Ciudad de México. En medio de la creciente rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China, el nuevo reporte “Promoting the Development of the Semiconductor Ecosystem in Mexico” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) coloca a México ante una oportunidad histórica: integrarse con mayor profundidad a una de las cadenas de valor más estratégicas del siglo XXI.
El estudio, elaborado por el Secretariado de la OCDE con apoyo financiero del U.S. Department of State, no es un documento técnico más. Se inscribe en el contexto de una reconfiguración global de la industria de semiconductores, donde la seguridad nacional, la resiliencia de las cadenas de suministro y la soberanía tecnológica se han convertido en prioridades de Estado.
La geopolítica del chip
Los semiconductores son hoy el corazón de la economía digital: automóviles eléctricos, inteligencia artificial, centros de datos, telecomunicaciones 5G y sistemas de defensa dependen de ellos. La tensión comercial y tecnológica entre Washington y Beijing ha acelerado políticas industriales multimillonarias para atraer producción y reducir dependencias estratégicas.
En este escenario, México aparece como un socio natural dentro de América del Norte. Su integración bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), su cercanía geográfica con el principal mercado mundial y su experiencia manufacturera lo colocan en una posición privilegiada para aprovechar el proceso de relocalización productiva o nearshoring.
Más que manufactura: escalar en valor
El reporte reconoce que México ya cuenta con capacidades en diseño, ensamble, prueba y empaquetado, además de sectores intensivos en el uso de chips, como el automotriz y la electrónica. Sin embargo, advierte que el verdadero salto estratégico consiste en avanzar hacia actividades de mayor valor agregado: investigación, innovación y desarrollo tecnológico propio.
Para ello, la OCDE recomienda fortalecer la coordinación entre gobierno, industria y academia; alinear la formación de talento con las necesidades reales del sector; impulsar la participación de mujeres en STEM y mejorar las competencias en inglés. También subraya la importancia de facilitar el acceso a infraestructura crítica, energías limpias y procesos aduaneros ágiles para insumos estratégicos.

Ventana de oportunidad
La disputa tecnológica global no es un fenómeno coyuntural, sino estructural. Los países que logren consolidar ecosistemas robustos de semiconductores no solo atraerán inversión, sino que definirán su papel en la economía digital del futuro.
Para México, el momento es decisivo. La oportunidad no radica únicamente en atraer plantas de ensamble, sino en construir un ecosistema integral que combine talento, innovación, infraestructura y visión de largo plazo. La ventaja comparativa geográfica debe transformarse en ventaja competitiva tecnológica.
La presentación oficial del reporte este 27 de febrero, en el marco de la visita del secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, coloca el tema en el más alto nivel de la agenda económica e industrial.
En un mundo fragmentado por tensiones geopolíticas, los semiconductores se han convertido en instrumento de poder. México tiene ante sí una oportunidad estratégica: decidir si será un eslabón más de la cadena o un actor relevante en la arquitectura tecnológica de América del Norte.




