En un contexto global donde la inteligencia artificial (IA) redefine procesos productivos, modelos de negocio, dinámicas sociales y arquitecturas institucionales, el Senado de la República realizó el Programa de Fortalecimiento de Capacidades y Conocimiento en Gobernanza de la Inteligencia Artificial para América Latina, organizado por la Comisión de Análisis, Seguimiento y Evaluación sobre la Aplicación y Desarrollo de la IA en México, en colaboración con la Embajada del Reino Unido en México.
El presidente de la Comisión, el senador Rolando Zapata Bello, subrayó que el objetivo central es impulsar un análisis técnico profundo sobre los marcos normativos y las estrategias regulatorias en torno a la IA. Enfatizó que regular no implica frenar la innovación, sino hacerlo con sensatez y oportunidad, comprendiendo riesgos, herramientas disponibles, experiencias comparadas y estándares internacionales.
El programa se inserta en una tendencia internacional donde la gobernanza de la IA se entiende como un proceso multidimensional que integra principios democráticos, seguridad digital, desarrollo económico y protección de derechos fundamentales. En este sentido, Zapata Bello destacó que el esfuerzo no es aislado, sino que se articula con otras instancias legislativas como las comisiones de Derechos Digitales, Ciberseguridad y Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, con el propósito de construir una regulación integral.
Gobernanza, democracia y certeza jurídica
La senadora Juanita Guerra Mena señaló que hablar de gobernanza de la IA implica establecer dirección estratégica y reglas claras que garanticen principios democráticos y protección de derechos. Desde esta perspectiva, México enfrenta una oportunidad histórica para diseñar un modelo propio que combine innovación tecnológica, certeza jurídica y centralidad de las personas.
El senador Alejandro Moreno Cárdenas agregó que no puede existir una gobernanza efectiva sin una arquitectura robusta de seguridad digital. Advirtió que la misma tecnología que optimiza procesos puede escalar riesgos si no incorpora controles desde su diseño, particularmente ante amenazas como ataques automatizados y suplantación de identidad mediante IA.
Estas posturas coinciden con los debates internacionales actuales: la regulación de la IA no sólo debe centrarse en el desarrollo tecnológico, sino también en la gestión de riesgos sistémicos, impactos laborales y efectos sobre derechos fundamentales.
Cooperación internacional y voz regional
Por parte del Reino Unido, la embajadora adjunta Rachel Brazier subrayó la relevancia de que América Latina tenga una voz propia en la construcción de estándares globales de IA, bajo principios de responsabilidad, inclusión y democracia. Destacó que el Reino Unido ha incorporado la IA en distintos ministerios, combinando adopción tecnológica con esquemas de seguridad y supervisión.
El embajador especial para Tecnologías Emergentes de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Ulises Canchola, celebró la cooperación internacional como un componente estratégico en la transición tecnológica que vive el país.
En el ámbito científico, Feliú Sagols Troncoso, director general de Centros Públicos de Investigación y Laboratorios de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, enfatizó que la IA redefine capacidades científicas y productivas a escala global, por lo que su desarrollo debe orientarse explícitamente hacia el bienestar público.
A su vez, el diputado Humberto Ambriz Delgadillo advirtió que sin un marco claro y capacidad institucional para aplicarlo, México podría rezagarse frente a otras economías que ya avanzan en marcos regulatorios especializados.
Formación técnica y capacidades institucionales
El programa reúne a alrededor de 60 participantes —entre académicos, especialistas, sector privado y personal legislativo— quienes abordarán módulos sobre motivaciones y enfoques de gobernanza, impactos sociales y mercado laboral, estrategias regulatorias, análisis comparado y desarrollo de capacidades institucionales.
Más allá de la discusión normativa, el eje central es fortalecer capacidades técnicas dentro del Poder Legislativo. En el escenario contemporáneo, la regulación de tecnologías emergentes exige comprensión interdisciplinaria: ingeniería, derecho, economía, ética y política pública convergen en el diseño de marcos regulatorios efectivos.
La gobernanza de la inteligencia artificial no puede concebirse como un instrumento reactivo. Implica anticipación estratégica, evaluación de riesgos, coordinación interinstitucional y cooperación internacional.
En América Latina, donde coexisten brechas digitales, desigualdad estructural y limitaciones institucionales, estos esfuerzos adquieren una dimensión aún más relevante. El desafío no es únicamente adaptar marcos regulatorios externos, sino construir capacidades propias que permitan orientar el desarrollo tecnológico hacia el valor público, la inclusión y el desarrollo sostenible.
El programa realizado en el Senado representa un paso en esa dirección: elevar la conversación pública, robustecer la capacidad técnica del Estado y avanzar hacia un modelo de gobernanza de la IA que combine innovación con responsabilidad democrática.



