El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) busca ampliar su papel: pasar de una institución enfocada principalmente en el registro y protección de patentes y otros derechos de propiedad intelectual a convertirse en un actor activo en la transferencia de tecnología, la innovación y la generación de valor a partir de los activos intangibles.
Así lo planteó su director general, Vidal Llerenas Morales, durante la inauguración del encuentro La propiedad intelectual como detonante de la innovación y la inversión en México y América Latina, realizado en el Museo Franz Mayer, donde representantes del gobierno, la industria farmacéutica y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) coincidieron en la necesidad de conectar ciencia, industria, financiamiento y mercado.
El encuentro tuvo como uno de sus ejes la reciente designación de México como Autoridad de Búsqueda Internacional (ISA) y Autoridad de Examen Preliminar Internacional (IPEA) en el marco del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), responsabilidad que permitirá al IMPI participar en el sistema internacional de patentes.
Durante el acto también se entregó al Instituto el certificado ISO 9001, requisito para comenzar a desempeñar estas funciones. De acuerdo con el programa del encuentro, el IMPI será la 27ª organización reconocida internacionalmente para realizar estas tareas y la tercera en América Latina.
El IMPI quiere convertirse en una oficina de transferencia de tecnología
Vidal Llerenas Morales explicó que, además de fortalecer sus capacidades como oficina internacional de búsqueda y examen preliminar de patentes, el IMPI trabaja con la OMPI en un diagnóstico para identificar las capacidades que existen en México y definir cómo aprovecharlas mejor.
El punto de partida, señaló, es que México tiene una importante capacidad industrial y productiva, además de sectores productivos complejos y una posición privilegiada para exportar al principal mercado del mundo.
Pero esa fortaleza productiva debe vincularse de manera mucho más estrecha con la investigación y el desarrollo tecnológico.
Llerenas explicó que en el marco de las discusiones internacionales sobre propiedad industrial se ha planteado que las oficinas de registro deben convertirse cada vez más en agencias de transferencia de tecnología, capaces de conectar a los distintos actores del ecosistema: quienes generan conocimiento, quienes emprenden, quienes producen y quienes pueden invertir.
“Cada vez queremos que seamos una agencia que genere transferencia e innovación en el país”, afirmó.
Como parte de esta estrategia, anunció que, en colaboración con la OMPI, se desarrollarán CATIS, Centros de Transferencia de Tecnología, en universidades relevantes del país.
El director del IMPI señaló que aproximadamente la mitad de las patentes o invenciones nacionales se generan en universidades públicas de investigación, por lo que éstas representan uno de los principales puntos donde debe fortalecerse la conexión entre conocimiento y mercado.
La estrategia también contempla acercarse a empresas mexicanas que ya desarrollan innovación y a inventores independientes, con el propósito de que un mayor número de desarrollos pueda protegerse, encontrar financiamiento y llegar a procesos productivos.
El éxito ya no se medirá sólo por el número de patentes
Para Llerenas, la transformación implica incluso modificar la manera en que se evalúa el desempeño del Instituto.
“El mejor indicador de una agencia no es cuántas patentes aprobamos”, sostuvo.
El IMPI aumentará su capacidad de atención y resolución con la incorporación de 500 personas, pero el objetivo de fondo, explicó, será medir cuánto contribuye la propiedad industrial a generar innovación, producción y competitividad en México.
“Cuánta innovación se puede generar, cuánta producción en México vamos a generar, cómo vamos a hacer al país más competitivo. Esa es nuestra gran pregunta en este momento”, señaló.
Los activos intangibles, una oportunidad para financiar innovación
Otro de los ejes planteados por el director del IMPI fue el aprovechamiento económico de los activos intangibles.
Llerenas señaló que México necesita desarrollar mecanismos para reconocer, valorar y utilizar como instrumentos financieros activos que van más allá de las patentes y las marcas, como secretos industriales, diseños y software.
La pregunta, explicó, es cómo generar un mercado en torno a estos activos y cómo desarrollar mecanismos que permitan utilizarlos para obtener financiamiento.
Actualmente, dijo, los activos intangibles pueden ser considerados en determinadas operaciones, pero todavía no se aprovechan suficientemente como una fuente de recursos para las empresas.
El IMPI busca contribuir a generar tanto un mercado como un mercado secundario de estos activos, de manera que puedan convertirse en una fuente adicional de valor y financiamiento para la innovación.
Llerenas señaló que la inversión en activos intangibles crece más rápidamente que la inversión en activos tangibles y citó como referencia el peso que estos activos tienen en la economía de Estados Unidos.
La intención es impulsar una industria de financiamiento de la innovación que pueda utilizar capital de riesgo, esquemas de participación accionaria o préstamos, para que las invenciones puedan avanzar desde el laboratorio hasta el mercado.
La nueva responsabilidad internacional del IMPI
Por su parte, Marco Alemán, subdirector general del Sector de Propiedad Intelectual y Ecosistemas de Innovación de la OMPI, destacó la designación del IMPI como nueva Administración encargada de la Búsqueda Internacional y del Examen Preliminar Internacional bajo el PCT.
Alemán señaló que el IMPI se convertirá en la 27ª organización internacional reconocida para desempeñar estas funciones y la tercera en América Latina, lo que permitirá acercar el sistema internacional de patentes a solicitantes mexicanos y de otros países de la región.
Explicó que el PCT ha facilitado la protección internacional de más de 5 millones de invenciones, al evitar que los inventores tengan que realizar de manera individual los procedimientos de protección país por país.
La nueva responsabilidad del IMPI, dijo, representa un reconocimiento a las capacidades técnicas que México ha desarrollado y puede facilitar que más invenciones de la región encuentren protección internacional.
Pero Alemán también puso sobre la mesa uno de los principales retos de México.
El país, afirmó, tiene como una de sus grandes fortalezas su capacidad instalada de producción y su industria, pero buena parte de esa capacidad todavía no se convierte en ciencia y tecnología.
“Mucho de esa capacidad de producción no se convierte ni en ciencia ni en tecnología”, señaló.
Para modificar esta situación, consideró necesario fortalecer la relación entre universidades, centros de investigación e industria, de modo que el conocimiento pueda incorporarse a procesos productivos y contribuir a la innovación global.
“México tiene absolutamente todo para convertirse en una potencia de innovación”
La directora ejecutiva de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), Erika Quevedo Chan, puso el acento en las capacidades que ya existen en el país.
“México tiene absolutamente todo para convertirse en una potencia de innovación”, afirmó.
Enumeró entre esas fortalezas el talento, las instituciones, la capacidad científica y una industria con experiencia global.
El reto, explicó, consiste en conectar esos elementos para que una idea pueda convertirse en investigación; que la investigación consiga inversión y que, finalmente, llegue a la sociedad convertida en una solución.
Entre conocimiento e innovación existe un espacio que requiere colaboración, financiamiento, certidumbre y confianza, señaló.
Quevedo recordó como ejemplo la aportación del científico mexicano Luis Ernesto Miramontes, coinventor del compuesto que hizo posible el primer anticonceptivo oral, y planteó la necesidad de crear condiciones para que puedan surgir más desarrollos científicos de impacto internacional desde México.
En el sector biofarmacéutico, agregó, una innovación puede atravesar años de investigación, desarrollo, estudios clínicos y evaluación antes de llegar a los pacientes. Por ello, la propiedad intelectual permite dar certidumbre a quienes invierten recursos y asumen riesgos en procesos cuyos resultados no están garantizados.
La representante de la AMIIF sostuvo que proteger la innovación no significa únicamente proteger una invención, sino preservar la posibilidad de que el conocimiento generado en un laboratorio o una universidad pueda convertirse en una solución para la sociedad.
Senado plantea una agenda legislativa para fortalecer la propiedad intelectual
El senador Emmanuel Reyes Carmona, presidente de la Comisión de Economía del Senado de la República, sostuvo que la innovación no debe entenderse solamente como una herramienta para generar desarrollo, sino también como una agenda de competitividad y bienestar social.
Destacó la designación del IMPI como Autoridad de Búsqueda Internacional y de Examen Preliminar Internacional, al considerar que representa un reconocimiento internacional a las capacidades institucionales de México y abre mayores posibilidades para que inventores mexicanos y de otros países hispanohablantes puedan proteger sus desarrollos en otros mercados.
Pero el legislador también destacó el componente normativo de esta transformación.
Recordó que el Senado aprobó en marzo de este año y por unanimidad una reforma a diversas disposiciones de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, orientada a fortalecer la innovación, facilitar la protección de los activos intangibles, impulsar la transferencia de tecnología y modernizar los procedimientos.
La reforma, explicó, busca hacer más eficiente y accesible la protección de la innovación para quienes generan conocimiento y desarrollan tecnología en México, además de brindar mayor certidumbre a quienes invierten en investigación, desarrollo e innovación.
Reyes Carmona subrayó que el proceso legislativo incorporó aportaciones de especialistas, representantes de la sociedad civil, la comunidad científica y la iniciativa privada.
Señaló que la transformación tecnológica avanza rápidamente y que la economía digital plantea nuevos desafíos regulatorios, por lo que el marco jurídico tendrá que continuar adecuándose a las necesidades del sector.
Para el senador, fortalecer la propiedad intelectual no es un asunto sectorial, sino una condición para construir una economía con mayores oportunidades y capacidad de generar innovación, inversión y transferencia tecnológica.
Economía apuesta por una construcción horizontal
Sergio Fuentes, director y responsable de Industrias Creativas de la Secretaría de Economía, señaló que la dependencia busca cambiar la manera en que se construyen las políticas públicas relacionadas con innovación.
Consideró que durante años éstas se desarrollaron de manera vertical, sin comprender suficientemente las necesidades y la profundidad del ecosistema.
La apuesta actual, explicó, es trabajar de manera horizontal y con un acercamiento directo con la industria, para identificar las brechas existentes y articular mejor a los distintos actores.
El objetivo es precisamente resolver la interrogante planteada durante el encuentro: cómo pasar de la propiedad intelectual y la investigación al desarrollo y al crecimiento económico.
Fuentes sostuvo que la colaboración no debe quedarse en un concepto abstracto, sino traducirse en la identificación de los puntos débiles del ecosistema y en acciones conjuntas para fortalecerlos.
América Latina también enfrenta el reto de convertir conocimiento en innovación
Finalmente, Yaneth Giha, directora ejecutiva de la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (FIFARMA), señaló que el desafío es compartido por toda la región.
América Latina cuenta con talento, capacidades científicas, emprendedores, empresas e infraestructura, pero necesita generar entornos, reglas y políticas que permitan que esas capacidades se desarrollen y crezcan.
Giha destacó la certificación ISO 9001 obtenida por el IMPI y su nueva responsabilidad dentro del sistema internacional de patentes como avances que fortalecen las capacidades institucionales de México.
También planteó que la revisión conjunta del T-MEC representa una oportunidad para seguir fortaleciendo el sistema de propiedad intelectual y generar mayor confianza y predictibilidad para la innovación y la inversión.
La representante de FIFARMA insistió en que ningún actor puede realizar por sí solo esta transformación y llamó a establecer metas concretas de colaboración entre gobierno, academia, industria y organismos internacionales.
La inauguración dejó así planteada una discusión que va más allá del registro y protección de patentes: cómo conseguir que la ciencia y el conocimiento que se generan en México encuentren aliados, financiamiento y canales para convertirse en tecnología, empresas, producción y soluciones.
En ese proceso, el IMPI busca asumir un papel distinto: no sólo proteger los resultados de la innovación, sino contribuir activamente a que el conocimiento se transfiera, los activos intangibles generen valor y las ideas puedan llegar al mercado.



