Cada 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, una fecha proclamada por la Organización de las Naciones Unidas desde 1993 para concienciar sobre la importancia del agua dulce y promover su gestión sostenible a nivel global.
En 2026, la jornada se desarrolla bajo el lema “Donde fluye el agua, crece la igualdad”, con énfasis en el acceso equitativo al recurso hídrico y el papel de las mujeres en su gestión, uno de los sectores más afectados por la escasez y las desigualdades en el acceso al agua.
A nivel internacional, la conmemoración ocurre en un contexto de crisis hídrica. Más de 2 mil millones de personas en el mundo carecen de acceso seguro al agua potable, una situación agravada por el cambio climático, la contaminación y los conflictos armados . En regiones como Medio Oriente y África, la destrucción de infraestructura ha dejado a millones sin suministro básico, afectando especialmente a niñas y niños.
En este escenario, el Día Mundial del Agua también se ha convertido en un espacio de movilización social. En México, colectivos convocaron a manifestaciones para exigir acceso a agua limpia y denunciar problemáticas locales, como la sobreexplotación de acuíferos y la contaminación. En Jalisco, organizaciones llamaron a protestar bajo la consigna “Queremos agua limpia”, mientras que en la región de La Laguna se organizaron movilizaciones con carácter artístico y comunitario en defensa de los ríos.
Además de las protestas, la conmemoración ha dado lugar a múltiples actividades culturales y artísticas en distintas partes del mundo. En España, por ejemplo, el proyecto “Difracciones del agua” transforma datos sobre consumo hídrico en piezas artísticas, combinando tecnología, ciencia y arte para generar conciencia ambiental..
En México, el Día Mundial del Agua de 2026 estuvo marcado por una serie de movilizaciones ciudadanas en distintas regiones del país, donde colectivos, organizaciones sociales y habitantes denunciaron la crisis hídrica y exigieron acceso a agua limpia y suficiente.
Uno de los focos principales se ubicó en la zona metropolitana de Guadalajara, Jalisco, donde organizaciones como el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC) convocaron a una protesta el 22 de marzo en el andador Alcalde, frente al llamado “reloj mundialista”. Bajo consignas como “Queremos agua limpia, no más obras mundialistas” y “Más agua y menos Mundial”, las y los participantes exigieron priorizar el derecho al agua frente a proyectos vinculados a la Copa del Mundo 2026.
La movilización respondió a denuncias por la mala calidad del agua en cientos de colonias, donde habitantes reportaron suministro turbio, con mal olor e incluso contaminado. Como forma de protesta, se convocó a los asistentes a llevar muestras del agua que reciben en sus hogares para evidenciar públicamente la problemática.
Además de exigir soluciones inmediatas, los colectivos señalaron problemas estructurales como la falta de mantenimiento en la infraestructura hidráulica, la posible contaminación de fuentes de abastecimiento y la gestión ineficiente del recurso. También demandaron políticas públicas que garanticen el acceso equitativo al agua como un derecho humano y no como un servicio sujeto a intereses económicos.
En la región de La Laguna, en el norte del país, las protestas adoptaron un carácter artístico y comunitario. Colectivos organizaron una manifestación en el lecho del río Nazas que combinó actividades culturales, expresiones artísticas y diálogo ciudadano para visibilizar la crisis del agua y promover su defensa como bien común.
Asimismo, universidades y centros de investigación promueven eventos académicos, charlas y actividades participativas para reflexionar sobre la crisis hídrica y fomentar la participación ciudadana.
A más de tres décadas de su instauración, el Día Mundial del Agua no solo busca sensibilizar, sino impulsar acciones concretas para garantizar el acceso universal a este recurso, considerado un derecho humano fundamental y un eje central para el desarrollo sostenible.



