Las altas temperaturas adelantaron la vendimia en Borgoña, una de las principales regiones vitivinícolas de Francia, donde este sábado comenzó la recolección de las primeras uvas destinadas a los vinos espumosos Crémant de Bourgogne. La cosecha inició el 8 de agosto, cinco días antes del récord anterior, registrado en 2022, y por segundo año consecutivo se alcanza una fecha excepcionalmente temprana para el inicio de la vendimia.
Los primeros cortes se realizaron en la zona de Lugny, donde la cooperativa Cave de Lugny concentra unas mil 250 hectáreas de viñedos. Marc Sangoy, presidente de la cooperativa, señaló que en sus casi cuatro décadas como viticultor nunca había visto comenzar una cosecha tan temprano.
La recolección de los Crémant de Bourgogne, que por las características de las uvas utilizadas suele comenzar antes que la de los vinos tranquilos, se inició primero. Para estos últimos, las previsiones apuntan a que la vendimia comenzará alrededor del 18 de agosto para los blancos y del 20 de agosto para los tintos.
El adelanto está relacionado con la sucesión de episodios de calor extremo registrados en Francia durante este verano. Las temperaturas elevadas aceleran el desarrollo de la vid y la maduración de las uvas, lo que obliga a los productores a ajustar el calendario de cosecha para recoger el fruto en el momento adecuado.
El inicio temprano de la vendimia no significa necesariamente que la calidad de la cosecha vaya a ser menor. Los viticultores deben encontrar un equilibrio entre la concentración de azúcares, la acidez y el grado de maduración de las uvas, además de vigilar su estado sanitario.
Sin embargo, las temperaturas elevadas y la falta de agua también pueden generar estrés en las plantas y acelerar demasiado la maduración. Esto puede afectar el tamaño de las bayas y modificar el equilibrio que los productores buscan para elaborar los distintos tipos de vino.
El fenómeno no es exclusivo de este año. En las últimas décadas, las fechas de inicio de las vendimias en diversas regiones vitivinícolas francesas se han desplazado hacia periodos cada vez más tempranos. Los productores han tenido que adaptar sus prácticas agrícolas ante temperaturas más elevadas y una mayor frecuencia de episodios de calor.
En Borgoña, el cambio resulta particularmente relevante porque la temperatura y el momento de la maduración son determinantes para mantener el equilibrio de los vinos de la región. Un adelanto excesivo puede modificar la relación entre el azúcar y la acidez de las uvas y, con ello, las características finales del vino.
La situación también refleja uno de los efectos más visibles del cambio climático sobre la agricultura: la modificación de los ciclos naturales de los cultivos. Para los viticultores, el desafío consiste ahora en adaptar el manejo de los viñedos a temporadas de crecimiento más cálidas y a condiciones meteorológicas cada vez más variables.
Por ahora, la campaña de 2026 deja un nuevo récord en Borgoña: la vendimia comenzó el 8 de agosto, cinco días antes de la marca establecida en 2022. Las altas temperaturas vuelven a modificar así el calendario de una de las regiones vitivinícolas más reconocidas de Francia.



