Negociación contrarreloj en la OMS: el mundo define reglas para acceso a vacunas, patógenos y tecnología

La Organización Mundial de la Salud (OMS) inició en Ginebra la fase final de negociaciones para definir el mecanismo que podría cambiar la forma en que el mundo responde a futuras pandemias: el acceso equitativo a patógenos, vacunas, tratamientos y tecnología.

Se trata del cierre de discusiones sobre el Sistema de Acceso a Patógenos y Participación en los Beneficios (PABS), considerado el componente más complejo y decisivo del tratado global sobre pandemias impulsado tras la crisis de COVID-19.

Un acuerdo aún incompleto

Aunque el tratado fue aprobado en 2025, aún no puede entrar plenamente en operación. La razón: falta definir este mecanismo clave que establecerá cómo se comparten los virus, los datos científicos y los beneficios derivados de su investigación.

Sin este anexo, el acuerdo internacional carece de herramientas concretas para garantizar una respuesta coordinada y equitativa ante nuevas emergencias sanitarias.

El corazón del modelo: compartir para acceder

El sistema PABS busca establecer un principio básico: los países que identifiquen nuevos patógenos deberán compartir muestras biológicas y datos genéticos de manera inmediata con la comunidad internacional.

A cambio, tendrán acceso justo a vacunas, diagnósticos y tratamientos desarrollados a partir de esa información.

Este modelo intenta corregir una de las principales fallas de la pandemia reciente: la desigualdad en la distribución de vacunas, que dejó a numerosos países sin acceso oportuno mientras las economías más ricas acaparaban suministros.

Choque global: equidad vs. mercado

El principal obstáculo sigue siendo político y económico.

Países en desarrollo exigen garantías vinculantes para evitar que la transferencia de datos y muestras biológicas no se traduzca en beneficios desiguales, como ocurrió en el pasado.

En contraste, países desarrollados y la industria farmacéutica buscan proteger la propiedad intelectual y asegurar condiciones que mantengan los incentivos para la innovación.

Contratos obligatorios y producción reservada

Uno de los elementos más novedosos del acuerdo es la posibilidad de establecer contratos legalmente vinculantes con fabricantes farmacéuticos, lo que marcaría un cambio respecto a esquemas voluntarios previos.

Estos contratos podrían obligar a las empresas a:

  • Compartir beneficios derivados de la investigación
  • Contribuir financieramente al sistema
  • Destinar parte de su producción en emergencias

En este último punto, se contempla que hasta el 20% de vacunas, tratamientos y diagnósticos producidos durante una pandemia se asignen al sistema global, con una combinación de donaciones y precios accesibles.

Tecnología, el otro campo de batalla

Más allá de las vacunas, otro eje central es la transferencia de tecnología.

Países del Sur Global buscan que el acuerdo incluya mecanismos para fortalecer sus capacidades científicas y de producción, lo que permitiría reducir la dependencia estructural de las grandes farmacéuticas y mejorar la respuesta regional ante crisis sanitarias.

Seguridad biológica y control de datos

Las negociaciones también han incorporado un componente de seguridad internacional.

Algunos países han planteado restricciones en el acceso a ciertos patógenos por el riesgo de uso indebido, lo que introduce preocupaciones sobre bioseguridad en el acuerdo.

En paralelo, se discute la creación de sistemas de trazabilidad global para monitorear el uso de muestras biológicas y datos genéticos, con el objetivo de garantizar transparencia y control en su utilización.

Cuenta regresiva

El tiempo es limitado. Las negociaciones deben concluir antes de la próxima Asamblea Mundial de la Salud, donde se espera formalizar el acuerdo completo.

De no lograrse consenso, el tratado de pandemias quedaría incompleto, dejando al mundo sin un marco plenamente operativo para enfrentar futuras crisis sanitarias.

Un nuevo orden en salud global

Más allá del ámbito sanitario, lo que está en juego es la definición de nuevas reglas en la gobernanza global:

  • Cómo se comparte el conocimiento científico
  • Quién accede primero a las innovaciones médicas
  • Qué peso tienen los intereses comerciales frente a la salud pública

El resultado de esta semana no solo determinará la eficacia de la próxima respuesta a una pandemia, sino también si el mundo es capaz de corregir —o repetir— las profundas desigualdades que dejó la crisis reciente.

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