Ciudad de México, 14 de abril de 2026.— La Agencia Internacional de la Energía (AIE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial advirtieron que el conflicto en Oriente Próximo está configurando un choque económico global con efectos directos en inflación, crecimiento y estabilidad de mercados, particularmente en economías emergentes.
Los organismos coincidieron en que la disrupción en el suministro energético —derivada de tensiones geopolíticas y obstáculos en rutas clave como el estrecho de Ormuz— ya se refleja en un encarecimiento del petróleo, el gas natural y los fertilizantes, presionando las cadenas productivas a nivel mundial.
Este entorno, señalaron, incrementa el riesgo de un nuevo episodio inflacionario global, justo cuando varias economías aún enfrentan dificultades para consolidar la desaceleración de precios tras los choques recientes. El alza en los costos energéticos se traslada a sectores como transporte, manufactura y alimentos, erosionando el poder adquisitivo y afectando la demanda interna.
En términos de crecimiento, el impacto será desigual. Las economías importadoras de energía —particularmente en Asia, África y América Latina— enfrentarán mayores déficits externos, depreciación de sus monedas y presiones fiscales, mientras que algunos países exportadores podrían experimentar beneficios temporales por precios elevados, aunque con alta volatilidad.
El Banco Mundial advirtió que este escenario podría traducirse en una desaceleración del crecimiento global en el corto plazo, con efectos más severos en países de bajos ingresos, donde el encarecimiento de insumos básicos también eleva los riesgos de inseguridad alimentaria.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional subrayó que la persistencia de precios altos en energía y alimentos podría obligar a los bancos centrales a mantener posturas monetarias restrictivas por más tiempo, lo que encarecería el crédito e impactaría la inversión.
En conjunto, los organismos alertaron que el principal riesgo radica en la duración del conflicto y en la posibilidad de que se prolonguen las disrupciones logísticas y energéticas, lo que podría profundizar las brechas económicas entre países y generar un entorno prolongado de bajo crecimiento con alta inflación.



