El resurgimiento del sarampión en México constituye una señal de alarma para la salud pública y para la capacidad del Estado de sostener políticas preventivas basadas en evidencia científica. Se trata de una enfermedad viral altamente contagiosa, prevenible mediante vacunación segura y eficaz, cuya reaparición no responde a un vacío de conocimiento médico, sino a fallas acumuladas en la cobertura, continuidad y gobernanza de los programas de inmunización.
Durante décadas, México fue referente regional en vacunación. La eliminación del sarampión endémico fue uno de los logros más importantes del sistema nacional de salud, resultado de campañas sostenidas, vigilancia epidemiológica robusta y una visión preventiva como política de Estado. El escenario actual revela una ruptura en esa continuidad institucional, con consecuencias directas sobre la salud colectiva. Así lo explica Miguel Ángel Nakamura López, Director de Información Epidemiológica de la Secretaría de Salud en entrevista con Alcanzando el Conocimiento:
Sí, efectivamente, llevamos acumulados desde esa fecha hasta ahora, un poco más de ocho mil casos y que obviamente, pues dada la transmisibilidad de la enfermedad, a la alta contagiosidad de este virus en particular, pues obviamente, se ha extendido a todo el país ya. Recordemos que el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que existen, es decir, una sola persona enferma puede contagiar hasta dieciocho a su alrededor. Entonces, es importante estar prevenidos y protegidos para no caer dentro de la estadística de los contagios.
Cobertura vacunal: el punto crítico
Desde el punto de vista epidemiológico, el sarampión reaparece cuando la cobertura de vacunación desciende por debajo del umbral necesario para garantizar la inmunidad colectiva, estimado en más del 95%. La evidencia disponible indica que en distintas regiones del país este nivel no se ha mantenido, especialmente en niñas, niños y adolescentes con esquemas incompletos.
Estas brechas no pueden explicarse únicamente por decisiones individuales. Responden a factores estructurales: interrupciones en campañas de vacunación, debilidades en el primer nivel de atención, desigualdades territoriales, desarticulación institucional y una comunicación científica insuficiente para contrarrestar la desinformación. El brote actual es, en este sentido, el resultado previsible de una prevención fragmentada.
La mejor estrategia es la vacunación. No es que se haya relajado la vacuna y mucho menos el desabasto. En este momento contamos con más de veintitrés millones de dosis disponibles para el país, que se están aplicando de manera normal en todas las unidades de primer nivel de atención; es decir, las unidades de atención familiar, las clínicas familiares del IMSS y el ISSSTE, los centros de salud de Bienestar y de las Secretarías de Salud, están atendiendo a quienes lo soliciten. Incluso, la Secretaría de Salud de la Ciudad de México ha puesto en marcha módulos de vacunación en las estaciones del Metro y en lugares públicos para atender la demanda de la población. Sí, tuvimos alguna situación durante la pandemia, en la cual no solo tuvimos descenso de los servicios públicos, sino pues también la gente no quería acercarse a las unidades: Miguel Ángel Nakamura López.
Vigilancia epidemiológica y respuesta tardía
La vigilancia epidemiológica es un componente central de la salud pública preventiva. No solo implica registrar casos, sino anticipar riesgos, contener brotes y evitar su propagación. El crecimiento sostenido del sarampión sugiere deficiencias en la detección temprana y en la respuesta oportuna, lo que incrementa el impacto sanitario y social de una enfermedad que no debería representar una amenaza en el siglo XXI.
La adopción de medidas extraordinarias en algunos estados evidencia que el brote ha superado el ámbito del control rutinario. Esto obliga a una reflexión más profunda sobre la capacidad del sistema de salud para sostener políticas preventivas de largo plazo, más allá de las emergencias coyunturales.
El sarampión es una enfermedad, la cual inicialmente afecta al sistema respiratorio. Es decir, como su medio de transmisión es aéreo primero afecta al sistema respiratorio y por ello es que inicialmente los síntomas son similares a una gripe, a gripe estacional o una gripe normal, y obviamente, se van complicando en las personas que tienen susceptibilidad o que tienen debilitado el sistema inmune y además, otros factores de riesgo para complicaciones. Pueden desarrollar una neumonía, que a su vez, pues los puede llevar a hospitalización, agravamiento y… en algunos casos, como ya ha sucedido, pues la muerte: Miguel Ángel Nakamura López.
Implicaciones estructurales
El riesgo de que México pierda su estatus como país libre de sarampión no es únicamente un indicador técnico. Tiene implicaciones en términos de cooperación internacional, movilidad poblacional, confianza institucional y legitimidad de las políticas sanitarias. Más aún, expone cómo los retrocesos en prevención pueden revertir avances logrados durante décadas.
Desde una perspectiva académica, el caso del sarampión en México ilustra un principio ampliamente documentado en salud pública: cuando la prevención se debilita, los costos humanos, sociales y económicos se multiplican, aun cuando el conocimiento científico esté plenamente disponible.
Jalisco, Chiapas y la Ciudad de México son las tres entidades con más casos a este momento. Superamos ya en lo que va de 2026, los mil casos. Sin embargo, en estos mismos tres estados ya se están tomando acciones de vacunación intensiva a la población: Miguel Ángel Nakamura López.
Ciencia, política y responsabilidad pública
La ciencia ha sido clara y consistente: el sarampión es prevenible. El desafío no radica en la falta de herramientas, sino en la incapacidad de sostener su aplicación de manera equitativa, continua y transparente. Reconstruir una política nacional de vacunación requiere financiamiento estable, fortalecimiento del primer nivel de atención, sistemas de información confiables y estrategias de comunicación científica que recuperen la confianza social.
Si la misma población mexicana nos ayuda yendo a vacunar, todos aquellos que precisamente no tengan la certeza de tener un esquema completo o no tengan forma de comprobar que tengan esquema completo, para poder alcanzar el noventa y cinco por ciento de cobertura vacunal en nuestra población, claro que sí podemos alcanzar este logro de parar el brote y tratar de recuperar nuestro estatus de libre de sarampión: Miguel Ángel Nakamura López.
El retorno del sarampión no debe leerse como un episodio aislado, sino como una advertencia estructural. Cuando el conocimiento no se traduce en acción pública sostenida, los retrocesos sanitarios dejan de ser una posibilidad teórica y se convierten en una realidad tangible. En salud pública, ignorar la prevención es siempre la decisión más costosa.
La entrevista completa con Miguel Ángel Nakamura López, Director de Información Epidemiológica de la Secretaría de Salud está disponible en el siguiente enlace:



