Naturaleza

Descubren 20 nuevas especies en el valle de Zongo, Bolivia

Una expedición científica en lo alto de los Andes del país, específicamente en el valle de Zongo, en el departamento de La Paz, descubrió 20 especies nuevas para la ciencia, incluida la víbora tope de montaña, la serpiente bandera boliviana, la rana liliputiense, cuatro especies de orquídeas y cuatro de mariposas.

Serpientes, mariposas, escarabajos, plantas… los biólogos no podían creer lo que estaban viendo. “No todos los días descubres 20 especies”, reconoce Trond Larsen, uno de los líderes del equipo de Conservación Internacional.

Los científicos también redescubrieron cuatro especies, incluyendo la rana ojos de diablo, que se creía extinta y no se la veía por más de dos décadas, y una mariposa satirido, vista después de casi un siglo.

La expedición fue codirigida por Trond Larsen, director del Programa de Evaluación Rápida (RAP por sus siglas en inglés) de Conservación Internacional, y por Claudia Cortez, jefa de Conservación y Manejo de la Fauna Silvestre del Gobierno Municipal de La Paz. Estuvo compuesta por 17 científicos que se dirigieron a Chawi Grande, una localidad perteneciente a la comunidad de Hualylipaya, en La Paz. La zona se conoce como el valle de Zongo o “corazón” (en aymara).

El equipo halló una rana de “ojos diabólicos” (Oreobates zongoensis), una especie que había sido vista solo una vez hace más de 20 años, explican desde Conservación Internacional.

Entre los hallazgos se encuentra la rana liliputiense (Noblella sp. nov.) que mide aproximadamente 10 mm de longitud (más pequeña que una moneda de 10 centavos de boliviano), lo que puede significar que sea el anfibio más pequeño de los Andes, y uno de los más pequeños del mundo. La yope de montaña (Bothrops monsignifer), una nueva especie de víbora venenosa, que utiliza sus fosas termosensibles, ubicadas en su cabeza, para detectar a sus presas.

La culebra bandera boliviana (Eutrachelophis sp. nov.) es delgada y terrestre, se distingue por sus colores rojo, amarillo y verde, propios de la bandera boliviana. Cuatro especies de mariposas, incluyendo dos riodinidos (Argyrogrammana spp.) que se alimentan del néctar de flores en áreas abiertas y claros de bosques, y dos especies (un satírido y un riodinido) cuya captura fue posible solo con una red de mango largo mientras volaban en lo alto de los árboles.

Esta serpiente (Dipsas cf. catesbyi) encontrada por la expedición está especializada en alimentarse de caracoles y babosas, según CI.

Cuatro orquídeas, incluida una nueva especie de orquídea terrestre (Malaxis sp. nov.), cuyas flores parecen imitar a un insecto y así engañan a los polinizadores involuntarios; una especie de Myoxanthus, con flores que emergen de la base de las hojas, y una orquídea taza (Brachionidium sp. nov.), con llamativas flores de color púrpura y amarillo. Una especie de bambú que, aunque es nueva para la ciencia, es muy conocida por las comunidades indígenas como qulqunch’awa y que utilizan para hacer instrumentos musicales llamados sikus o zampoñas.

“Esta historia nos cuenta la maravilla que tenemos en Bolivia, en La Paz, en nuestro vergel se podría decir. Es necesario cuidar la naturaleza, no sólo en el valle (de Zongo)”, sino en otras regiones del país, afirmó a ANF el director de Conservación Internacional-Bolivia, Eduardo Forno.

También se redescubrieron otras especies que se creía habían desaparecido, entre las que se encuentran: la rana ojos de diablo; la mariposa satírida (Euptychoides fida); la Stromanthe angustifolia, redescubierta después de 125 años, esta planta mueve sus hojas verticalmente para cerrarlas en la noche; la Alzatea verticillata, que es un pequeño árbol florido, redescubierto después de 127 años.

“El notable redescubrimiento de especies que alguna vez se consideraron extintas, especialmente tan cerca de la ciudad de La Paz, nos muestra cómo el desarrollo sostenible que abarca la conservación de la naturaleza puede asegurar la protección a largo plazo de la biodiversidad, como también de los beneficios que los ecosistemas proporcionan a la gente. Esta zona se ha convertido en un refugio seguro para anfibios, reptiles, mariposas y plantas que no se han encontrado en ningún otro lugar de la Tierra”, dijo Larsen.

Los expedicionarios ingresaron a un lugar totalmente “intocado”, es decir, donde no entraron personas; en la zona pudieron ver cada noche —por ejemplo— entre 10 a 20 ejemplares de la rana ojos de diablo. “Entonces, hay mucha más vida de esta ranita en ese bosque que no ha sido tocado. Si se pierde el bosque, se pierde la ranita”, sostuvo Forno.

Por otra parte, la existencia de 22 especies catalogadas como amenazadas en la Lista Roja de la Unión Internacional para Conservación de la Naturaleza (IUCN), que incluyen cuatro aves amenazadas: el tinamú encapuchado, el tucán pico de canal, la tangara de espalda de paja y la piha de alas de cimitarra. Dos mamíferos amenazados: el oso de anteojos y el venadillo.

Un endemismo y diversidad excepcionales con más de 1.200 especies de plantas, 247 especies de insectos, 10 especies de anfibios, 10 especies de reptiles, 161 especies de aves, nueve especies de pequeños mamíferos terrestres, nueve especies de grandes mamíferos y 12 especies de murciélagos. En general, se identificaron un total de 770 especies nuevas para Zongo.

Los hallazgos apoyarán con información científica la planificación de un desarrollo sostenible para el área rural del municipio de La Paz, donde Zongo ocupa un 78 por ciento. El Gobierno municipal anunció que utilizará esta información para asegurar la conservación de los ecosistemas naturales a la vez que se continuará aprovechando responsablemente los recursos hídricos de los que dependen los habitantes de La Paz y El Alto para su provisión de agua para energía eléctrica. Los datos del estudio RAP proporcionarán la base científica y la justificación para respaldar el establecimiento pendiente de un área de conservación municipal en Zongo.

“Podemos decir que nuestra región también brilla gracias a sus ricos paisajes y su biodiversidad. Como refugio de muchas especies recién descubiertas y fuente de agua para generar el 11 por ciento de la electricidad de Bolivia, la importancia de proteger el valle de Zongo está más clara que nunca. A medida que La Paz continúe creciendo, nos ocuparemos de preservar los recursos naturales que nos rodean, que son tan importantes para nuestro bienestar”, dijo el alcalde de La Paz, Luis Revilla.

El director de Conservación Internacional acotó que los hallazgos permiten añadir numerosas especies al registro científico. “Bolivia ha sido durante mucho tiempo un líder en el cuidado de la vida silvestre y estos nuevos descubrimientos proporcionan información que justifica plenamente establecer un área de conservación aquí, cerca de La Paz, para conservar la naturaleza y agua tan valiosas del Valle de Zongo.

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