El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos del país, en medio del bloqueo presupuestal que mantiene paralizado al Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La medida surge ante la falta de acuerdo en el Congreso para aprobar el financiamiento del DHS, lo que ha derivado en un cierre parcial del gobierno federal y ha afectado directamente a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), encargada de la seguridad aeroportuaria.
Como consecuencia, miles de trabajadores han laborado sin recibir salario desde febrero, lo que ha provocado ausencias, renuncias y retrasos en aeropuertos de todo el país.
Frente a este escenario, Trump planteó que agentes del ICE apoyen en tareas de seguridad para mitigar las afectaciones en las terminales aéreas, e incluso presionó para que se alcance un acuerdo legislativo.
El mandatario aseguró que el despliegue podría iniciar de inmediato si no se destraba la negociación presupuestal, en un contexto de creciente tensión entre republicanos y demócratas por la política migratoria y el papel de las agencias federales.
Sin embargo, la propuesta ha generado críticas por parte de legisladores demócratas, quienes advierten que el ICE no está capacitado para funciones de seguridad aeroportuaria y cuestionan la legalidad y pertinencia de utilizar a esta agencia en espacios civiles.
Además, el despliegue ocurre en medio de cuestionamientos al ICE por su actuación en operativos recientes, lo que ha intensificado el debate sobre el uso de la fuerza y el respeto a los derechos civiles en Estados Unidos.
El estancamiento en el Congreso se mantiene debido a desacuerdos sobre posibles reformas a las agencias migratorias, mientras continúan las negociaciones para reactivar el financiamiento y evitar mayores afectaciones en servicios clave como la seguridad en aeropuertos.



