Covid-19

COVID-19: ¿Está mutando el virus?

Para la mayoría de los virus, la replicación implica cometer muchos errores. Esto significa que los virus como la gripe mutan rápidamente. Esto puede significar que muchos tratamientos y vacunas se vuelven ineficaces y es una de las razones por las que necesitamos una nueva vacuna contra la gripe cada año.

Sin embargo, los coronavirus revisan su genoma replicado y acumulan mutaciones a un ritmo más lento. Las mutaciones ocurren, sin embargo, y podrían tener muchos efectos diferentes en el SARS-CoV-2 coronavirus y nuestra capacidad para controlar la pandemia.

La mayoría de las mutaciones no afectarán al virus ni a la enfermedad. Ocasionalmente, una mutación permitirá un mayor crecimiento, transmisibilidad o escape del sistema inmunológico, en cuyo caso el virus mutado puede diseminarse ampliamente por toda la población.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que el aumento de la replicación o transmisión del virus no significa necesariamente que el virus se vuelva más letal. Para el SARS-CoV-2, su capacidad de propagarse de forma asintomática y presintomática ha hecho que la pandemia sea mucho más difícil de controlar y ha aumentado considerablemente el número de infecciones.

El virus SARS-CoV-1 2002-2003 fue un virus más letal, pero el brote fue más fácil de controlar porque se propagó después de que comenzaron los síntomas. Causar una enfermedad grave no siempre es lo mejor para un virus.

Ya hemos visto que este fenómeno ocurre con la muy discutida mutación D614G del SARS-CoV-2, que surgió en febrero de 2020. Esta mutación en la proteína de pico viral (la proteína de pico es la parte del virus que se usa para invadir células humanas) permitió la transmisión del virus de forma más eficaz de persona a persona, pero no afectó la gravedad de la enfermedad.

Debido a esta transmisión mejorada, la variante D614G se convirtió en la forma dominante del virus en marzo de 2020 y sigue siendo la forma principal del virus que se observa en la mayoría de las infecciones.

La mutación D614G no es la única mutación que se ha observado en el SARS-CoV-2. Sin embargo, hasta ahora no se han observado otras mutaciones que cambien la replicación, transmisión, enfermedad o evasión inmunológica del virus. Estas mutaciones aún son posibles en cualquier momento, y cuanto más dure la pandemia, más probable será que veamos surgir otra mutación importante.

Cualquier mutación puede cambiar el comportamiento del virus, aunque es imposible predecir cuándo y de qué manera.

El impacto de las mutaciones virales podría cambiar una vez que comencemos a usar terapias antivirales y vacunas para combatir el virus. El uso de estos tratamientos ejerce una presión selectiva sobre el virus, fomentando efectivamente mutaciones que hacen que el tratamiento sea ineficaz.

Por ejemplo, el medicamento antiviral remdesivir se dirige a la proteína polimerasa que replica el genoma viral. Normalmente, las mutaciones en la proteína de la polimerasa del virus son desventajosas, ya que pueden afectar la función de una proteína crítica del virus, pero si la mutación impide que el remdesivir funcione, el virus puede continuar replicándose y propagándose y tendríamos un tratamiento menos para usar contra el virus.

De manera similar, algunas vacunas, como la vacuna Oxford ChAdOx1 , generan respuestas inmunes a la proteína de pico viral. Las mutaciones podrían alterar la proteína de pico de modo que los anticuerpos generados por la vacuna no la reconozcan tan bien, reduciendo la efectividad de la vacuna.

Sin embargo, hay 316 terapias diferentes y 213 vacunas de coronavirus diferentes actualmente en desarrollo. Si vemos que surgen mutaciones que alteran la efectividad de cualquier terapéutica o vacuna, entonces podemos variar o combinar terapias, evitando que el virus escape del tratamiento y asegurando la efectividad.

Afortunadamente, el SARS-CoV-2 muta muy lentamente. Debido a esto, es probable que nuestros nuevos tratamientos sigan siendo eficaces y que el comportamiento del virus no cambie drásticamente en los próximos meses. Sin embargo, es importante trabajar hacia la contención viral y poner fin a la pandemia, porque cuanto más tiempo continúe circulando el virus, mayores serán las posibilidades de que surja una nueva mutación.

Con información de: Science Focus

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