Sarampión en México: cuando la desinformación y la baja vacunación reactivan una amenaza prevenible

El sarampión, una enfermedad que México había logrado mantener bajo control durante años gracias a la vacunación, volvió a encender las alertas sanitarias nacionales. Desde la detección del primer caso importado el 14 de febrero de 2025, en una menor de edad sin antecedente vacunal en el estado de Chihuahua, el país enfrenta un brote sostenido que ya suma 6 mil 374 casos confirmados.

El repunte no es un fenómeno aislado ni accidental. Se inscribe en un contexto de rezagos en esquemas de vacunación, movilidad poblacional, desinformación y un debilitamiento regional de la inmunidad colectiva, factores que han permitido el regreso de una enfermedad altamente contagiosa, pero completamente prevenible.

Ante el primer contagio, la Secretaría de Salud activó de inmediato los protocolos internacionales de contención, desplegando una estrategia que incluye cercos epidemiológicos con vacunación en al menos 25 manzanas alrededor de cada caso, búsqueda activa de contagios y fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica en todo el territorio nacional.

Una de las decisiones más relevantes fue la ampliación extraordinaria de la edad de vacunación hasta los 49 años, con énfasis en jornaleros agrícolas y poblaciones con alta movilidad, sectores históricamente más expuestos a brotes por sus condiciones laborales y de tránsito constante entre regiones. En zonas con transmisión activa, las autoridades también aplican una dosis “cero” a menores de entre 6 y 12 meses, una medida preventiva para reducir riesgos en la primera infancia.

De manera paralela, se desplegaron Equipos de Respuesta Rápida en todas las entidades federativas, con sesiones permanentes de los Consejos Estatales de Vacunación y visitas domiciliarias para la aplicación inmediata de cercos vacunales, una estrategia que busca cortar las cadenas de transmisión en tiempo real.

El brote de sarampión en México también debe leerse en clave regional. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha advertido sobre el resurgimiento del virus en varios países de América, lo que llevó incluso a la pérdida del estatus de eliminación del sarampión en la región. México, en coordinación con la OPS y otros organismos internacionales, ha reforzado sus acciones para evitar que el brote derive en transmisión endémica.

Durante 2025, el gobierno federal retomó las Semanas Nacionales de Vacunación y la Semana Nacional de Salud Pública, además de implementar una campaña nacional de comunicación en radio, televisión, redes sociales y medios impresos, enfocada en combatir la desinformación y recordar que la vacunación es un derecho, pero también una responsabilidad colectiva.

Más allá de las cifras, el brote de sarampión expone una lección incómoda: los logros en salud pública no son permanentes. Cuando la confianza en la ciencia se erosiona, cuando se interrumpen esquemas de vacunación o se normaliza la omisión, los virus regresan. El sarampión no reapareció por sorpresa; reapareció porque encontró terreno fértil.

Las autoridades sanitarias han reiterado que la vacunación continúa activa en todas las entidades federativas, y que sigue siendo la herramienta más eficaz para frenar los contagios. El desafío ahora no es solo logístico, sino cultural: reconstruir la confianza en la salud pública y en el conocimiento científico, antes de que una enfermedad prevenible cobre un costo aún mayor.

Comparte este post:

Facebook
X
LinkedIn
Pinterest
WhatsApp

¡Hazte escuchar! Publica tu anuncio aquí

Anúnciate aquí (365 x 270)
Noticias recientes