En el marco de la ceremonia de jura de bandera de cadetes de la Armada de México, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, hizo un llamado firme a las y los nuevos marinos a asumir su responsabilidad con la nación, defendiendo la soberanía con principios, lealtad y vocación de servicio.
Desde Veracruz, acompañada por autoridades civiles y militares como la gobernadora Rocío Nahle García, el secretario de Marina Raymundo Pedro Morales Ángeles y el titular de la Defensa Nacional Ricardo Trevilla Trejo, la mandataria subrayó que esta ceremonia representa mucho más que un acto protocolario, al tratarse de un compromiso de por vida con el país.
Sheinbaum destacó que jurar lealtad a la bandera implica actuar con integridad en cada decisión y en cada misión, recordando que el servicio a la patria no se limita al uniforme, sino que se expresa en la conducta diaria y en el compromiso con el pueblo de México.
Durante su mensaje, evocó la Gesta Heroica del 21 de abril de 1914, donde cadetes y ciudadanos defendieron la soberanía nacional ante la invasión extranjera. Resaltó figuras como Virgilio Uribe y José Azueta, quienes simbolizan el valor, la dignidad y el amor a la patria.
“La soberanía se defiende todos los días”, afirmó la presidenta, al tiempo que reiteró que México es una nación libre, independiente y soberana, basada en el respeto, el diálogo y la cooperación internacional.
Asimismo, enfatizó que la Armada de México no solo protege las costas y mares del país, sino que también desempeña un papel fundamental en la atención a desastres naturales, salvando vidas y apoyando a la población en momentos críticos.
En un tono cercano pero firme, Sheinbaum exhortó a los cadetes a mantener valores como la honestidad, la disciplina y la sensibilidad social, recordándoles que el verdadero servicio a la patria radica en servir a los demás, especialmente a quienes más lo necesitan.
Finalmente, la presidenta cerró su mensaje con un llamado a actuar siempre con humanidad y principios, asegurando que México necesita marinos valientes, pero también íntegros y comprometidos con el bienestar del pueblo.
El evento concluyó con vivas a la Heroica Escuela Naval Militar, a la Armada de México y al país, en un ambiente cargado de simbolismo, donde el deber y el amor a la patria se entrelazaron como brújula para las nuevas generaciones de marinos.



