Por: Bertha Alicia Galindo
berthaliciagalindo@alcanzandoelconocimiento.com
Olinia, voluntad política, fuerza motriz
Esta mañana se presentó en Palacio Nacional el prototipo de Olinia, el mini auto eléctrico mexicano, uno de los proyectos prioritarios del Gobierno de México para impulsar la electromovilidad y la innovación en México.
Esta tarde, en el espacio que tiene Alcanzando el Conocimiento todos los miércoles, participó Roberto Capuano, director de Olinia quien nos compartió más detalles sobre el desarrollo del proyecto partiendo por las necesidades de movilidad de nuestro país y empezando su diseño desde cero y escuchando a los usuarios. Una solución para los viajes urbanos.

Un proyecto que no solo fue de desarrollo tecnológico también de aprendizaje para todo el equipo de Olinia que proviene en gran parte de instituciones públicas y que por el mismo proyecto se ha relacionado con diversas empresas. Olinia va a evolucionar en una empresa con un esquema de participación mixta, como el que hace poco anunció la CFE.
Ya tenemos el prototipo de Olinia y el 7 de junio podremos conocer la versión final del primer vehículo eléctrico nacional. Un logro que muestra que cuando hay voluntad política, metas y científicos, se puede hacer realidad.

Ciencia básica: poco presupuesto, poca voluntad
En contraparte de lo ocurrido con Olinia, hace unos días la organización Prociencia, integrada por científicas y científicos de todo el país, publicó un comunicado titulado: “La falta de apoyo económico, la legislación deficiente y los obstáculos burocráticos erosionan a la ciencia mexicana”. Un llamado urgente a las autoridades gubernamentales para atender la precarización de los centros de investigación y universidades, en insumos, infraestructura, burocracia y limitación de recursos, no solo para seguir realizando investigación sino para formar a más científicos, entre otras demandas.
Hoy, en el espacio de Alcanzando el Conocimiento conversé con tres destacadas científicas que forman parte de Prociencia: Gabriela Dutrénit, Lorenza González Mariscal y Marcia Hiriart. En esta charla las doctoras Hiriart y González Mariscal, dedicadas a la ciencia básica, expusieron de viva voz el día a día en sus instituciones: falta de mantenimiento en equipos, convocatorias de financiamiento con poco presupuesto y enormes cargas burocráticas con plazos y requisitos que no van acorde en los tiempos de la investigación.

Además, señalaron que desde años atrás no se han renovado equipos de cómputo. En el caso de equipos mayores pueden pasar años para poder comprar un equipo. “Tenemos las neuronas para competir con los mejores laboratorios del mundo, tenemos los mejores estudiantes, lo que no tenemos es la herramienta”, expresaron.
A todo lo anterior se suma que en este sexenio las restricciones en las Aduanas se volvieron insalvables. Importar anticuerpos es algo imposible: “Creen que vamos a sintetizar drogas”. Ni pensar en importar virus. Todo está parado. En suma, no hay quien defienda los intereses de los científicos.
Todos estos problemas no solo impactan en el desarrollo de la ciencia per se, también en la formación de los futuros científicos ¿Cómo se va a formar científicos si no hay equipos? Ni hablar de las becas para quienes quieren estudiar un posgrado, se redujeron sin escuchar a las instituciones. Y para los que estudiaron fuera, no hay plazas de regreso. A esto se agrega que el gobierno del presidente Trump le ha quitado la visa a cientos de estudiantes que han regresado a México y sin opciones en el sector, han tenido que buscar empleos en plataformas digitales para mantenerse.
A estas alturas lo obvio es decir ¿A quién le han expresado todas estas situaciones? La respuesta fue unánime: la comunidad científica se quedó en el olvido luego de la aprobación de la Ley General en materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación. Se convoca a los científicos para hablar de los proyectos gubernamentales, no sobre temas de política científica.

Un dato: México invierte 0.3 por ciento del PIB en ciencia, una cifra muy lejana al mínimo de 1% y que menos corresponde a la economía 13 del mundo. “Es para ser los hazmerreir del mundo”, me comentan.
Vivimos en un sistema político en donde muchos de los problemas son atendidos hasta que llegan a oídos de la presidenta, marchas, plantones de toda la república ocurren aquí porque las instituciones y los funcionarios no resuelven las demandas. La comunidad científica integrante de Red Prociencia se ha manifestado ya en Palacio Nacional, hoy vuelven a levantar la voz ¿Qué le piden a la presidenta? “Que nos quiten las piedras del camino”. “No somos delincuentes”. “Que nos escuchen”.
IPN, buena voluntad, escucha selectiva
El miércoles 6 de mayo la presidenta Claudia Sheinbaum anunció una consulta para definir la terna de candidatos a la dirección del IPN.
Las reacciones han sido diversas: democracia en la institución, un error abrir el espacio a la popularidad no a perfiles técnicos, que el comité para definir la consulta va a tener línea, una simulación porque a final de cuentas la presidenta va a decidir y una más que es una válvula de escape a la presión de los grupos de estudiantes que se han movilizado pidiendo la destitución del actual director. Muchas interpretaciones para una institución con tantas necesidades.
Para seguir la instrucción presidencial de resolver el diferendo entre el IPN y la Fundación Politécnico, Mario Delgado, el secretario de Educación se reunió el 7 de mayo con Arturo Reyes Sandoval y con Vicente Gutiérrez Camposeco. “Acordamos anteponer el bienestar y fortalecimiento de la comunidad educativa por encima de cualquier diferencia. En breve se reanudará esta colaboración histórica que tantos beneficios ha dado a nuestra institución”, se publicó en la red social X. Y ya no supimos más por la coyuntura que surgió por la modificación del calendario escolar.

Hoy se reunieron nuevamente el titular de la SEP, el director del IPN y el presidente de la Fundación Politécnico. “Se vienen cosas muy buenas en favor de esta gran institución”, dice una publicación en X.

Sin embargo, a pesar de la buena voluntad política de la SEP para resolver el tema de la Fundación Politécnico, las movilizaciones siguen. Como se anunció en redes, este miércoles alumnos de diversas escuelas del IPN marcharon de la Plaza de las Tres Culturas a Gobernación para entregar un pliego.

Al parecer los estudiantes no estaban enterados de que Rosa Icela Rodríguez está en Guerrero atendiendo el conflicto en Chilapa. Los funcionarios de Gobernación propusieron que entrara una comisión para entregar su pliego petitorio. Los chicos no aceptaron querían que todos fueran escuchados. Sin más se trasladaron a Reforma e Insurgentes donde cerraron el tránsito por unas horas, con los impactos en movilidad ya conocidos.

Además de pedir el cambio en la dirección sus demandas son mayor presupuesto, auditorías, que no haya represalias, eliminar la seguridad privada de los planteles y transparencia en los procesos académicos, entre otras. Estas peticiones han sido expresadas desde hace semanas y parece que se suma una más: que los escuchen.



