Muere Lindsey Graham, influyente senador republicano y uno de los principales aliados de Trump

El senador republicano Lindsey Graham, una de las figuras más influyentes del Partido Republicano en política exterior y uno de los aliados más cercanos del presidente Donald Trump, falleció a los 71 años a causa de una disección aórtica asociada a una enfermedad cardiovascular, informó este domingo su oficina. Su muerte deja vacante uno de los escaños más relevantes del Senado estadounidense y reduce temporalmente la mayoría republicana en la Cámara Alta.

Graham murió la noche del sábado, apenas unos días después de cumplir 71 años. Aunque en un primer momento su oficina informó que había fallecido tras una «breve y repentina enfermedad», posteriormente autoridades médicas señalaron que la causa preliminar fue una disección de la aorta relacionada con enfermedad cardiovascular arterioesclerótica.

Nacido el 9 de julio de 1955 en Central, Carolina del Sur, Graham estudió Psicología y Derecho en la Universidad de Carolina del Sur. Antes de iniciar su carrera política sirvió como abogado militar en la Fuerza Aérea de Estados Unidos y posteriormente alcanzó el grado de coronel en la reserva. Ingresó a la Cámara de Representantes en 1995 y, desde 2003, ocupó un escaño en el Senado, donde se convirtió en una de las voces más influyentes del ala conservadora en temas de seguridad nacional y política internacional.

Durante buena parte de su trayectoria fue considerado un republicano tradicional y uno de los colaboradores más cercanos del fallecido senador John McCain. En las primarias presidenciales de 2016 fue uno de los críticos más severos de Trump, a quien calificó como un riesgo para el Partido Republicano. Sin embargo, tras la llegada del magnate a la Casa Blanca, Graham modificó gradualmente su postura hasta convertirse en uno de sus aliados más fieles y uno de sus principales operadores políticos en el Senado.

Como presidente y posteriormente integrante de comités clave del Senado, desempeñó un papel central en la confirmación de jueces federales y de la Suprema Corte durante la primera presidencia de Trump. También respaldó la agenda del mandatario en materia de defensa, inmigración y política exterior, además de apoyar su candidatura para regresar a la Casa Blanca.

En el ámbito internacional, Graham fue uno de los políticos estadounidenses más firmes en su respaldo a Israel, defendiendo la asistencia militar al país y una línea dura frente a Irán. También impulsó de manera constante el apoyo militar a Ucrania tras la invasión rusa y promovió sanciones más severas contra Moscú. De hecho, pocos días antes de su fallecimiento había viajado a Kiev para reunirse con el presidente Volodímir Zelenski y reiterar el respaldo estadounidense a ese país.

Tras conocerse la noticia, Trump lamentó la muerte de quien calificó como un «gran patriota estadounidense» y uno de sus amigos más cercanos en el Congreso. A los mensajes de condolencia se sumaron líderes republicanos y demócratas, así como el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y Zelenski, quienes destacaron su compromiso con la seguridad internacional y su respaldo permanente a sus respectivos países.

La muerte de Graham tendrá además repercusiones políticas inmediatas. El gobernador de Carolina del Sur, Henry McMaster, deberá nombrar a un senador interino mientras se organiza una elección especial para cubrir el resto del mandato. Su ausencia también reduce temporalmente la mayoría republicana en el Senado, en un momento en que la Cámara deberá discutir nombramientos y proyectos clave impulsados por la administración Trump.

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