En un momento de creciente tensión en la relación México–Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió desde la Mañanera del Pueblo a los señalamientos del Departamento de Estado estadounidense, que exigió a México resultados “concretos y verificables” en materia de seguridad y calificó como inaceptable un avance gradual frente a los desafíos compartidos en la frontera.
La mandataria mexicana dejó claro que México sí está dando resultados, pero subrayó que la seguridad regional no puede ni debe entenderse como una responsabilidad unilateral.
“Nosotros estamos trabajando todos los días y Estados Unidos tiene que hacer su parte”, afirmó.
Resultados frente a una narrativa de presión
Sheinbaum rechazó la narrativa de insuficiencia planteada desde Washington y sostuvo que la cooperación en seguridad ha generado resultados contundentes, bajo un esquema de coordinación que respeta la soberanía nacional.
De acuerdo con la presidenta, desde el inicio de su gobierno hasta diciembre de 2025 se registra una disminución cercana al 40 por ciento en indicadores clave, lo que, dijo, contradice la idea de un estancamiento.
“Hay resultados muy contundentes”, reiteró.
Dos principios clave: respeto mutuo y responsabilidad compartida
En su mensaje, Sheinbaum enfatizó dos conceptos que, desde la perspectiva mexicana, deben guiar la relación bilateral: respeto mutuo y responsabilidad compartida.
“Respeto mutuo es tener confianza… responsabilidad compartida significa que a ellos también les toca una parte”, señaló.
La presidenta apuntó directamente a uno de los factores estructurales del problema: la crisis de consumo de drogas en Estados Unidos, particularmente entre jóvenes, la cual —advirtió— no puede seguir siendo ignorada en el debate de seguridad.
Desde esta óptica, insistió en que el fenómeno del narcotráfico no se resuelve únicamente con acciones policiales o militares, sino con políticas de salud pública, prevención, educación y reducción de la demanda.
El tráfico de armas: el eslabón omitido
Sheinbaum también colocó en el centro de la discusión el flujo ilegal de armas de Estados Unidos hacia México, un tema que, afirmó, no ha mostrado avances reales.
Recordó que el 75 por ciento de las armas aseguradas en México provienen de Estados Unidos, según datos del propio gobierno estadounidense, y citó un reciente operativo en Tijuana, Baja California, donde se aseguraron 21 armas largas y 30 armas cortas provenientes de California.
“Ellos deben disminuir el tráfico de armas”, sostuvo.
La mandataria añadió que una cooperación integral debe incluir el combate al lavado de dinero y las redes financieras del crimen organizado, tanto del lado mexicano como del estadounidense.
Una respuesta en un contexto político delicado
El posicionamiento de la presidenta ocurre en una semana marcada por mensajes de la administración de Donald Trump que han reactivado discursos de intervención en México, bajo la justificación del combate al narcotráfico.
En ese contexto, la respuesta de Sheinbaum marca un punto de inflexión discursivo: México ratifica su disposición a cooperar, pero fija límites claros frente a presiones externas que desconocen la complejidad del fenómeno y el principio de soberanía.
Más que un intercambio diplomático, el episodio revela un debate de fondo: si la seguridad regional será abordada como un problema compartido o como una herramienta de presión política.



