Una mayor inversión pública y privada estimulará un aumento del empleo formal, de la productividad de la mano de obra y del crecimiento económico: CEESP

La importancia del Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar

Ya hemos señalado en reiteradas ocasiones que una mayor inversión elevaría el crecimiento económico a través del aumento que significa de la demanda agregada.

La inversión productiva genera una expansión de la capacidad para una mayor producción y mejora de la productividad. Específicamente, la inversión en infraestructura pública fortalece el crecimiento de la economía, toda vez que ello significa mayor disponibilidad de carreteras, puertos y ferrocarriles de calidad, un sector energético eficiente, así como mejores instalaciones en materia de servicios de agua, entre otras obras.

Evidentemente todo eso contribuye a que las empresas trabajen con mayor eficiencia y sean más productivas, ya que una infraestructura adecuada significa menores costos de producción, comercialización y logística, beneficiando así la competitividad del aparato productivo y a la larga, a los hogares mediante la disponibilidad de más empleos formales de calidad.

La principal función del gobierno es la provisión de bienes públicos como la infraestructura básica, así como la creación de condiciones para que las empresas se desarrollen eficientemente y para ello es fundamental que destine mayores recursos a inversión en infraestructura.

Las bondades de la inversión pública son relevantes toda vez que, en el corto, mediano y largo plazos pueden beneficiar significativamente a la población, ya que su rentabilidad social puede ser enorme, así como su capacidad de complementar y

detonar la inversión privada, que es el principal motor del crecimiento y la principal fuente de generación de empleos de calidad y bienestar para los hogares.

En este contexto resalta el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar que presentó la presidenta Claudia Sheinbaum, en el que señala que en 2026 se destinarán 722 mil millones (mmp) de pesos adicionales a lo ya presupuestado (960 mmp en inversión física), lo que representa el 2% del PIB.

Esto llevaría a que la inversión pública en su totalidad representara el 4.4% del PIB, lo que sin duda sería un importante impulso para detonar la inversión privada y el crecimiento económico.

El objetivo es mantener esta estrategia para que en el periodo 2026-2030 se realice un monto de inversión, pública y mixta, de 5.6 billones de pesos en ocho sectores estratégicos: energía; trenes; carreteras; puertos; salud; agua; educación y aeropuertos. En perspectiva, este monto de inversión es equivalente a la construcción de diez obras similares al tren maya o a la construcción de trece refinerías como la de dos bocas.

Darle oportunidad de participar al sector privado en proyectos públicos a través de una inversión mixta ofrece, además de mayores recursos para invertir y fortalecer el crecimiento económico, niveles de confianza más elevados de los inversionistas y emprendedores, estimulando una mayor y creciente participación del capital privado.

Tan solo se debe tener en cuenta que algunos cálculos consideran que para que la economía crezca a un ritmo sostenido de 4.0%, se requiere una inversión total equivalente a poco más del 25% del PIB. Y sin duda, la participación del capital privado mexicano, que en los últimos años equivale a cerca del 90% del total de los recursos que se invierten en el país, es esencial para elevar el ritmo de expansión de la economía.

De concretarse ese objetivo de inversión, sería factible que el ritmo de crecimiento de la economía pudiese elevarse por arriba de 3%, con su consecuente beneficio para el bienestar de la población.

Una mayor inversión conjunta, pública y privada, sin duda estimulará un aumento del empleo formal, de la productividad de la mano de obra y del crecimiento económico. Además de que reflejaría un ambiente de mayor certidumbre, estado de derecho y mejores reglas del juego. De consolidarse un ambiente como este, la economía mejoraría sustancialmente.

México

A pesar de la modesta mejora en la evolución de los principales indicadores económicos al cierre del 2025, la preocupación de los consumidores se centra en su percepción negativa sobre la situación de la economía en su conjunto.

En este entorno, el indicador de confianza del consumidor reportó una disminución mensual de 0.6 puntos durante enero de este año, de tal manera que en su comparación anual se mantuvo en terreno negativo al reportar una caída de 2.7 puntos, con lo que acumuló trece meses consecutivos a la baja. Esto respondió a la percepción negativa sobre la confianza en la situación económica actual y futura del país, indicadores que cayeron 0.5 puntos en ambos casos durante el mes.

Esto llevó a estos indicadores a reportar disminuciones anuales de 4.6 y 6.5 puntos, respectivamente. Por su parte, el indicador de opinión sobre la situación actual de los hogares cayó en 0.9 puntos en el mes, de tal manera que en su comparación anual lo hizo en 1.3 puntos. La opinión de los consumidores en cuanto a la situación futura de los hogares tuvo una baja mensual de 0.7 puntos y una anual de 1.5 puntos. En cuanto a la percepción de los consumidores sobre sus posibilidades actuales de adquirir bienes duraderos, se aprecia una caída mensual de 0.4 puntos, pero un aumento anual de 0.4 puntos.

La confianza empresarial también se mantuvo cautelosa a pesar del ligero repunte que tuvo la actividad económica en el último trimestre del 2025. A excepción del indicador de confianza del sector construcción, que tuvo un avance mensual de 0.4 puntos en enero de este año, el resto de los sectores se mantuvo en terreno negativo: El indicador del sector manufacturero bajó 0.2 puntos en el mes, el del sector comercio cayó 0.6 puntos y el de servicios privados no financieros lo hizo en 0.1 puntos. En su comparación anual todos los indicadores reportaron caídas, confirmando la preocupación de los dirigentes empresariales. Respecto a enero del año pasado, el indicador de confianza del sector manufacturero disminuyó 3.3 puntos, el de la construcción 2.6 puntos, el del comercio 5.3 puntos y el de servicios 2.6 puntos.

 

Durante noviembre la inversión fija bruta mejoró modestamente al reportar un aumento mensual de 0.4%, después de que un mes antes creciera 0.9%. Este avance reflejó el incremento de 1.5% en la inversión en construcción, especialmente por el alza de 2.2% en la inversión no residencial. La residencial creció 0.7%. Por su parte, la inversión en maquinaria y equipo cayó 0.2%. No obstante, en su comparación anual la inversión fija bruta se mantuvo en terreno negativo por quince meses consecutivos al registrar una caída de 5.7%, similar a la del mes previo. En este caso, esto se debió a la caída anual de 11.6% en la inversión en maquinaria y equipo, toda vez que la inversión en construcción aumentó 0.6%.

 

Después de cinco meses al alza, en noviembre el consumo privado vuelve a terreno negativo al registrar una disminución mensual de 0.5%, que contrasta con la estimación oportuna del INEGI que anticipaba un alza de 0.1%. Este resultado reflejó, principalmente, la caída de 2.9% mensual en el consumo de bienes importados. Por su parte, el consumo de bienes y servicios de origen nacional se elevó 0.1% durante el mes. No obstante, en su comparación anual el consumo privado registró un avance de 2.8%, respondiendo a un aumento de 12.1% en el consumo de bienes importados y de 1.1% en el de bienes y servicios nacionales.

Con información de: CENTRO DE ESTUDIOS ECONÓMICOS DEL SECTOR PRIVADO, A. C.

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