Al menos 51 personas han muerto y decenas de miles permanecen desplazadas a causa de las intensas lluvias monzónicas que han provocado inundaciones y deslizamientos de tierra en el sureste de Bangladesh, informaron las autoridades, mientras las precipitaciones continúan desplazándose hacia el norte del país.
Las zonas más afectadas se encuentran en los distritos de Chattogram (Chittagong), Cox’s Bazar, Bandarban, Khagrachhari, Rangamati y Moulvibazar, donde el desbordamiento de ríos y los deslaves han destruido viviendas, carreteras y puentes, dificultando las labores de rescate y el envío de ayuda humanitaria.
De acuerdo con el Ministerio de Gestión de Desastres y Socorro de Bangladesh, las inundaciones han afectado a cerca de 5.9 millones de personas en siete distritos y más de 38 mil personas permanecen refugiadas en albergues temporales habilitados por el gobierno.
Las lluvias también han provocado numerosos deslizamientos de tierra, especialmente en la región de Cox’s Bazar, donde se ubican los mayores campamentos de refugiados rohinyás del mundo. En los últimos días varios derrumbes han causado la muerte de refugiados y destruido viviendas improvisadas construidas en laderas inestables.
Las autoridades desplegaron al Ejército, la Marina y equipos de protección civil para distribuir alimentos, agua potable y suministros médicos a las comunidades aisladas, muchas de las cuales permanecen incomunicadas debido a que caminos y puentes fueron arrasados por las corrientes.
El Departamento Meteorológico de Bangladesh advirtió que las lluvias continuarán en los próximos días, por lo que existe riesgo de nuevas inundaciones y deslizamientos, especialmente en las regiones del norte y noreste del país, hacia donde se desplaza el sistema de baja presión que alimenta el monzón.
Bangladesh es uno de los países más vulnerables a los efectos del cambio climático debido a su extensa red de ríos, su baja altitud y la intensidad de las lluvias monzónicas. Especialistas advierten que el aumento de la temperatura global está favoreciendo precipitaciones cada vez más intensas y frecuentes, lo que incrementa el riesgo de inundaciones y deslaves.



