A 50 años de su muerte, El Colegio de México destaca el legado de Daniel Cosío Villegas

El Colegio de México conmemoró al intelectual con una sesión en la que Graciela Márquez, Enrique Krauze, Lorenzo Meyer y Javier Garciadiego analizaron su legado en la economía, la historia, las relaciones internacionales y la vida pública de México.

A cinco décadas de su muerte, Daniel Cosío Villegas fue recordado en El Colegio de México como una de las figuras intelectuales que contribuyeron a transformar el estudio de las ciencias sociales en el país y a construir instituciones que permanecen como referentes de la vida académica y cultural mexicana.

El Colegio de México realizó este martes la sesión conmemorativa “Daniel Cosío Villegas, 50 años después. Las humanidades y las ciencias sociales en México”, en la Sala Alfonso Reyes, para revisar las distintas facetas de quien fue economista, historiador, internacionalista, editor, intelectual y uno de los principales impulsores de instituciones públicas dedicadas a la investigación y la enseñanza.

En el encuentro participaron Graciela Márquez, presidenta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI); Enrique Krauze, director de Editorial Clío; Lorenzo Meyer, profesor emérito de El Colegio de México, y Javier Garciadiego, director de la Academia Mexicana de la Historia y presidente de El Colegio de México entre 2005 y 2015.

La sesión fue moderada por Erika Pani, integrante de la Junta de Gobierno de El Colegio de México y profesora-investigadora del Centro de Estudios Históricos.

Cosío Villegas y la economía

Graciela Márquez abordó la trayectoria de Cosío Villegas como economista y explicó que su acercamiento a esta disciplina estuvo relacionado con una preocupación central: comprender los problemas del país y encontrar herramientas para contribuir a su desarrollo.

Después de formarse como abogado, Cosío Villegas buscó ampliar sus conocimientos mediante estudios de economía en Estados Unidos e Inglaterra. A su regreso, participó en la enseñanza y profesionalización de una disciplina que comenzaba a consolidarse como un campo independiente en México.

Márquez destacó particularmente su papel en el impulso de El Trimestre Económico y en la creación del Fondo de Cultura Económica (FCE), proyectos que respondieron a la necesidad de contar con publicaciones especializadas y poner a disposición de estudiantes y especialistas obras fundamentales de economía en español.

La trayectoria de Cosío Villegas en este ámbito también tuvo una dimensión internacional. Participó en la Conferencia de Bretton Woods y en el Consejo Económico y Social de la Organización de las Naciones Unidas (ECOSOC), además de intervenir en la creación del Centro de Estudios Económicos y Demográficos de El Colegio de México.

El historiador que quiso entender el México posrevolucionario

Enrique Krauze centró su participación en la faceta de Cosío Villegas como historiador y estadista.

Explicó que su decisión de dedicarse de manera sistemática al estudio de la historia estuvo relacionada con su interés por comprender el rumbo político que había tomado México después de la Revolución.

De esa inquietud surgió uno de sus proyectos intelectuales más ambiciosos: la Historia moderna de México, una investigación desarrollada durante más de dos décadas y que, además de generar una extensa obra historiográfica, permitió reunir y formar a una nueva generación de historiadores.

Krauze también destacó La Constitución de 1857 y sus críticos, obra que consideró fundamental para comprender la visión histórica y política de Cosío Villegas y su pensamiento liberal.

El historiador fue descrito durante el encuentro como un “estadista ciudadano”, debido a su participación en la discusión de los asuntos públicos sin haber ejercido directamente el poder político.

Esta faceta cobró especial relevancia durante los últimos años de su vida, cuando sus reflexiones se concentraron cada vez más en problemas como el presidencialismo, la concentración del poder, la división de poderes y las libertades de expresión y de prensa.

La relación con Estados Unidos y la política exterior

Lorenzo Meyer analizó a Cosío Villegas desde su faceta como internacionalista y puso en el centro de su exposición la relación de México con Estados Unidos.

De acuerdo con Meyer, Cosío Villegas estudió la relación bilateral desde la preocupación por preservar los márgenes de autonomía de México frente a una potencia cuya influencia económica y política era imposible ignorar.

Uno de los ejemplos de esta perspectiva se encuentra en Estados Unidos contra Porfirio Díaz, obra en la que examinó las estrategias mediante las cuales México buscó defender sus intereses y espacios de autonomía frente a su vecino del norte.

Para Meyer, esta preocupación no se limitó a una interpretación histórica, sino que formó parte de una concepción más amplia sobre la política exterior mexicana y el lugar del país en el sistema internacional.

Durante su presidencia de El Colegio de México, Cosío Villegas impulsó precisamente la creación del Centro de Estudios Internacionales, con el propósito de formar especialistas y desarrollar un estudio sistemático de las relaciones internacionales de México.

El origen de El Colegio de México

Javier Garciadiego dedicó su intervención a reconstruir el papel de Cosío Villegas en la creación de El Colegio de México.

Durante la Guerra Civil española, Cosío Villegas concibió el proyecto para recibir temporalmente en México a académicos e intelectuales españoles exiliados. A partir de esa iniciativa se organizó La Casa de España, institución que posteriormente adquiriría un carácter permanente y se transformaría, en 1940, en El Colegio de México.

Garciadiego destacó la importancia conjunta de Alfonso Reyes y Daniel Cosío Villegas en la construcción de la institución y señaló que sus perfiles fueron complementarios.

Mientras Reyes aportó una orientación predominantemente humanista, Cosío Villegas imprimió una orientación vinculada con la docencia, la investigación y el desarrollo de las ciencias sociales durante los primeros años del Colegio.

Para Garciadiego, la capacidad de crear instituciones constituye uno de los rasgos fundamentales del legado de Cosío Villegas.

“Sobre todo, Daniel Cosío Villegas debe ser recordado como uno de los constructores del México moderno. Piénsese que dos de sus creaciones, el FCE y el Colmex, recibieron el Premio Príncipe de Asturias, lo que ningún otro ser humano ha logrado”, afirmó.

Una obra que cruzó disciplinas

La influencia de Cosío Villegas no quedó limitada a una sola disciplina. Su trabajo abarcó la economía, la historia, la política, las relaciones internacionales y la cultura.

Además de encabezar la Historia moderna de México, fundó la revista Historia Mexicana y participó en proyectos colectivos como la Historia general de México y la Historia mínima de México.

A su producción historiográfica se suman Estados Unidos contra Porfirio Díaz y La Constitución de 1857 y sus críticos, textos que reflejan distintas etapas de su análisis sobre la historia política mexicana.

En los últimos años de su vida, su trabajo adquirió además una dimensión más directa en la discusión pública. Desde las páginas de Excélsior y mediante libros como El sistema político mexicano, El estilo personal de gobernar y La sucesión presidencial, examinó el funcionamiento de la Presidencia, el sistema político y los problemas de la vida pública mexicana.

Su obra, por ello, trascendió el ámbito académico para convertirse también en una referencia para el análisis crítico del poder político en México.

Un legado que permanece en el Colmex

En representación de Ana Covarrubias, presidenta de El Colegio de México, el secretario general de la institución, Jaime Sobrino, dio la bienvenida al encuentro y recordó el lugar que Cosío Villegas ocupa en la historia del Colegio desde su fundación.

Su legado permanece también en la Biblioteca Daniel Cosío Villegas, considerada una de las bibliotecas más importantes de América Latina en ciencias sociales y humanidades y una expresión de la estrecha relación entre la institución y el desarrollo de estas disciplinas en México.

A 50 años de su muerte, el homenaje permitió revisar una trayectoria en la que la investigación académica, la divulgación del conocimiento, la formación de especialistas y la construcción institucional estuvieron estrechamente vinculadas con una misma preocupación: comprender a México y contribuir, desde el conocimiento, a su desarrollo.

El Colegio de México, fundado en 1940, mantiene actualmente centros de estudios dedicados a las áreas de Históricos; Lingüísticos y Literarios; Internacionales; Asia y África; Económicos; Demográficos, Urbanos y Ambientales; Sociológicos, y de Género, además de ofrecer licenciaturas, maestrías, doctorados y programas de especialización.

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