La medida sólo obliga al gobierno estadunidense a utilizar la nueva denominación y no puede imponerla a Canadá; ocurre en plena escalada de la guerra comercial entre ambos países
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este jueves una orden ejecutiva para cambiar el nombre del Lago Ontario a “Lago América” en los documentos y comunicaciones oficiales del gobierno estadunidense, en una nueva escalada de la confrontación con Canadá.
Trump firmó la orden en el Despacho Oval y afirmó que el cambio tendría efecto inmediato. Sin embargo, el propio documento establece que el Departamento del Interior tendrá 30 días para realizar las acciones administrativas necesarias para actualizar el sistema federal de nombres geográficos.
La medida sólo tiene alcance dentro del gobierno de Estados Unidos. Washington no puede obligar a Canadá ni a organismos internacionales a utilizar la nueva denominación, por lo que el lago seguirá siendo conocido como Lago Ontario en territorio canadiense.
Trump vincula el cambio con la disputa comercial
Aunque Trump aseguró que la orden no pretende enviar un mensaje específico a Canadá, inmediatamente después relacionó su decisión con la disputa comercial que mantienen ambos países.
“Canadá nos ha estado estafando durante mucho tiempo en materia comercial”, dijo el presidente al ser cuestionado sobre el significado de la medida. También acusó a Ottawa de no contribuir suficientemente en materia de defensa.
En días anteriores, Trump había anunciado que analizaba cambiar el nombre del lago y publicó en Truth Social una imagen en la que aparecía la denominación “Lake America” sobre el cuerpo de agua.
La propuesta surgió después de que las negociaciones comerciales entre Washington y Ottawa se rompieran y ambos gobiernos adoptaran nuevas medidas arancelarias.
¿Qué establece la orden?
La orden ejecutiva 14420, firmada el 27 de agosto, instruye al secretario del Interior, Doug Burgum, a trabajar con la Junta de Nombres Geográficos de Estados Unidos para modificar el nombre del cuerpo de agua en el Geographic Names Information System (GNIS).
El gobierno estadunidense deberá retirar del sistema federal las referencias a “Lake Ontario” y sustituirlas por “Lake America”.
La nueva denominación deberá utilizarse también en mapas, contratos, documentos y comunicaciones oficiales de las dependencias federales estadunidenses.
La orden argumenta que el lago constituye un recurso estratégico para Estados Unidos y destaca la inversión estadunidense en la protección de los Grandes Lagos.
La Casa Blanca sostiene que Estados Unidos ha invertido cerca de 4 mil millones de dólares durante la última década para proteger el ecosistema de los Grandes Lagos y que la Guardia Costera estadunidense opera nueve de los 11 rompehielos que trabajan en ese sistema.
Un lago compartido por dos países
El Lago Ontario es uno de los cinco Grandes Lagos de Norteamérica y se encuentra en la frontera entre Estados Unidos y Canadá.
Del lado estadunidense limita principalmente con el estado de Nueva York, mientras que al norte y oeste se encuentra la provincia canadiense de Ontario.
El lago es fundamental para el comercio, el transporte y el suministro de agua de comunidades de ambos países.
También forma parte del sistema de navegación de los Grandes Lagos y la vía marítima del San Lorenzo, una infraestructura clave para el movimiento de materias primas y productos industriales.
La propia orden de Trump señala que el sistema genera cientos de miles de empleos y miles de millones de dólares en actividad económica para Estados Unidos.
Canadá no está obligado a cambiar el nombre
La orden estadunidense no modifica el nombre del lago para Canadá.
No existe un organismo internacional único con autoridad para determinar unilateralmente los nombres de todos los cuerpos de agua compartidos por diferentes países.
Por ello, la decisión de Trump no obliga a Ottawa a abandonar el nombre Lago Ontario.
El gobierno canadiense ya había rechazado la propuesta cuando Trump la planteó esta semana.
La ministra de Industria de Canadá, Mélanie Joly, afirmó que los canadienses seguirán llamándolo Lago Ontario. El primer ministro de Nueva Escocia, Tim Houston, también se burló de la medida y sostuvo que “es Lago Ontario”.
El primer ministro de Ontario, Doug Ford, había respondido anteriormente que Trump podía llamarlo como quisiera, pero que para los canadienses seguiría siendo el Lago Ontario.
Otra disputa por un nombre geográfico
La decisión recuerda la orden firmada por Trump en enero de 2025 para cambiar, en el ámbito federal estadunidense, el nombre del Golfo de México por “Golfo de América”.
Al igual que en ese caso, la modificación sólo tiene efectos sobre la nomenclatura utilizada por el gobierno de Estados Unidos.
México y otros países no están obligados a utilizar la denominación estadunidense.
La nueva orden sobre el Lago Ontario amplía así una política de la administración Trump para cambiar oficialmente nombres geográficos que considera vinculados con la historia o los intereses de Estados Unidos.
Trump deja abierta la posibilidad de cambiar otros nombres
Durante la firma de la orden, Trump incluso sugirió que su campaña de cambios geográficos podría continuar.
“Tenemos un golfo y tenemos un lago; ahora todo lo que necesitamos es un océano”, dijo. Después planteó la posibilidad de cambiar el nombre del Atlántico o del Pacífico.
La declaración fue realizada en tono de broma, pero muestra la intención de Trump de utilizar los cambios de denominación geográfica como parte de una política que combina reivindicación nacionalista y presión política.
La medida ocurre en plena guerra comercial
El cambio de nombre se produce mientras la relación entre Estados Unidos y Canadá atraviesa uno de sus momentos más tensos en décadas.
Las negociaciones comerciales entre ambos gobiernos se rompieron después de varios días de conversaciones.
Posteriormente, Estados Unidos comenzó a aplicar aranceles de 50% a alrededor de 20 mil millones de dólares en productos canadienses, mientras Canadá anunció medidas de represalia por un monto similar.
Trump también amenazó con imponer nuevos aranceles de 50% a vehículos, autopartes y acero procedentes de Canadá, medidas que entrarían en vigor en enero.
El gobierno del primer ministro Mark Carney respondió que Canadá está dispuesto a mantener una política de represalias y a defender sus intereses económicos.
La disputa comercial ha estado acompañada por otros enfrentamientos políticos, incluidos los constantes comentarios de Trump sobre la posibilidad de que Canadá se convierta en el estado número 51 de Estados Unidos.
Un cambio simbólico con consecuencias políticas
Aunque el cambio de nombre no altera las fronteras ni modifica los derechos de Canadá sobre el lago, tiene una fuerte carga política.
El Lago Ontario es un cuerpo de agua compartido y su nombre tiene raíces anteriores a la formación de los actuales Estados Unidos y Canadá.
El nombre Ontario deriva de una palabra de origen hurón asociada con la expresión “lago de aguas brillantes”. La provincia canadiense adoptó posteriormente el mismo nombre.
Por ello, la decisión estadunidense tiene un alcance fundamentalmente simbólico y administrativo, pero llega en un momento en que cualquier gesto entre Washington y Ottawa adquiere una dimensión adicional por la disputa comercial.
Trump ha convertido así el nombre de uno de los Grandes Lagos en otro elemento de una confrontación que ya abarca aranceles, comercio, defensa y relaciones políticas entre los dos países.



