Irán volvió a cerrar el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, en medio de la creciente tensión con Estados Unidos, mientras al menos dos buques reportaron haber recibido disparos al intentar cruzar la zona.
De acuerdo con reportes del sector marítimo, las embarcaciones alertaron sobre ataques mientras transitaban por la vía, lo que obligó a suspender nuevamente la navegación en este corredor clave para el comercio global de hidrocarburos.
El gobierno iraní anunció que retomó el “control estricto” del estrecho, en respuesta al bloqueo impuesto por Estados Unidos sobre sus puertos, al que calificó como una violación del alto el fuego vigente.
Información adicional señala que lanchas iraníes realizaron disparos de advertencia contra un petrolero y un buque de carga, obligándolos a retirarse, en un episodio que refleja el aumento de la tensión militar en la zona.
El cierre ocurre apenas un día después de que Teherán anunciara una reapertura parcial del paso, lo que evidencia la fragilidad de los acuerdos alcanzados en el contexto del conflicto regional.
El Estrecho de Ormuz concentra cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo, por lo que cualquier interrupción tiene repercusiones inmediatas en los mercados energéticos y en la estabilidad económica global.
Aunque en las primeras horas tras el anuncio los precios del crudo se mantuvieron estables, analistas advierten que una prolongación del cierre podría generar presiones al alza y afectar el suministro internacional de energía.
Este nuevo episodio se enmarca en la escalada iniciada a finales de febrero entre Irán, Estados Unidos e Israel, que ha puesto en riesgo una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta y ha elevado la incertidumbre geopolítica a nivel global.



