El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar a México en el centro de su estrategia de seguridad hemisférica al advertir que Washington podría actuar directamente contra los cárteles si el Gobierno mexicano “no hace el trabajo”. La declaración, realizada este miércoles en la Casa Blanca, revive uno de los puntos más sensibles de la relación bilateral: la posibilidad de operaciones unilaterales estadounidenses en territorio mexicano bajo el argumento del combate al narcotráfico.
Trump aseguró que las acciones marítimas emprendidas por su administración contra rutas del narcotráfico han reducido en 97 por ciento el ingreso de drogas por mar hacia Estados Unidos y sostuvo que ahora comenzó una “fase terrestre”, la cual calificó como “mucho más fácil”. En ese contexto lanzó la advertencia: “si ellos no hacen el trabajo, nosotros lo haremos”.
Aunque el mandatario estadounidense no detalló un operativo específico, sus declaraciones se insertan en una narrativa que su administración ha endurecido desde el inicio de su nuevo mandato: considerar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas y justificar una estrategia de seguridad con alcances militares fuera de territorio estadounidense.
La nueva ofensiva discursiva ocurre en un momento particularmente delicado para México. En días recientes, fiscales estadounidenses presentaron acusaciones contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios mexicanos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, mientras el Departamento de Justicia anticipó que podrían venir más imputaciones contra actores políticos mexicanos.
La presión estadounidense también coincide con el fortalecimiento de la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026 de Washington, documento que identifica a México como un punto crítico para la producción y tránsito de drogas sintéticas, particularmente fentanilo.
Desde el Gobierno mexicano, la presidenta Claudia Sheinbaum ha respondido reiteradamente que la cooperación en materia de seguridad sí continuará, pero sin aceptar ningún tipo de intervención extranjera. En distintas ocasiones ha subrayado que la soberanía “no se negocia” y que cualquier coordinación con Washington debe darse bajo respeto mutuo y colaboración institucional.
El trasfondo del nuevo choque bilateral es más amplio que el combate al narcotráfico. La Casa Blanca busca construir un marco jurídico y político que permita ampliar operaciones regionales contra grupos criminales, bajo una lógica similar a la utilizada por Estados Unidos en la llamada guerra contra el terrorismo. Distintos documentos y reportes estadounidenses han comenzado a hablar de “conflicto armado no internacional” contra organizaciones criminales y de posibles operaciones “cinéticas” en América Latina.
Para México, el riesgo no sólo es militar o diplomático. Analistas han advertido que la creciente presión estadounidense puede impactar la estabilidad política y económica del país, especialmente si continúan las acusaciones contra funcionarios mexicanos y el endurecimiento financiero contra redes presuntamente vinculadas al narcotráfico. La banca mexicana, de hecho, ya comenzó a reforzar sus mecanismos antilavado tras las acusaciones de Washington contra Rocha Moya.
El debate también revive una discusión de fondo sobre la eficacia de la estrategia de seguridad regional. Estudios académicos recientes sostienen que el crecimiento de los cárteles en México responde no sólo a capacidades militares, sino a su capacidad de reclutamiento y control territorial. Investigaciones advierten que el fortalecimiento exclusivo de medidas de fuerza puede incluso aumentar los niveles de violencia si no se acompaña de políticas sociales y económicas de largo plazo.
En medio de ese escenario, la relación entre México y Estados Unidos entra en una nueva etapa de tensión. Mientras Trump endurece el tono y coloca nuevamente sobre la mesa la posibilidad de actuar unilateralmente, el Gobierno de Sheinbaum busca mantener la cooperación bilateral sin ceder en el tema más sensible para cualquier administración mexicana: la soberanía nacional.



