La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) impulsa el fortalecimiento de las capacidades científicas, tecnológicas y comunitarias para contribuir no solo al manejo óptimo y aprovechamiento sustentable del sargazo pelágico, sino también para avanzar hacia el desarrollo de una industria nacional basada en esta macroalga.
A través de la Red Ecos de Sargazo, coordinada por la Secihti, en la que participan 155 investigadoras e investigadores de más de 25 instituciones de 12 entidades del país, así como universidades internacionales, se trabaja para aprovechar de manera integral este recurso que en los últimos años ha llegado de forma masiva a las costas del Caribe mexicano.
Tan solo en lo que va de 2026, autoridades federales y estatales han retirado cientos de toneladas de sargazo de las playas del Caribe mexicano. De acuerdo con reportes de la Secretaría de Marina y de autoridades ambientales de Quintana Roo, durante 2025 se recolectaron más de 91 mil toneladas de esta macroalga en las costas del estado, una de las cifras más altas registradas en los últimos años y que refleja la magnitud del fenómeno en la región.
La red ha estructurado ejes de acción de relevancia nacional orientados a la maduración y transferencia de tecnologías de monitoreo, colecta y procesamiento del sargazo, así como a acciones que contribuyan a reducir los riesgos sociales y ambientales asociados con los arribazones masivos.
Los ejes de trabajo son: 1) aprovechamiento sustentable; 2) sistema de monitoreo y pronóstico; 3) emisiones y daños a la salud; y 4) biología, biodiversidad e impactos al ecosistema.
Durante una reunión encabezada por la titular de la Secihti, Rosaura Ruiz Gutiérrez, y la subsecretaria de Desarrollo Tecnológico, Vinculación e Innovación, Celina Peña Guzmán, se presentaron los avances realizados por la Red Ecos.
La dependencia impulsa la articulación multidisciplinaria y multisectorial con estrategias estructuradas de manejo y aprovechamiento del sargazo basadas en ciencia y tecnología, con el objetivo de convertir un problema ambiental en una oportunidad económica y reducir los riesgos socioambientales que generan estas macroalgas en las costas del Caribe mexicano.
En el eje de aprovechamiento sustentable se analizaron alternativas nacionales para utilizar el sargazo como materia prima. Se identificaron al menos 198 iniciativas con posibles aplicaciones en industrias como la alimenticia, farmacéutica, energética y de la construcción.
En este eje participan 32 investigadoras e investigadores de 11 instituciones. Lorena Amaya Delgado, directora del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ), presentó el diseño de una biorrefinería basada en sargazo, proyectada como autosustentable en energía y consumo de agua y con capacidad para transformar al menos 20 toneladas diarias de sargazo húmedo a escala demostrativa.
El proyecto permitiría producir biogás y al menos siete subproductos, entre ellos laminados, alginatos, fucoidanos, biocarbón, bioetanol, biofertilizantes y bioplásticos. El modelo busca impulsar la economía circular al reducir los impactos ambientales derivados de la acumulación de sargazo en las playas y generar oportunidades económicas en Quintana Roo.
En el eje de monitoreo y pronóstico, donde participan 62 investigadoras e investigadores de 11 instituciones, se identificaron al menos cuatro tipos de acciones para pronosticar la llegada del sargazo en distintas escalas, tanto oceánicas como costeras.
La investigadora de la Universidad Autónoma de Baja California, Abigail Uribe Martínez, señaló que es necesario fortalecer la generación sistemática y operacional de datos sobre la abundancia y el pronóstico del sargazo mediante métodos e insumos nacionales.
En el eje de emisiones y daños a la salud se identificó una infraestructura inicial para medir gases tóxicos —como el ácido sulfhídrico y el amoniaco— que se liberan durante la descomposición del sargazo. Actualmente existen tres estaciones de monitoreo ambiental ubicadas en Cancún, Akumal y Mahahual.
En este eje participan 16 investigadoras e investigadores de seis instituciones. Óscar Augusto Peralta Rosales planteó ampliar el sistema de medición para evaluar la exposición tanto ambiental como individual de las personas que trabajan en la recolección y manejo del sargazo.
Además, informó que se elaboró un protocolo para evaluar el impacto de estas emisiones en la salud humana, el cual será encabezado por el Instituto Nacional de Salud Pública. Como complemento, se desarrolla una aplicación móvil que permitirá alertar sobre sitios con niveles elevados de ácido sulfhídrico.
El eje de biología, biodiversidad e impactos en ecosistemas, donde participan 45 investigadoras e investigadores de ocho instituciones, contempla tres componentes: oceánico, costero y social.
Laura Elena Carrillo Bibriezca, del El Colegio de la Frontera Sur, destacó la importancia de continuar generando ciencia básica para comprender de forma integral el fenómeno, lo cual permitirá desarrollar planes de manejo y normativas que garanticen el aprovechamiento sustentable del sargazo.
El grupo cuenta con datos físicos, biológicos y químicos recopilados durante dos campañas oceanográficas coordinadas por el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
Posteriormente, la Secihti dialogó con representantes del sector empresarial de Quintana Roo. Ignacio Muñoz, en representación de los hoteleros de la Riviera Maya, señaló que el sector turístico será clave para transformar el sargazo en una oportunidad de desarrollo económico para la región.
Los empresarios coincidieron en que el principal reto es consolidar un mercado y cadenas de valor en torno a esta macroalga, por lo que acordaron trabajar de manera conjunta con la Secihti y la Red Ecos de Sargazo para impulsar tecnologías que puedan convertirse en pilares de una industria nacional.



