Por: Adalberto Jurado, especialista en Ingeniería Ambiental de la Universidad La Salle
El Mundial de Futbol 2026 será el evento deportivo de mayor escala realizado en Norteamérica, si bien se espera atraer millones de visitantes y generar un impacto económico sin precedentes. Las estimaciones gubernamentales y de la industria prevén 5.5 millones de visitantes y grandes inversiones en movilidad y equipamiento urbano. La Ciudad de México tiene el reto responder a la demanda de consumo por el partido inaugural, cuatro partidos más y capitalizar la oportunidad de acelerar transformaciones urbanas sostenibles con legado permanente.
En el repositorio oficial de documentos, FIFA publica la Estrategia de Sostenibilidad y Derechos Humanos para el World Cup 26™, que articula compromisos y mecanismos de implementación en coordinación con las Host Cities; si bien cada ciudad prepara su propio Host City Sustainability Plan, estos deben alinearse con los estándares de gestión sostenible del evento (sistemas de gestión, medición y reporte, compras sostenibles, movilidad de bajas emisiones, reducción de residuos y accesibilidad.
Considerando el cumplimiento de la Política de Derechos Humanos y de Sostenibilidad de FIFA, la ciudad debe equilibrar movilidad, emisiones de GEI, gestión de residuos, eficiencia energética y accesibilidad, minimizando impactos y maximizando beneficios sociales y ambientales.
Movilidad
La FIFA establece criterios para garantizar movilidad sostenible en sus sedes. La CDMX ha respondido con proyectos como el Trolebús Universidad–Huipulco, la modernización del CETRAM Huipulco y la incorporación de 17 nuevos trenes del Tren Ligero. Además, se construyen ciclovías y bici estacionamientos en el corredor sur, infraestructura urbana que se busca sea de largo plazo y mejore la calidad de vida en la ciudad.
Es recomendable habilitar horarios extendidos y gestión de flujos para evitar colapsos en días de partido. La experiencia internacional muestra que la movilidad en mega eventos debe orientarse hacia el transporte público masivo, eléctrico y no motorizado, gestión de la demanda, y “last mile” peatonal segura. Situación en la que Ciudad de México nada contra corriente en una megaurbe con un flujo diario de alrededor de cinco millones de vehículos.
Calidad del aire
Ligado al tema anterior la capital concentra una fracción sustancial de sus emisiones en el sector transporte, y el incremento súbito de viajes (locales e internacionales) es un factor de presión tanto en la red vehicular como en la emisión de contaminantes atmosféricos. La estrategia que se lleve a cabo debe incluir electromovilidad, escalonamiento de accesos y compensación de emisiones, alineada con los estándares de FIFA.
Recursos y residuos
En el mundial de Qatar 2022, se implementó una estrategia de sostenibilidad para minimizar residuos y maximizar el reciclaje, logrando reciclar alrededor del 80% de los desechos generados en los estadios, incluyendo plásticos y textiles, con el objetivo de reducir el impacto ambiental y convertir residuos en nuevos productos.
Considerado estos criterios de la FIFA la estrategia incluye la participación pública en cuanto a la gestión de residuos, como es el caso de la separación de residuos y su correcta gestión, la separación obligatoria en tres fracciones (orgánicos, reciclables, no reciclables) a partir de enero de este año, con calendarios de recolección específicos, puede disminuir la fracción mezclada y elevar la tasa de aprovechamiento hacia la meta del 50% al 2030. Para el Mundial, esto debe traducirse en operaciones de los particulares en sedes, recintos y zonas de fans con separación en origen, restricción de plásticos de un solo uso, compostaje de orgánicos, contratos de manejo de residuos (acopio, reciclaje y disposición) trazables y medición diaria de generación por tipo de residuo. Complementado con el reordenamiento por parte de la autoridad del comercio popular alrededor del estadio, pasos peatonales y espacios públicos cercanos al evento.
Aquí un factor relevante y poco controlable es el incremento de residuos derivados del hospedaje, la movilidad y el esparcimiento del turismo.
Situación similar podemos encontrar para los recursos, los estadios sede están llevando a cabo modificaciones para optimizar el consumo de energía, con luminarias eficientes, ahorradores de agua, césped hibrido.
La ciudad ¿está lista?
Fortalezas: Marco normativo y planes activos en residuos y economía circular (AGIR, PGIR, Basura Cero). Proyectos de movilidad eléctrica y ferroviaria en el corredor sur (Trolebús, Tren Ligero, CETRAM). Remodelación del Azteca con estándares de accesibilidad y eficiencia.
Áreas de oportunidad: Operación y capacidad del transporte el día del partido (picos de demanda). Medición y transparencia en tiempo real (residuos/energía/aire). Coordinación interinstitucional entre movilidad, seguridad y comercio popular en el entorno del estadio.
La Ciudad de México muestra avances en movilidad eléctrica, gestión de residuos y modernización urbana, pero aún enfrenta riesgos en operación, transparencia y coordinación metropolitana. El verdadero reto será transformar proyectos en acciones medibles y sostenibles, para que el Mundial 2026 no solo cumpla con los estándares FIFA, sino que deje un legado duradero de sostenibilidad.



