EEUU ofrece hasta 10 millones de dólares por información sobre el nuevo líder supremo de Irán

  • Washington incluye a Mojtaba Jamenei y a otros altos funcionarios iraníes en su programa de recompensas en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente

Estados Unidos anunció una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que conduzca al paradero o a datos relevantes sobre el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, en una medida que forma parte de su estrategia para presionar a la cúpula del régimen iraní en plena escalada del conflicto en Oriente Próximo.

La iniciativa, impulsada por el Departamento de Estado a través del programa “Rewards for Justice”, también incluye recompensas por información sobre otros nueve altos funcionarios iraníes vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, organización que Washington considera terrorista.

Entre los nombres señalados figuran responsables de seguridad y de inteligencia del Gobierno iraní, como el influyente político Ali Larijani, así como el ministro de Inteligencia Esmail Khatib y el ministro del Interior Eskandar Momeni.

La decisión de Washington llega días después de que Jamenei asumiera el liderazgo del país tras la muerte de su padre, Alí Jamenei, quien gobernó Irán durante más de tres décadas. El anterior líder supremo falleció a finales de febrero en un ataque atribuido a Estados Unidos e Israel durante la actual confrontación regional.

Jamenei —clérigo chiita de 56 años y segundo hijo del antiguo dirigente— fue designado como líder supremo a principios de marzo por la Asamblea de Expertos, el órgano encargado de nombrar a la máxima autoridad política y religiosa del país.

La oferta de recompensa se produce en medio de un aumento de la tensión entre Washington, Teherán e Israel. Autoridades estadounidenses aseguran que varios líderes iraníes se mantienen ocultos tras los recientes ataques, mientras que el nuevo líder ha prometido responder y continuar la confrontación con sus adversarios.

El Gobierno iraní, por su parte, rechaza las acusaciones de terrorismo formuladas por Estados Unidos y sostiene que las medidas de Washington forman parte de una campaña política contra la República Islámica.

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