El Banco Mundial y el Gobierno de México presentaron en la Ciudad de México el Informe sobre el Desarrollo Mundial 2025: Normas para el Desarrollo, un análisis que posiciona a los estándares técnicos como una pieza central para el crecimiento económico, la competitividad y la integración en los mercados globales.
Durante el evento —encabezado por la Secretaría de Economía— se destacó que las normas, que van desde especificaciones industriales hasta estándares digitales y ambientales, funcionan hoy como una “infraestructura invisible” de la economía, comparable en importancia con carreteras, puertos o telecomunicaciones.
Normas: la infraestructura invisible de la economía
El informe plantea que la adopción estratégica de estándares permite mejorar la calidad de productos y servicios, facilitar el comercio internacional y generar confianza en los mercados. En un entorno global donde gran parte del comercio depende de requisitos técnicos y certificaciones, los países que fortalecen sus sistemas de normalización logran insertarse con mayor éxito en cadenas de valor.
Desde una perspectiva técnica, las normas también garantizan la interoperabilidad —es decir, que productos, tecnologías o sistemas puedan funcionar juntos— y reducen riesgos para consumidores y empresas. Esto resulta clave en sectores como manufactura, tecnología o alimentos, donde la calidad y la seguridad son determinantes para competir.
México apuesta por certificación y turismo sostenible
En este contexto, México presentó avances en su estrategia para fortalecer la llamada “infraestructura de la calidad”, que incluye normas, certificaciones y sistemas de medición.
Entre las acciones destacadas se encuentra el relanzamiento de la certificación “Hecho en México”, orientada a posicionar productos nacionales en mercados internacionales mediante estándares de calidad y autenticidad. Asimismo, se impulsan esquemas de certificación en turismo comunitario sostenible, con el objetivo de generar desarrollo económico en comunidades rurales y promover prácticas responsables.
Estas iniciativas buscan no solo elevar la competitividad, sino también ampliar la inclusión productiva, especialmente para micro, pequeñas y medianas empresas (PYMES), facilitando su acceso a cadenas de valor.
Un contexto estratégico para México
Durante la presentación, el director del Banco Mundial en México, Mark Roland Thomas, subrayó que las normas no son únicamente herramientas técnicas, sino instrumentos de política pública.
“El Informe […] muestra que las normas y estándares […] son herramientas clave […] para avanzar en objetivos de desarrollo”, señaló, al destacar que el documento cobra relevancia en un momento estratégico para el país, como la revisión del tratado comercial de América del Norte.
Clave explicativa: ¿por qué importan los estándares?
En términos prácticos, los estándares definen cómo se produce, mide y certifica un bien o servicio. Por ejemplo, establecen desde el contenido permitido de sustancias en alimentos hasta protocolos de seguridad en dispositivos electrónicos.
Sin estos criterios, el comercio internacional sería mucho más complejo, ya que cada país operaría bajo reglas distintas. Por ello, la armonización de normas permite reducir barreras comerciales, facilitar exportaciones y acelerar la innovación.
Cooperación internacional y retos
El informe también destaca la necesidad de fortalecer la cooperación entre gobiernos, organismos internacionales y sector productivo para construir sistemas de normalización más inclusivos y eficaces.
Para México, el reto no solo radica en adoptar estándares, sino en garantizar que estos beneficien a todos los sectores productivos y no amplíen brechas entre grandes empresas y pequeños productores.



