Covid-19

Rusia autoriza uso de la vacuna Sputnik V en mayores de 60 años

El ministerio de Salud de Rusia autorizó este sábado la vacunación contra la COVID-19 con Sputnik V para los mayores de 60 años.

Sputnik V mostró más del 90 por ciento de eficacia entre personas mayores de 60 años, según la cuenta oficial de Twitter del fármaco ruso.

“El Ministerio de Sanidad aprobó cambios en las instrucciones de uso del medicamento. Así, los ciudadanos mayores de 60 años también podrán vacunarse contra el coronavirus“, dijo el ministro ruso de Sanidad, Mijaíl Murashko, a la televisión pública rusa.

Según los investigadores, Sputnik V es capaz de desarrollar inmunidad durante más de dos años.

Mientras las vacunas contra el coronavirus desarrolladas en Occidente eran recibidas con emoción y entusiasmo, la versión fabricada en Rusia ha encontrado una respuesta dispar. Algunas clínicas de Moscú que ofrecían la vacuna a personal sanitario y maestros, los primeros de la lista, estaban vacías, según reportes.

Miembros del Kremlin y los medios controlados por el estado presentaron la vacuna ‘Sputnik V’ como un gran hito cuando se aprobó el 11 de agosto. Pero entre los rusos, las esperanzas de que el fármaco cambiara el rumbo de la crisis del coronavirus se han mezclado con los reparos y el escepticismo, reflejando las preocupaciones por cómo se aceleró el lanzamiento de la vacuna cuando aún se estaban realizando los ensayos para garantizar su efectividad y seguridad.

Rusia fue criticada a nivel internacional por autorizar una vacuna que no ha terminado los ensayos avanzados entre decenas de miles de personas, y expertos tanto dentro como fuera del país advirtieron en contra de su uso generalizado hasta que se completaran los estudios.

Pese a esas advertencias, las autoridades empezaron a ofrecerla a algunos grupos de alto riesgo como personal médico de primera línea, semanas después de autorizar el fármaco. Alexander Gintsburg, director del Instituto Gamaleya que desarrolló la vacuna, informó la semana pasada que más de 150 mil rusos la habían recibido.

Uno de ellos era el doctor Alexander Zatsepin, especialista de Cuidados Intensivos en Voronezh, una ciudad 500 kilómetros al sur de Moscú, que se vacunó en octubre.

Sin embargo, Zatsepin dijo que seguía tomando precauciones contra los contagios porque los estudios sobre la efectividad de la vacuna aún no han terminado.

Después de que Reino Unido anunciara el 2 de diciembre que había autorizado una vacuna desarrollada por las farmacéuticas Pfizer y BioNTech, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo a las autoridades que comenzaran un campaña de vacunación a gran escala, mostrando el interés de Moscú por estar en la vanguardia de la lucha contra la pandemia.

Rusia autorizó su vacuna tras probarla apenas en unas docenas de personas, y la presentó como la “primera del mundo” en ser aprobada. Los desarrolladores la llamaron ‘Sputnik V’, en alusión al primer satélite del mundo, lanzado por la Unión Soviética en 1957 durante la Guerra Fría.

En juego hay algo más que el orgullo nacional. Rusia ha registrado más de 2.7 millones de casos de COVID-19 y más de 48 mil muertes, y quiere evitarle a su economía otra dañina cuarentena.

La Agencia Europea del Medicamento manifestó no haber recibido una petición de los fabricantes para solicitar su autorización en la Unión Europea, pero se han compartido algunos datos con la Organización Mundial de la Salud (OMS). La agencia de la ONU no suele autorizar vacunas por sí sola, y espera al veredicto de agencias reguladoras. Según medios, se está considerando el empleo de la vacuna rusa en un proyecto global liderado por la OMS para distribuir vacunas contra el COVID-19 a los países más pobres.

Con información de: AP

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