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“Yo, Ennio Morricone, he muerto”, la emotiva carta póstuma del compositor italiano

El compositor italiano Ennio Morricone, mejor conocido por sus más de 500 partituras cinematográficas, falleció este 6 de julio de 2020, a la edad de 91 años.

Entre sus obras más importantes para el séptimo arte están ‘El bueno, el malo y el feo’, ‘La misión’, ‘Cinema Paradiso’, ‘Los intocables’, ‘Los 8 más odiados’ y muchísimas más.

Morricone era trompetista, nació en Roma en 1928. A los seis años compuso su primera obra, fue un niño genio que logró graduarse en seis meses en el conservatorio.

Desde la radio, empezó su trabajo como creador de la música para algunos espacios, también escribió, de manera anónima, música para películas, que luego atribuían a músicos famosos en los años 50. Todo cambió cuando se unió a su amigo de infancia Sergio Leone, uno de los directores más importantes de la historia del western.

Al lado de Leone, Ennio empezó a ponerle música a un género cinematográfico que se abría paso irremediablemente en los años 60: el ‘spaghetti western’. Morricone marcó el estilo que la música debía llevar, para narrar una historia del oeste, su influencia se mantiene intacta.

Mientras que su prolífico catálogo de partituras cinematográficas – que le valió al compositor dos Premios de la Academia, tres Globos de Oro y cuatro Premios Grammy , sigue siendo impresionante, Morricone también será recordado por su trabajo en el campo de la música sagrada. Un informe de iMedia señala que Morricone, un hombre de fe firme pero humilde, fue parte de una reunión de 60 artistas que rindieron homenaje musical al 60 aniversario del papa Benedicto XVI de su ordenación.

Antes de su muerte, Morricone se despidió de su familia y amigos. Su abogado y amigo Giorgio Assumma leyó una carta escrita por el compositor italiano minutos después de su fallecimiento. En la breve declaración, Morricone escribió :

Yo, Ennio Morricone, he muerto. Lo anuncio así a todos los amigos que siempre estuvieron cerca de mí y también a aquellos un poco distantes que les digo adiós con mucho cariño.

Pero un recuerdo particular es para Peppucio y Roberta, amigos fraternos que están muy presentes en estos últimos años de nuestras vidas.

Solo hay una razón que me impulsa a despedirme de esta manera y tener un funeral privado: no quiero molestar.

Saludo calurosamente a Ines, Laura, Sara, Enzo y Norbert por haber compartido gran parte de mi vida conmigo y mi familia.

Quiero recordar con amor a mis hermanas Adriana, Maria y Franca y sus seres queridos y hacerles saber cuánto los amaba.

Un saludo completo, intenso y profundo a mis hijos Marco, Alessandra, Andrea y Giovanni, mi nuera Mónica y mis nietos, Francesca, Valentina, Francesco y Luca.

“Espero que entiendan cuánto los amaba”.

Finalmente María (pero no la última). A ella renuevo el extraordinario amor que nos ha mantenido juntos y que lamento abandonar.

Para ella es mi más doloroso adiós”.

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