuevos enfrentamientos.
El reclamo por el agua y los abusos policiales
La movilización daba continuidad a las protestas de habitantes de Guadalajara y municipios cercanos por la calidad del agua que reciben en sus viviendas. Los vecinos han denunciado problemas como turbiedad, malos olores y sedimentos, y han exigido a las autoridades respuestas sobre el suministro y la calidad del servicio.
A esta demanda se sumó el reclamo de justicia por los hechos del 11 de octubre, cuando una manifestación anterior terminó con detenciones y personas lesionadas durante la intervención de policías estatales.
Tras aquella jornada, el Gobierno de Jalisco reconoció excesos en el uso de la fuerza y anunció investigaciones contra elementos policiales. Los manifestantes también han exigido sanciones para los responsables y garantías para ejercer su derecho a la protesta.
La segunda convocatoria buscaba mantener esas exigencias en las calles, pero los actos violentos alteraron el desarrollo de la movilización y trasladaron la atención hacia los daños ocasionados en las sedes del Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial.
La investigación de los incendios y los destrozos continuará en manos de las autoridades estatales, mientras persiste el reclamo ciudadano de una solución al problema del agua en la zona metropolitana.



