En México, la crisis de desapariciones continúa siendo uno de los mayores desafíos en materia de derechos humanos y seguridad. De acuerdo con datos presentados por Marcela Figueroa Franco, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, actualmente existen 132 mil 534 personas desaparecidas, pero solo una tercera parte de los casos cuenta con información suficiente para su búsqueda efectiva.
Durante la conferencia matutina de este 27 de marzo, la funcionaria explicó que el análisis se basa en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas y la Base Nacional de Carpetas de Investigación, lo que permite dimensionar tanto la magnitud del problema como las limitaciones estructurales para enfrentarlo.
Falta de datos: un obstáculo crítico
Uno de los hallazgos más preocupantes es que 36% de los registros (46 mil 724 casos) no cuenta con información mínima indispensable, como nombre, edad, sexo, lugar o fecha de desaparición.
“Esto imposibilita la búsqueda, aun así se mantienen en el registro”, detalló Figueroa Franco.
La funcionaria reconoció que esta situación responde, en gran medida, a deficiencias históricas en la integración de los reportes, ya que antes de la reforma en materia de desapariciones de 2025 no se exigían datos mínimos al momento de registrar un caso.
Registros con “actividad posterior”
Otro dato relevante es que 40 mil 308 personas, aunque sí cuentan con datos suficientes, presentan indicios de actividad después de la fecha en que fueron reportadas como desaparecidas.
Esto ha sido posible mediante el cruce de información con registros administrativos como el Instituto Nacional Electoral, el SAT o sistemas de salud.
Entre los ejemplos expuestos:
- Personas que contrajeron matrimonio tras su desaparición
- Registros de vacunación años después
- Actualizaciones de domicilio o trámites oficiales
“Una persona registrada como desaparecida en 2010 aparece en el registro de vacunación en 2021 (…) otra se registró en el INE en 2023, incluso con coincidencia de huellas digitales”, explicó.
Solo 33% sin rastro
El grupo más crítico corresponde a 43 mil 128 personas (33%) que sí cuentan con datos completos, pero que no han sido localizadas ni presentan actividad posterior en ningún registro.
Este segmento representa los casos que requieren una búsqueda más intensiva y especializada.
Más de 260 mil personas localizadas
El informe también señala que, de un total histórico de 394 mil 645 registros, el 66% ha sido localizado, es decir, 262 mil 111 personas.
De ellas:
- 240 mil 211 fueron encontradas con vida
- 21 mil 900 fueron localizadas sin vida
Estrategia de búsqueda: verificación y cruce de datos
Como parte de la Estrategia de Búsqueda y Localización, el Gobierno de México implementa un modelo basado en dos rutas principales:
- Contacto directo: cuando se dispone de datos, se realizan llamadas telefónicas y visitas domiciliarias para confirmar la “prueba de vida”.
- Búsqueda institucional: en ausencia de contacto, se solicita información a dependencias públicas y privadas para rastrear actividad.
Este mecanismo ha permitido ubicar recientemente a 5 mil 269 personas, actualizando su estatus en el registro nacional.
Reportes vs carpetas de investigación
Otro elemento estructural que complica la búsqueda es la diferencia entre reportes y carpetas de investigación.
De los casos con datos completos:
- Solo 3 mil 869 cuentan con carpeta de investigación
- 26 mil 611 son únicamente reportes
- El resto proviene de comisiones de búsqueda o reportes ciudadanos
“La diferencia es que los reportes no inician formalmente una investigación en la fiscalía”, explicó la titular del SESNSP.
Una crisis con múltiples dimensiones
El análisis presentado muestra que la problemática de desapariciones en México no solo radica en la magnitud de los casos, sino en la calidad de la información, la coordinación institucional y los mecanismos de seguimiento.
Aunque las autoridades destacan que 66 de cada 100 personas reportadas son localizadas y que la mayoría de los casos no está vinculada a delitos, especialistas advierten que las cifras también reflejan un sistema que durante años operó con registros incompletos y metodologías limitadas.
En este contexto, el fortalecimiento de bases de datos, el uso de tecnología y la colaboración interinstitucional se perfilan como elementos clave para mejorar la búsqueda y brindar certeza a miles de familias que aún esperan respuestas.



