Dirigirá Inés Rodríguez a la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México en el estreno mundial de Sino elementos de Guadalupe Perales

En su primera obra orquestal, los elementos simbólicos de la naturaleza de la cultura china se interrelacionan con el apasionado interés de la compositora mexicana por esta milenaria civilización, utilizando para esta obra una escala de cinco notas

La maestra Inés Rodríguez llevará la batuta en el programa que se completará con la interpretación de Scherzo fantastique de Josef Suk y Sinfonía no. 9, Del Nuevo Mundo de Antonín Dvořák, este sábado 28 de febrero, a las 18 horas, y domingo 1 de marzo, a las 12:30 horas

La directora invitada, Inés Rodríguez, estará al frente de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, agrupación insignia de la Secretaría de Cultura capitalina, en las presentaciones de este fin de semana que ofrecerán el estreno mundial de Sino elementos de la compositora mexicana Guadalupe Perales (1992), además de la interpretación de Scherzo fantastique de Josef Suk (1874-1935) y Sinfonía no. 9, Del Nuevo Mundo de Antonín Dvořák (1841-1904), para deleitar al público este sábado 28 de febrero y domingo 1 de marzo, en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli.

Nacida en Ciudad Mante, Tamaulipas, Inés Rodríguez inició en 2005 sus estudios musicales profesionales en la Facultad de Música de la Universidad Autónoma de Tamaulipas; dos años más tarde fue invitada a formar parte de la Orquesta Sinfónica de la misma universidad como flautista. Asimismo, fue invitada a dirigir a la agrupación en diversas ocasiones. Durante el último año de licenciatura, recibió una beca de movilidad para seguir su perfeccionamiento de dirección orquestal en Eastern Washington University, con el maestro Julián Gómez Giraldo.

En 2015 fue aceptada en la Escuela de Música y Danza de la Academia de Bellas Artes en Praga, República Checa, bajo la tutela de los maestros Leoš Svárovsky y Tomáš Koutník, siendo la única mexicana estudiando en esa prestigiosa Academia. Al año siguiente, ganó el puesto de Directora Asistente de la Orquesta Sinfónica de la University of Northern Colorado, en una amplia competencia de estudiantes de diferentes países; en esa misma institución educativa estudió su maestría en dirección de orquesta bajo la instrucción del maestro inglés Russell Guyver, obteniendo un reconocimiento como estudiante sobresaliente de la cátedra de dirección, otorgado solamente a un alumno de todo el departamento de dirección orquestal y coral de esta universidad.

Dos sucesos trágicos familiares enmarcan a Scherzo fantastique, op. 25, obra orquestal de Josef Suk, una de las más interpretadas en salas de conciertos de su repertorio, entre las más célebres en su catálogo de composiciones y, al mismo tiempo, más breves, como un funesto capítulo en la trayectoria del violinista y compositor bohemio: la muerte de Antonín Dvořák, quien fue parte de su formación musical y se convirtiera en su suegro, y en segunda instancia, el fallecimiento de su esposa Otilie Dvořaková.

Compuesto en 1903, este scherzo -en cuyo sentido del idioma italiano significa broma o juego y se trata del movimiento más ligero en una sinfonía- tiene un inicio similar a una danza un tanto macabra que transita entre un tema de vals idílico en los instrumentos de cuerda, repetido en varias ocasiones, y que hacia el final ceden el paso a unas fanfarrias de metales. Scherzo fantastique, op. 25 recibió su estreno el 18 de abril de 1905 en el Rudolfinum, Conservatorio de Praga.

Así como se interrelacionan los cinco elementos de la cultura china: fuego, tierra, metal, agua y madera, en la que cada uno ayuda y alimenta al otro de manera sucesiva y cíclica, Guadalupe Perales vinculó en Sino elementos, su primera obra orquestal, estos elementos simbólicos de la naturaleza y su apasionado interés personal por esta cultura oriental, utilizando para su composición una escala de cinco notas, propia de esta milenaria civilización.

“Quise probar las escalas de cinco sonidos y, sobre todo, basándome en la escala que es tradicionalmente pentatónica y que es muy representativa de las culturas asiáticas, sobre todo de la cultura china. Como me gusta mucho la cultura china, decidí hacer una especie de homenaje y plantearlo hacia el número 5: los cinco sonidos y los cinco elementos que tienen en la cultura china. Empecé a generar otras escalas de cinco sonidos con esta inspiración del número 5 y fui relacionándolas en cada sección de la obra”, explica la compositora.

No hay duda que Sinfonía no. 9 en mi menor op. 95, Del Nuevo Mundo es la más reconocida de Antonín Dvořák y acaso la más interpretada entre sus obras en salas de conciertos, la última de su catálogo sinfónico, con la cual logró materializar la tradición sinfónica de Europa hacia la última parte del romanticismo y el nacimiento de la identidad musical americana, con influencias de su folclor y tradiciones populares, encaminada a la modernidad del siglo XX.

El prestigio y reconocida trayectoria de la que gozaba el compositor bohemio, siendo en ese entonces director del Conservatorio de Praga, le permitió pedir licencia para embarcarse a cruzar el océano y llegar a América en septiembre de 1892, incentivado por la propuesta de la filántropa Jeannette Thurber para ocupar la titularidad del recién creado Conservatorio Nacional de Música en Nueva York. Tendría entonces la oportunidad de llevar su nacionalismo profundamente arraigado al continente americano.

La sinfonía tiene cuatro movimientos, con la característica del uso frecuente de reminiscencias de temas previos en momentos clave de los siguientes. A decir de algunos estudiosos, los movimientos segundo y tercero, por ejemplo, se dice que podrían estar inspirados por ciertos pasajes de “La canción de Hiawatha”, un poema épico de Henry Wadsworth Longfellow escrito en 1855 sobre nativos americanos.

Sinfonía no. 9 en mi menor op. 95, Del Nuevo Mundo fue estrenada el 16 de diciembre de 1893 por la Orquesta Filarmónica de Nueva York bajo la dirección de Anton Seidl, en la prestigiosa sala de conciertos Carnegie Hall.

Los conciertos se realizarán el sábado 28 de febrero, a las 18 horas, y el domingo 1 de marzo, a las 12:30 horas, en la Sala Silvestre Revueltas, ubicada en Periférico Sur 5141, Colonia Isidro Fabela, en Tlalpan. Los boletos se pueden adquirir en taquilla. Estudiantes, maestros, adultos mayores con credencial de INAPAM y empleados de Gobierno de la Ciudad de México tienen 50 por ciento de descuento.

Como parte del programa Miradas a nuestro acervo, los conciertos del fin de semana pasado se retransmitirán el sábado 28 de febrero, a las 13 horas, a través de la frecuencia de Código Radio, y el domingo 1 de marzo, a las 12 horas, en Opus 94 del Instituto Mexicano de la Radio (IMER).

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