Este lunes 26 de enero la Secretaría de Ciencia dio nota y no fue por un proyecto científico, sino por la publicación en redes sociales de la designación de la Dra. Lucero Ibarra Rojas como directora general interina del Centro de Investigación y Docencia Económicas, A.C., el CIDE.

Hasta hoy había un director, José Antonio Romero Tellaeche, quien fue designado por Elena Álvarez-Buylla. Justo en el momento en que en el gobierno de AMLO se dijo que el CIDE era un experimento neoliberal. Su llegada al CIDE generó inconformidad con la comunidad de este centro quienes señalaron que la llegada de Romero había sido ilegal porque no se siguió el proceso establecido. El descontento llegó al grado que las instalaciones estuvieron tomadas por 48 días un paro que no concluyó por negociaciones sino por la pandemia de COVID-19.

Lo que vino después fue un cambio de rumbo en la orientación del CIDE y aunque en el discurso se buscaba renovar a la institución, desde su llegada al CIDE nos enteramos de que Romero usó tácticas que fueron duramente reprobadas por la comunidad. Emprendió una campaña contra varios académicos a los que tachó de neoliberales, con acciones que llevaron a la renuncia de varios de ellos.
En 2022 se le denunció por plagio y Romero respondió con una denuncia por daño moral.
Para “doblar” a quienes no estaban de acuerdo con sus decisiones les cerró la llave de los recursos.
Se recuerda entre la comunidad su decisión de no aceptar firmar a ningún posdoctorante.
Romero se dejó influir por voces de dentro que más que intereses académicos tenían intereses políticos. Es decir, añoraban construir carreras políticas utilizando la masa crítica de investigadores. Además, le aconsejaron e hizo caso, de hacer estudios dedicados a China y no solo eso, pidió a cinco científicos que dejaran sus labores académicas para construir “carrera política” de los que escuchaba.
Y en esta lista de eventos, por si fuera poco, también se menciona un pleito con Rosaura Ruiz, negándose a reconocer su autoridad.
La designación de la doctora Ibarra causó revuelo en redes sociales. Una renuncia que se vio impulsado por una carta filtrada en donde Romero respondió en redes que no aceptaría la renuncia ni la designación de la directora interina.

Definitivamente José Antonio Romero Tellaeche perdió el piso con esa reacción. La decisión de su salida no vino solo de Insurgentes Sur, tenía el visto bueno de Palacio Nacional. Claramente olvidó las palabras de AMLO a quien tanto admira y de quién se asumía como su voz: no importan los cargos, sino los encargos. El CIDE no era de su propiedad, era un encargo y ya terminó.
A la salida de Romero, investigadores que son Pro4T y que hacen análisis críticos en sus cátedras con un enfoque social, temen que no haya continuidad en proyectos o respeto a la libertad de catedra. Se sienten vulnerables y ven la salida de Romero Tellaeche como un triunfo de la derecha.
La comunidad del CIDE ha dado su respaldo a la nueva directora y celebran que hayan sido escuchados. Dependerá de la Dra. Lucero Ibarra consolidar un CIDE plural.

Sin duda la salida de Romero del CIDE es un mensaje a otros directores de los Centros Secihti y deja claro que la secretaria de Ciencia toma decisiones y tiene el respaldo de la presidenta para ello.



