La reciente reforma a la Ley de Glaciares en Argentina, aprobada a mediados de abril por el Congreso a partir de una iniciativa del gobierno de Javier Milei, ha desatado una fuerte movilización social y un debate nacional sobre el futuro del agua, el medio ambiente y la actividad minera.
La legislación original, vigente desde 2010, establece que los glaciares y zonas periglaciares son reservas estratégicas de agua dulce, fundamentales para el consumo humano, la agricultura y los ecosistemas.
Sin embargo, la reforma modifica este criterio al limitar la protección a los cuerpos de hielo con “función hídrica efectiva”, lo que abre la puerta a actividades como la minería en zonas previamente restringidas.
Protestas en la capital y en regiones clave
La aprobación estuvo acompañada de movilizaciones tanto en la capital argentina como en distintas provincias del país.
En Buenos Aires, manifestantes se concentraron en las inmediaciones del Congreso durante la discusión legislativa, donde organizaciones ambientalistas realizaron protestas y se reportaron detenciones de activistas.
Al mismo tiempo, en provincias como Mendoza, Chubut, Santa Cruz y San Juan —zonas directamente vinculadas a glaciares y actividad minera— se registraron movilizaciones y pronunciamientos en contra de la reforma.
Las protestas reflejan una preocupación extendida en distintos territorios, particularmente en comunidades que dependen del agua de origen glaciar.
Llega a la Corte Suprema
El conflicto ha escalado al ámbito judicial y la reforma ya es analizada por la Corte Suprema, que deberá definir su constitucionalidad y el alcance de los cambios.
El fallo podría marcar un precedente clave en la relación entre desarrollo económico y protección ambiental en Argentina.
Un Congreso sin mayoría oficialista
Aunque la iniciativa fue impulsada por el Ejecutivo, el oficialismo no cuenta con mayoría propia en el Congreso, por lo que la aprobación fue posible mediante acuerdos con otras fuerzas políticas.
Glaciares: reservas estratégicas de agua
El debate adquiere mayor relevancia por la importancia de los glaciares en la seguridad hídrica del país. Argentina cuenta con más de 16 mil glaciares registrados, que funcionan como reservas naturales de agua dulce. de acuerdo con datos del Inventario Nacional de Glaciares, IANIGLA.
Estos ecosistemas abastecen de agua a millones de personas, además de sostener actividades productivas como la agricultura y la generación de energía.
Especialistas y organizaciones ambientales advierten que, en un contexto de cambio climático, la reducción en su protección podría tener consecuencias irreversibles para el acceso al agua y el equilibrio de los ecosistemas.



