A solicitud del gobierno de México y con el consentimiento del gobierno peruano, Brasil asumió la representación de los intereses diplomáticos mexicanos en territorio peruano, de conformidad con los incisos b) y c) del Artículo 45 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961. Esta representación incluye la custodia de las instalaciones de la Embajada de México en Perú, incluida la residencia del jefe de misión, así como de sus bienes y archivos.
El 3 de noviembre del año pasado, el gobierno interino de José Jerí, decretó el rompimiento de relaciones diplomáticas con México al considerar que la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo había cometido un «acto inamistoso» al abrir un proceso de asilo a la ex primera ministra Betssy Chávez Chino, quien fue jefa del gabinete del depuesto presidente Pedro Castillo.
En respuesta, ese mismo día el gobierno de México rechazó la decisión “unilateral” de Lima de romper relaciones diplomáticas y consideró que se trató de una determinación “excesiva y desproporcionada”.
Subrayó que el otorgar asilo a Chávez Chino —motivo del rompimiento decretado por las autoridades de la nación andina— representa un “acto legitimo y apegado a derecho internacional, el cual en modo alguno constituye una intervención en los asuntos internos del Perú”.
Cancillería brasileña confirma resguardo de embajada mexicana en Lima
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil afirmó en un comunicado que protegerá el edificio de la embajada mexicana, la residencia de su jefe de misión, los bienes y los archivos.
Los diplomáticos mexicanos se retiraron en noviembre, pero los dos países continuaron sus relaciones consulares. Un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú indicó el sábado pasado que Brasil se hizo cargo de la embajada mexicana tras coordinar con las autoridades locales.



