El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y Perú no solo pone fin a una crisis bilateral. También devuelve al centro de la discusión latinoamericana una institución con profundas raíces históricas: el asilo diplomático. El caso de Betssy Chávez muestra las tensiones que pueden surgir entre la protección de una persona que solicita asilo, la soberanía del Estado territorial y las obligaciones derivadas del derecho internacional.
México y Perú han decidido restablecer sus relaciones diplomáticas después de meses de tensión provocada, entre otros factores, por la permanencia de Betssy Chávez en la Embajada de México en Lima y la negativa peruana a otorgarle un salvoconducto que le permitiera abandonar el territorio.
La exfuncionaria, quien formó parte del gobierno del expresidente Pedro Castillo, finalmente viajó a México a bordo de una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana, después de que se alcanzara un acuerdo diplomático con las autoridades peruanas.
El episodio puede parecer, a primera vista, una disputa política entre dos gobiernos. Sin embargo, detrás de la crisis existe una cuestión mucho más profunda: ¿hasta dónde llega el derecho de un Estado a proteger a una persona dentro de una misión diplomática y dónde comienza la soberanía del país en cuyo territorio se encuentra esa embajada?
La respuesta no es sencilla y forma parte de una larga tradición jurídica latinoamericana.
El asilo diplomático: una institución con sello latinoamericano
América Latina desarrolló una tradición particularmente sólida de protección diplomática a personas perseguidas por razones políticas.
Durante buena parte del siglo XX, golpes de Estado, dictaduras militares, conflictos internos y persecuciones políticas provocaron que miles de personas buscaran protección en embajadas extranjeras.
México adquirió un papel especialmente relevante dentro de esta historia.
El país recibió a republicanos españoles después de la Guerra Civil, a perseguidos de las dictaduras sudamericanas y a numerosos intelectuales, científicos, artistas y políticos que encontraron protección en territorio mexicano.
El asilo se convirtió así no solamente en un mecanismo jurídico, sino en una de las expresiones más reconocibles de la política exterior mexicana.
Asilo diplomático no es lo mismo que refugio
Uno de los puntos que suele generar confusión es que asilo diplomático, asilo territorial y refugio no son exactamente lo mismo.
El asilo diplomático ocurre cuando una persona busca protección dentro de una embajada, misión diplomática, buque de guerra o aeronave militar de otro Estado, bajo determinadas circunstancias y conforme a las normas aplicables.
El asilo territorial, en cambio, se concede cuando la persona ya se encuentra dentro del territorio del Estado que decide protegerla.
El refugio tiene además un marco jurídico internacional específico y está relacionado principalmente con la protección de personas que enfrentan persecución o un riesgo grave en su país de origen.
La distinción resulta fundamental porque el caso de Betssy Chávez se desarrolló dentro de una sede diplomática mexicana situada en territorio peruano.
¿Una embajada es territorio mexicano?
Existe una idea muy extendida según la cual las embajadas son “territorio extranjero”. Jurídicamente, esto no es correcto.
La Embajada de México en Lima se encuentra en territorio peruano, pero goza de inviolabilidad diplomática.
Esto significa que las autoridades peruanas no pueden entrar libremente en sus instalaciones sin el consentimiento del jefe de la misión diplomática.
La protección deriva principalmente de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, uno de los instrumentos fundamentales del sistema diplomático contemporáneo.
Por ello, una embajada no se convierte jurídicamente en una extensión territorial del Estado que representa, pero sí disfruta de un régimen especial de inviolabilidad que permite el funcionamiento de las relaciones diplomáticas.
Esta diferencia fue precisamente una de las cuestiones que hizo especialmente delicado el caso peruano.
¿Qué es entonces un salvoconducto?
El salvoconducto es el documento o autorización que permite a una persona protegida por el asilo diplomático abandonar el territorio del Estado en el que se encuentra y dirigirse hacia otro país.
Aquí aparece uno de los puntos más importantes del conflicto.
México podía conceder protección diplomática, pero para que la persona pudiera salir físicamente de Perú era necesario resolver su tránsito por territorio peruano.
Sin ese acuerdo, la persona podía permanecer dentro de la misión diplomática, pero su salida del país quedaba bloqueada.
Por ello, el salvoconducto terminó convirtiéndose en una pieza central de las negociaciones diplomáticas.
La Convención de Caracas y la tradición jurídica latinoamericana
El sistema interamericano cuenta con instrumentos específicos sobre el asilo.
Uno de los más importantes es la Convención sobre Asilo Diplomático de Caracas de 1954, adoptada dentro del sistema interamericano.
Este instrumento establece reglas sobre la posibilidad de conceder asilo en determinados lugares y bajo determinadas circunstancias.
México ha sido históricamente un defensor de esta tradición jurídica.
Sin embargo, el asilo diplomático también genera tensiones porque no elimina automáticamente las facultades del Estado territorial.
El país en cuyo territorio se encuentra la embajada conserva su soberanía, mientras que el Estado asilante sostiene que la protección concedida debe ser respetada.
La solución depende entonces de la aplicación de los tratados, la práctica diplomática y, en muchos casos, de la negociación política.
Pedro Castillo y el origen de la crisis
El conflicto entre México y Perú se agravó después de la crisis política peruana de diciembre de 2022.
Pedro Castillo intentó disolver el Congreso y anunció medidas que fueron interpretadas como una ruptura del orden constitucional. El Congreso peruano respondió con su destitución y posteriormente fue detenido.
México cuestionó la manera en que se desarrolló el proceso y mantuvo una posición de respaldo político hacia Castillo.
La relación bilateral se deterioró progresivamente hasta alcanzar un punto de ruptura diplomática.
En ese contexto debe entenderse la posterior decisión de México de brindar protección a integrantes del entorno político del expresidente peruano.
Cuando la diplomacia se convierte en negociación
La protección de una persona dentro de una embajada puede parecer un acto estrictamente jurídico, pero en la práctica genera una compleja negociación entre gobiernos.
Cada Estado tiene intereses que proteger.
México busca defender su tradición de asilo y su interpretación del derecho internacional.
Perú, por su parte, busca preservar su soberanía y hacer valer las decisiones adoptadas por sus instituciones.
Cuando las posiciones se vuelven incompatibles, la diplomacia se convierte en el mecanismo para encontrar una salida.
Eso es precisamente lo que ocurrió en el caso de Betssy Chávez.
Brasil y la protección de la misión mexicana
Después de la ruptura de relaciones, Brasil asumió la protección de los intereses mexicanos en Perú.
Esta práctica forma parte de los mecanismos previstos por el derecho diplomático para garantizar que, incluso cuando dos países rompen relaciones, puedan mantenerse determinadas obligaciones de protección.
La ruptura de relaciones diplomáticas no significa que desaparezcan automáticamente todas las obligaciones internacionales entre dos Estados.
La Convención de Viena contempla precisamente escenarios en los que las relaciones diplomáticas se interrumpen y establece mecanismos para proteger los locales, bienes y archivos de las misiones.
En este caso, la participación brasileña permitió mantener una figura de protección mientras continuaban las gestiones.
Un cambio de gobierno puede modificar el escenario
Las relaciones internacionales no ocurren en el vacío.
Un cambio de gobierno puede modificar las prioridades de política exterior y abrir espacios de negociación que anteriormente estaban cerrados.
El restablecimiento del diálogo entre México y Perú permitió encontrar una salida para el caso de Chávez y, posteriormente, avanzar hacia la normalización de las relaciones.
Para México, esto significa recuperar los canales diplomáticos con un país con el que mantiene vínculos históricos.
Para Perú, representa también la recuperación de una relación bilateral relevante dentro de América Latina.
La política exterior mexicana: diálogo incluso en la discrepancia
Claudia Sheinbaum ha planteado que México debe mantener relaciones diplomáticas con los distintos gobiernos del mundo independientemente de sus diferencias ideológicas.
Esta posición retoma una tradición de la política exterior mexicana basada en principios como la no intervención, la autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de controversias y la cooperación internacional.
En la práctica, mantener relaciones diplomáticas no significa que los gobiernos tengan que coincidir políticamente.
Significa mantener abierto un canal institucional para negociar, intercambiar información, proteger ciudadanos y resolver controversias.
Ese es uno de los significados más importantes del restablecimiento de relaciones con Perú.
México y su tradición de país de asilo
La historia mexicana está estrechamente vinculada con el asilo político.
Desde el exilio republicano español hasta los perseguidos por las dictaduras militares sudamericanas, México convirtió la protección de personas perseguidas en uno de los elementos distintivos de su diplomacia.
Esta política tuvo consecuencias mucho más allá de la protección individual.
Los exiliados que llegaron a México contribuyeron al desarrollo de universidades, centros de investigación, instituciones culturales, editoriales y espacios científicos.
La historia del exilio español, por ejemplo, está estrechamente relacionada con la creación y fortalecimiento de instituciones como El Colegio de México y con la incorporación de científicos, filósofos, artistas y académicos a la vida intelectual mexicana.
Por ello, hablar de asilo en México también significa hablar de transferencia de conocimiento, construcción institucional y circulación internacional de talento.
¿Qué deja la crisis México-Perú?
El restablecimiento de las relaciones diplomáticas deja varias lecciones.
La primera es que la diplomacia sigue siendo indispensable incluso cuando existen profundas diferencias políticas.
La segunda es que el derecho internacional funciona también mediante mecanismos de negociación. Los tratados establecen reglas, pero los Estados necesitan encontrar soluciones concretas para aplicarlas.
La tercera es que América Latina posee una tradición jurídica propia en materia de asilo que continúa siendo relevante.
Y la cuarta es que las crisis diplomáticas pueden encontrar salidas cuando existe voluntad política para reabrir los canales de comunicación.
El caso de Betssy Chávez no elimina las diferencias entre México y Perú ni modifica automáticamente las posiciones de ambos gobiernos respecto a Pedro Castillo. Lo que cambia es el mecanismo para administrar esas diferencias.
En lugar de una relación marcada por la ruptura, vuelve a existir una estructura institucional para dialogar.
Una frontera invisible: soberanía y protección
Quizá la principal enseñanza del episodio sea precisamente la tensión entre dos principios fundamentales del derecho internacional.
Por un lado, la soberanía de los Estados sobre su territorio.
Por otro, la protección diplomática de las personas y la inviolabilidad de las misiones diplomáticas.
El desafío consiste en evitar que uno de estos principios destruya al otro.
La historia de América Latina demuestra que el asilo diplomático nació precisamente en sociedades donde las crisis políticas podían poner en riesgo la vida y la libertad de las personas.
Más de medio siglo después, el debate continúa vigente.
El restablecimiento de relaciones entre México y Perú demuestra que incluso una crisis que parecía enquistada puede encontrar una salida mediante la negociación.
Y recuerda algo fundamental: la diplomacia no consiste en eliminar las diferencias entre los países, sino en construir mecanismos para que esas diferencias puedan resolverse sin convertirlas en conflictos permanentes.
Cronología
2022 → Crisis política y destitución de Pedro Castillo.
2025 → Solicitud de asilo de Betssy Chávez en la Embajada de México.
Ruptura diplomática → Perú y México suspenden relaciones.
Intervención de Brasil → Protección de los intereses de México en Lima.
2026 → Reanudación de negociaciones.
Salvoconducto → Salida de Chávez hacia México.
Restablecimiento → Reactivación formal de las relaciones diplomáticas.



