Ciudades del futuro: innovación y tecnología al servicio de las personas

Las ciudades enfrentan problemas que no son nuevos, pero que se vuelven más complejos conforme crece la población urbana y aumentan las presiones sobre los servicios, la infraestructura y los recursos.

Agua, movilidad, seguridad, residuos, vivienda, servicios públicos y cambio climático forman parte de una misma realidad. La tecnología puede ayudar a conocer mejor estos problemas, anticipar riesgos, administrar recursos y apoyar decisiones, pero no es una solución por sí misma.

También es necesario conocer qué se ha desarrollado en otras ciudades, cómo ha funcionado, qué condiciones hicieron posible su aplicación y de qué manera puede adaptarse a otros territorios.

Esta fue una de las ideas planteadas durante la presentación de la 12ª edición del Smart City Expo LATAM Congress, donde representantes de gobiernos, organismos internacionales, empresas, academia y organizaciones especializadas analizaron los desafíos de las ciudades y las posibilidades que ofrecen la innovación y la tecnología.

Los problemas de las ciudades requieren decisiones para el futuro

Los problemas urbanos pueden ser conocidos, pero su escala cambia conforme las ciudades crecen.

Durante la conversación, Javier López Casarín señaló que agua, servicios, movilidad, seguridad y calidad de vida continúan entre los principales retos, pero advirtió que la concentración de población puede magnificar sus efectos.

“Los problemas siguen siendo los mismos de hace 100 años a lo que son ahorita y seguirán siendo. Estamos hablando de servicios, estamos hablando de agua, estamos hablando de movilidad, estamos hablando de seguridad, estamos hablando de la calidad de vida.”

El planteamiento fue acompañado por la necesidad de que las discusiones se traduzcan en acciones, que las soluciones puedan implementarse y que sus resultados sean medidos y compartidos.

Esto supone pensar las decisiones urbanas más allá de las necesidades inmediatas y considerar qué efectos tendrán sobre los servicios y la infraestructura durante las próximas décadas.

Agua: conocer el territorio antes de invertir

El agua apareció como uno de los problemas que más claramente muestran la necesidad de pensar a largo plazo.

En la Ciudad de México existen sistemas hidráulicos diseñados hace décadas que hoy deben responder a una realidad urbana distinta. En Álvaro Obregón, por ejemplo, existen barrancas, vasos reguladores y cuerpos de agua que forman parte de un sistema más amplio de manejo del recurso.

La discusión planteó la necesidad de pensar desde ahora en el aprovechamiento del agua pluvial y la recarga de los mantos freáticos.

“¿Qué vamos a hacer hoy para este planteamiento de la Ciudad de México para los siguientes 100 años?”

El problema también está relacionado con la información disponible antes de realizar obras.

Armando Quintero Martínez recordó que durante su experiencia como alcalde de Iztacalco se realizaron perforaciones para buscar agua que finalmente no resultaron útiles. Posteriormente conoció una tecnología que permite identificar dónde existe agua y determinar si puede ser aprovechada antes de realizar una perforación.

“¿Cómo no conocí esta empresa cuando yo era alcalde? Nos hubiéramos ahorrado eso.”

El ejemplo plantea una cuestión que puede extenderse a otros servicios: contar con mejor información antes de invertir puede cambiar la manera de resolver un problema y evitar recursos destinados a obras que no cumplen su objetivo.

Servicios e infraestructura: resolver mejor antes de gastar más

La misma lógica aparece en servicios públicos como el alumbrado y la recolección de residuos.

En el caso de las luminarias, se planteó que contar con información precisa sobre su ubicación, antigüedad, mantenimiento y garantías permitiría mejorar la planeación y el uso de los recursos. La tecnología tendría aquí una función práctica: proporcionar información para tomar mejores decisiones.

El desafío se repite con la infraestructura para la recolección de residuos y otros servicios que deben mantenerse mientras las necesidades urbanas crecen y los presupuestos locales son limitados.

La innovación, en este contexto, no consiste únicamente en adquirir nuevos equipos. También supone conocer qué infraestructura existe, en qué condiciones se encuentra, qué necesita y cuánto costará mantenerla en el tiempo.

Seguridad: tecnología, datos y capacidades humanas

La seguridad urbana también está cambiando con la incorporación de sistemas conectados e inteligencia artificial.

Las cámaras, explicó Carlos Román Martínez Sánchez, dejaron de ser únicamente dispositivos para observar o registrar hechos y ahora pueden integrarse con otros sistemas para procesar información y apoyar respuestas más rápidas.

Pero la incorporación de tecnología requiere capacidades para utilizarla correctamente.

Martínez Sánchez habló de una “hibridación” entre tecnología, buenas prácticas y conocimiento humano, y señaló que los sistemas pueden facilitar procesos, pero que las decisiones no deben depender exclusivamente de lo que produce una herramienta tecnológica.

“No podemos tomar decisiones solamente con lo que te arroja la tecnología.”

El reto, por tanto, no es solamente incorporar sistemas más avanzados, sino desarrollar las capacidades institucionales necesarias para utilizarlos.

Cambio climático: anticipar riesgos y reducir impactos

La transformación de las ciudades también está vinculada con los efectos del cambio climático.

Laura Vallejo, de ONU-Hábitat, planteó que una ciudad puede avanzar en digitalización y, al mismo tiempo, continuar siendo desigual, contaminada o vulnerable.

Por ello, señaló que la tecnología debe utilizarse con las personas como referencia y acompañarse de gobernanza y corresponsabilidad.

“La tecnología nos sirve, tiene que ser centrada en las personas.”

Uno de los ejemplos mencionados fueron los sistemas de alerta temprana, que permiten generar información antes de que determinados fenómenos se conviertan en emergencias.

Pero contar con una alerta no es suficiente. La información necesita instituciones capaces de responder y una población que pueda actuar a partir de ella.

La movilidad y la economía circular también forman parte de esta discusión, al plantear la posibilidad de utilizar herramientas tecnológicas para reducir impactos ambientales y modificar determinadas formas de consumo y desplazamiento.

La ciudad no funciona por partes

Uno de los planteamientos que atraviesa el debate sobre las ciudades inteligentes es que los problemas urbanos están conectados.

Leonardo Martínez Flores señaló que las ciudades son sistemas complejos en los que agua, transporte, servicios, población e infraestructura se relacionan permanentemente. Las divisiones administrativas no siempre corresponden con la manera en que funcionan esos sistemas en la vida cotidiana.

En ese contexto, la inteligencia artificial puede abrir una posibilidad adicional: analizar simultáneamente grandes cantidades de información y ayudar a coordinar diferentes procesos.

“Podemos utilizar la inteligencia artificial para coordinar en tiempo real una enorme cantidad de procesos y actividades humanas que se dan de manera natural en una ciudad.”

La utilidad de estas herramientas estaría entonces no solamente en automatizar tareas, sino en entender las relaciones entre distintos servicios y apoyar decisiones que involucran múltiples variables.

Innovar también significa aprender de otras ciudades

La innovación urbana no necesariamente comienza desde cero.

México reúne ciudades con características muy distintas y, precisamente por ello, puede ofrecer distintos contextos para desarrollar y adaptar soluciones.

Manuel Sandoval Ríos planteó que el país puede considerarse un “laboratorio viviente” de diferentes tipos de ciudades y que esa diversidad permite explorar herramientas en condiciones distintas.

“México es un laboratorio viviente de muchos tipos de ciudades.”

En este proceso, observar lo que ya se hizo en otros lugares puede ser tan importante como desarrollar nuevas soluciones. La pregunta es qué funcionó, bajo qué condiciones y qué tendría que modificarse para que pueda aplicarse en otro territorio.

Sandoval también planteó que las transformaciones tecnológicas están modificando la manera en que la sociedad se relaciona con su entorno y, por tanto, también la forma en que las ciudades evolucionan.

Las soluciones tienen que funcionar para las personas

Otro elemento que apareció de manera transversal fue la necesidad de considerar a la sociedad en el diseño y aplicación de las soluciones.

Una propuesta técnicamente adecuada puede enfrentar dificultades cuando llega al territorio si no toma en cuenta las condiciones sociales.

En Álvaro Obregón, por ejemplo, se habló de proyectos desarrollados con universidades para el aprovechamiento del agua de lluvia y de la necesidad de evaluar cómo podrían funcionar en zonas de barrancas y con las comunidades que habitan esos espacios.

Desde ONU-Hábitat se planteó que la participación ciudadana y la corresponsabilidad forman parte de la solución, mientras que desde el ámbito de la seguridad se subrayó la necesidad de mantener el factor humano en los procesos de decisión.

Esto lleva a una idea fundamental para cualquier solución urbana: no basta con que una tecnología funcione técnicamente; también tiene que funcionar dentro del territorio y para las personas que lo habitan.

Pensar a largo plazo implica también crear las condiciones para implementar

Las soluciones urbanas requieren, además, un entorno institucional que permita llevarlas a la práctica.

Durante la conversación se planteó la necesidad de contar con marcos jurídicos, recursos y mecanismos de coordinación que acompañen las decisiones tecnológicas. Una herramienta puede existir, pero si no hay condiciones para utilizarla, difícilmente podrá convertirse en una solución efectiva.

También se señaló la importancia de compartir experiencias entre municipios para reducir la distancia entre quienes enfrentan un problema y quienes ya han desarrollado alguna alternativa para atenderlo.

La innovación urbana, bajo esta perspectiva, implica conocer el problema, estudiar experiencias, evaluar alternativas, adaptar las soluciones y crear las condiciones para sostenerlas.

Compartir conocimiento para encontrar soluciones

Ese es el contexto en el que se plantea el Smart City Expo LATAM Congress.

Fabiola Vega Concha, directora del encuentro, explicó que la plataforma busca reunir a gobiernos, empresas, academia, inversionistas, expertos y organizaciones para conectar problemas con capacidades.

“Que una tecnología encuentre dónde aplicarse. Que un proyecto encuentre conocimiento, inversión o acompañamiento.”

La propuesta es que el intercambio de conocimiento pueda convertirse en proyectos, alianzas y soluciones aplicables en los territorios.

Para Luis Roberto Díaz Pascual, presidente del Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones y director general de Host México, Expo Santa Fe, el valor de estos encuentros está en reunir a las personas alrededor de problemas concretos y compartir buenas prácticas.

“Se busca conectar personas, dialogar, poner problemáticas sobre la mesa y encontrar expertos que encuentren soluciones para ello.”

La dimensión internacional se suma a través de la participación de FIRA Barcelona. Su CEO, Ricardo Zapatero, destacó la posibilidad de conectar experiencias de distintos territorios de América Latina alrededor de la innovación y la tecnología.

De la tecnología disponible a las soluciones que hacen falta

Los retos urbanos plantean una discusión que va más allá de incorporar nuevas herramientas.

Se trata de identificar qué problema se necesita resolver, conocer qué experiencias existen, saber qué información hace falta, determinar qué soluciones pueden adaptarse al territorio y evaluar sus resultados.

El agua muestra la importancia de planear para las próximas décadas y de contar con información antes de invertir. La seguridad evidencia la necesidad de combinar tecnología y capacidades humanas. El cambio climático exige anticipar riesgos. Y la inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para analizar sistemas urbanos que están relacionados entre sí.

En todos los casos, la tecnología aparece como un medio para resolver problemas de los servicios que demandan las sociedades, no como el objetivo en sí mismo.

La transformación de las ciudades dependerá también de la capacidad para aprender de otras experiencias, adaptar soluciones, involucrar a las personas y construir condiciones institucionales y financieras que permitan mantenerlas en el tiempo.

Smart City Expo LATAM Congress 2027

La 12ª edición del Smart City Expo LATAM Congress se realizará del 10 al 12 de marzo de 2027 en Expo Santa Fe, Ciudad de México, en lo que será la primera ocasión en que el encuentro tenga como sede la capital del país después de 11 ediciones.

La organización prevé más de 10 mil asistentes, más de 200 ponentes, más de 200 empresas y organizaciones, representantes de más de 300 ciudades y más de 60 medios de comunicación. El programa contempla un congreso principal, zona expo, espacios de networking, encuentros entre empresas y gobiernos, talleres y actividades paralelas.

También regresarán los Latam Smart City Awards, cuya convocatoria abrirá el 5 de octubre de 2026.

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