En medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, la guerra cibernética se perfila como un frente invisible con posibles repercusiones para México, que podría convertirse en víctima colateral debido a su estrecha relación comercial con la economía estadounidense.
Santiago Fuentes, cofundador y Co-CEO de la empresa de ciberseguridad Delta Protect, advirtió que el país enfrenta un riesgo creciente ante operaciones de cyberwarfare provenientes de Oriente Medio, en un contexto de escalada geopolítica.
“Desde herramientas sencillas como correos electrónicos maliciosos hasta malware destructivo, espionaje y ataques de denegación de servicio (DDoS) para inhabilitar dependencias de gobierno, este tipo de agresiones son hoy una extensión natural de la guerra convencional”, explicó.
El especialista subrayó que la vulnerabilidad de México se debe a un perfil de ciberseguridad aún “endeble” frente a amenazas cada vez más sofisticadas. En este escenario, atacar infraestructura mexicana podría representar una vía indirecta para afectar intereses de Estados Unidos, especialmente en un momento clave de renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Uno de los puntos más críticos son las cadenas de suministro de componentes electrónicos entre ambos países. Un ataque dirigido a este sector no solo impactaría la industria nacional, sino también la infraestructura tecnológica y de defensa estadounidense.
De acuerdo con Fuentes, México ya se ubica entre los diez países con mayor número de ciberataques a nivel global. Tan solo en el primer trimestre de 2026, estos incidentes crecieron entre 350% y 400% en comparación con el mismo periodo de 2025.
A este panorama se suma la reciente filtración de 2.3 terabytes de información sensible —incluyendo CURP, RFC y datos biométricos— provenientes de más de 25 instituciones, entre ellas el Servicio de Administración Tributaria (SAT), el Instituto Nacional Electoral (INE) y IMSS-Bienestar.
Mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum impulsa un Plan Nacional de Ciberseguridad con la meta de fortalecer la defensa digital hacia 2030, la administración de Donald Trump en Estados Unidos ha adoptado una estrategia más agresiva basada en operaciones ofensivas y el uso de inteligencia artificial para combatir redes cibercriminales.
Este enfoque contempla sanciones económicas y restricciones de visado para países que permitan la operación de estos grupos, lo que añade presión diplomática sobre México en materia de seguridad digital.
Fuentes advirtió que el riesgo podría intensificarse en los próximos meses, particularmente ante la llegada de millones de visitantes por la Copa Mundial de Fútbol, lo que incrementaría la exposición a ataques.
A diferencia de los conflictos tradicionales, la ciberguerra se desarrolla en zonas grises legales donde no hay destrucción física inmediata, pero sí una capacidad significativa de paralizar sistemas estratégicos, con efectos potencialmente igual de graves para la estabilidad de un país.



