Las medidas impulsadas por la administración del presidente Donald Trump para endurecer los permisos y reducir los incentivos a los proyectos de energías renovables mantienen bajo presión al sector e incluso ponen en riesgo inversiones superiores a 121 mil millones de dólares en proyectos de energía eólica, solar y almacenamiento en Estados Unidos, de acuerdo con un informe de la consultora Wood Mackenzie.
El reporte advierte que los nuevos requisitos de revisión y autorización impuestos por el gobierno estadounidense han ralentizado el desarrollo de 92 gigavatios de proyectos de energía limpia, capacidad suficiente para abastecer a cerca de 69 millones de hogares. Los analistas estiman que la incertidumbre regulatoria ya provocó la cancelación o el aplazamiento de alrededor de 7 gigavatios de nueva capacidad durante 2025.
La situación refleja la tensión entre el objetivo de la Casa Blanca de acelerar el desarrollo de infraestructura energética para atender el creciente consumo eléctrico, impulsado en gran medida por los centros de datos y la inteligencia artificial, y la política del presidente Trump de reducir el respaldo federal a las energías renovables.
A este escenario se suma una nueva ofensiva del gobierno federal contra proyectos solares en el estado de Nueva York. Funcionarios de las agencias federales de Protección Ambiental y Agricultura solicitaron al gobierno estatal explicar por qué se autorizan instalaciones fotovoltaicas en terrenos agrícolas, en una acción que especialistas consideran una ampliación de la estrategia para frenar el desarrollo de nuevas plantas renovables mediante mayores exigencias regulatorias.
No obstante, pese al endurecimiento de las políticas federales, diversos analistas consideran que la transición energética en Estados Unidos mantendrá su impulso. De acuerdo con especialistas del sector, la demanda de electricidad continúa creciendo con rapidez y la energía solar, junto con los sistemas de almacenamiento en baterías, sigue siendo una de las alternativas más competitivas para incorporar nueva capacidad de generación.
Incluso después de la aprobación del paquete fiscal conocido como «One Big Beautiful Bill», que redujo incentivos para proyectos eólicos y solares, la industria continúa desarrollando nuevas inversiones, aunque con menores márgenes y plazos más largos. Empresas y desarrolladores han acelerado proyectos para cumplir con los requisitos vigentes y aprovechar los beneficios fiscales antes de que expiren, mientras que el crecimiento del consumo eléctrico derivado de la inteligencia artificial y la expansión de centros de datos mantiene elevada la demanda de nueva generación.
Los especialistas coinciden en que las decisiones regulatorias de la administración Trump podrían desacelerar la expansión de las energías renovables en el corto plazo; sin embargo, consideran poco probable que detengan por completo su crecimiento, debido a la competitividad económica de estas tecnologías y a las necesidades del sistema eléctrico estadounidense.



